La ilustradora jerezana Ana Müshell, posando en Málaga en una entrevista con EFE. EFE/ Jorge Zapata

Ana Müshell: «En España todavía falta mucha educación visual sobre la ilustración»

José Luis Picón | Málaga (EFE).- La ilustradora jerezana Ana Müshell, que ha trabajado para revistas como «Vogue», «GQ» o «Cinemanía» y marcas como Amazon, Netflix o Zara, lamenta que en nuestro país «todavía falta mucha educación a nivel visual» sobre este trabajo.

«No se valoran lo suficiente las horas de trabajo del dibujante y la formación que hay que tener. Te das cuenta cuando trabajas para marcas internacionales. Aquí los precios son todavía muy bajitos, y al final el ilustrador busca el cliente internacional», afirma Müshell en una entrevista con EFE.

Cree «absolutamente» que no hay una forma de expresión específica de las mujeres ilustradoras, y que, «en cuanto al estilo», las mujeres pueden ser «brutas, rabiosas y muy masculinas, entre comillas», y no tienen que ser «finas y elegantes».

«Sí es verdad que es posible que estemos dando visibilidad a temas que nos tocan directamente a las mujeres, como el dolor o miedos e inquietudes muy relacionados con nosotras, y los hombres no han llegado a ese punto. Es una cosa más temática que de estilo o de la forma de contarlo», según la ilustradora, que este martes participa en Málaga en el ciclo «¡Viñetas!».

Formación como ilustradora

Su carrera profesional comenzó tras una formación en Bellas Artes entre Sevilla y Madrid y un máster en Granada, ciudad donde reside ahora.

«Fue algo natural, sin pretensiones y sin tener muy claro el camino, porque no tuve grandes referentes al empezar. Cuando me di de alta de autónoma ya le puse nombre a la profesión, pero me costó tener precedentes y personas a las que mirar en España».

Pero ya antes, en su infancia, era «la que tenía los libros pintarrajeados, la que pintaba en las mesas y la que dibujaba los brazos a los compañeros», algo que veía como su manera de expresarse.

«Forma parte de la personalidad más primitiva. Es la manera que tienes aprendida, o innata incluso, de contar cosas, y entonces no te queda más remedio que estudiar Bellas Artes e ir buscando tu caminito para definir la manera más personal de contar lo que llevas dentro».

La ilustración, oculta

Recuerda que, cuando ella cursó Bellas Artes, estudiaban por ejemplo «a Carmen Laffón como pintora», pero no se les enseñó «más allá de los artistas dedicados a la pintura o a la escultura» y no se les dijo «que había una profesión que era la ilustración».

«Ahí llegué con suerte, y es cuando te metes en internet, visitas librerías o vas a las primeras exposiciones, tirando mucho de intuición, cuando das con los primeros referentes, en mi caso, en España, Paula Bonet, María Herreros o Moderna de Pueblo».

Ana Müshell no siente que haya tenido más trabas profesionales por ser mujer, porque «en la ilustración se ve que hay muchas mujeres y que están trabajando en el ámbito internacional».

Sí admite que, «hablando con compañeras que se dedican al cómic exclusivamente, cuentan lo tarde que han podido llegar a la ilustración y que les ha costado más».

La figura de Alejandra Pizarnik

Su último libro ha sido «Maldita Alejandra. Una metamorfosis con Alejandra Pizarnik», editado por Lumen, sobre la figura de esta poeta, ensayista y traductora argentina.

«Ha sido muy difícil, porque desconocía la poesía latinoamericana y a Alejandra, y solo había leído parte de sus diarios, pero cuando te sumerges en un personaje como este vas a llegar a muchos escritores que se relacionaron con ella en el París de los años 60, como Cortázar, Borges o Simone de Beauvoir».

«He tenido meses de aprendizaje muy bestias en torno a la literatura y a las temas que ella toca, como el miedo, la poesía, la oscuridad o los cuervos que ella podía tener detrás. En un proyecto así hay meses de estudios, de comprarte libros sin parar y endeudarte en librerías y de conectar con otras compañeras».

Ya tiene un próximo proyecto a la vista, que será una nueva obra para Lumen muy personal, escrita e ilustrada por ella. «Se vienen cuervos, casas y soledades, ese mundo del que no me he querido despegar», avanza.

Pese a la variedad actual de soportes, sigue apostando por el papel. «Una es una clásica. Amo el papel, me encanta. Es un logro increíble que algo esté publicado y comparta estantería con otras compañeras. Apuesto por el papel y por el libro», asegura Müshell, aunque también trabaja en Instagram y tiene planeado hacerlo en Patreon, un sistema de mecenazgo digital.