Salvador Ruiz | Málaga (EFE).- El segundo centro de investigación de chips en Europa del IMEC, instituto de referencia mundial en microelectrónica, que se ubicará en Málaga, trabajará sobre unas piezas que se han convertido en ‘el petróleo del siglo XXI’, la inversión podría ser de unos cientos de millones de euros y sería realidad en pocos años.
A falta de que concreten las partes implicadas los detalles del llamativo proyecto, sobre los que se guarda sigilo, esas son algunas de las referencias que se manejan, según ha podido saber EFE entre quienes han tenido que ver con su gestación ante ‘las preguntas del millón’ que surgen y que topan con el hermetismo y un ‘hay que esperar’.
El ministro para la Transformación Digital, José Luis Escrivá, sorprendió este lunes al anunciar la creación de esas instalaciones de investigación y desarrollo (I+D) del Centro Interuniversitario de Microelectrónica (IMEC, por sus siglas en inglés) tras la colaboración Gobierno central-Junta de Andalucía-Ayuntamiento de Málaga.
Tras un discreto trabajo, cerrarán las condiciones finales y hay una carta de intenciones para ese centro de diseño y prefabricación de chips, con 450 empleos de ingenieros de alta cualificación y otros tantos indirectos en una parcela de 46.000 metros cuadrados (32.000 edificables) en el Parque Tecnológico de Andalucía ‘Málaga TechPark’.
Varias fuentes coinciden en que unas grandes instalaciones así requieren su tiempo, años, alguna no lo espera ni para este, ni para 2025, y se da por hecho el apoyo económico de los Ejecutivos central y autonómico para este centro investigador de chips en Málaga, pequeñas piezas de material semiconductor con múltiples circuitos integrados.
Primera oblea en tres años
«Hay un anteproyecto, trabajos sobre calidad del suelo, el subsuelo, la estabilidad geológica y necesidades de energía sostenible y de agua purificada, todas las condiciones técnicas están trabajadas, pero tendrán que lanzar el proyecto de obra y de instalaciones. Podemos estar hablando de tres años para que salga la primera oblea».
Así lo asegura a EFE Ezequiel Navarro, consejero delegado del tecnológico Grupo Premo y presidente de la Fundación público-privada Instituto Ricardo Valle de Innovación (Innova IRV), uno de cuyos arquitectos de computadores, Mario Nemirovski, llegado de Silicon Valley, en California, fue «clave» en «los primeros pasos» del proyecto al servir de «puente» con el IMEC por sus relaciones de amistad.
Con la oblea se refería a una lámina delgada de material semiconductor donde se instalan circuitos integrados y que describe como «esos discos plateados muy brillantes con millones de chips y dentro de cada chip, en cada milímetro, miles de millones de transistores», que se van a producir en Málaga.
«La primera oblea fabricada en Málaga será un hito en la historia económica», destaca para calificar el proyecto como «la mayor inversión que se ha hecho en Málaga en mucho tiempo» e incidir en que habrá «la mayor concentración de expertos de microelectrónica del sur de Europa».
Tecnología para la autosuficiencia europea
Desde la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta resumen para EFE la importancia del proyecto en que «se trata de una tecnología estratégica que hasta ahora se fabrica principalmente en Asia», ante lo que «la Unión Europea intenta ser más autosuficiente», por lo que lo ven como «una gran noticia».
Explican que los semiconductores «son uno de los elementos más preciados en la industria tecnológica actual, en tanto que son la base de la tecnología moderna», ya que «sin ellos no funcionarían los miles de millones de dispositivos conectados en el planeta».
«Son probablemente los productos más complejos que se fabrican en el mundo, pero son casi del tamaño de una uña», señalan para añadir que de ahí que «la Unión Europea, con España a la cabeza, esté empujando para hacerse un hueco en el mercado y ser más autosuficientes en las industrias automovilística o de los electrodomésticos».
Interés en el ecosistema de innovación
En 2022 IMEC mostró interés en el ecosistema de innovación de Málaga y visitaron la ciudad. La Junta recuerda que en 2023 trabajó, de la mano de Innova IRV y Málaga TechPark, para atraer un centro del IMEC a Andalucía. Y en mayo representantes de ese instituto recorrieron la tecnópolis.
Se vieron con la consejera de Economía y presidenta de Málaga TechPark, Carolina España. El Gobierno andaluz expresó su firme apuesta y apoyo para que se implantaran en Málaga. Y el IMEC encargó un estudio de viabilidad respaldado por la colaboración internacional. Y en octubre hubo reuniones claves en Málaga.
En noviembre el IMEC presentó el diseño conceptual y en diciembre se obtuvo la total viabilidad al proyecto. A todo ello se suman reuniones entre la consejera y la secretaria de Estado, María González, e integrantes del equipo del Ministerio. Y a final de 2023 «el proyecto ya contaba con el sólido respaldo necesario, tanto político como técnico».
Dependencia de los semiconductores
«Hemos construido un mundo donde no poder vivir sin ellos», asegura en referencia a los semiconductores el histórico director general del Málaga TechPark y presidente de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE).
Comenta que los transistores son la base, que «en un teléfono móvil puede haber 3.000 millones de transistores». Y que la importancia del futuro centro radica en que ayuda «a desarrollar la herramienta de la que forma parte del mundo». Porque «esto es ‘el petróleo del siglo XXI'» dado que «sin chips, como los de Málaga, el mundo se cae, no funciona nada».
Con la pandemia llegaron problemas de suministro y la producción de coches se paró. Ello llevó a «una reflexión en Europa y Estados Unidos, que decidieron acelerar la industria de los microprocesadores. Porque se estaba yendo todo al Oriente Lejano», con el mayor productor de chips en una empresa de Taiwán.
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, detalla a EFE que «el interés de Europa es tan grande que facilita fondos no solo a España, sino a otros países para impulsar este tipo de actividades». Y así con el objetivo de «depender menos del exterior en microchips».
Efecto potente en 5 o 10 años
Destaca que se fomentará la formación y el emprendimiento, «favorecerá la llegada de otras actividades de fabricación de semiconductores». Y que, además de la inversión directa, está la que, «al cabo de pocos años, va a ir produciendo. En 5 o 10 años el efecto de inversión será muy potente por lo que indirectamente irá impulsando».
Precisa que queda todavía por definirse cómo se hará el consorcio para ese centro o las condiciones de colaboración del IMEC. Y, aunque ve prematuro fijar fechas, «la voluntad de todos es que sea rápido. Los programas europeos tienen fecha de caducidad, deben ser realizados en un tiempo concreto».
De la Torre cree que han sido decisivas la colaboración institucional de todos, incluida la Universidad malagueña. Lo atractivo de la ciudad para vivir y trabajar y su tecnópolis.
Para el subdelegado del Gobierno central en Málaga, Javier Salas, el proyecto muestra el compromiso. Y el trabajo del Ejecutivo de Pedro Sánchez con Málaga. Y que España es atractiva y garantista para la inversión de grandes empresas. EFE