Parque natural de Doñana

Siete museos que la naturaleza ofrece en Andalucía

Jorge Molina I Sevilla, (EFE).- La naturaleza andaluza ofrece auténticos museos al aire libre, unos parajes que, más allá de su belleza, muestran aspectos concretos que permiten al visitante entender la historia, tanto natural como humana, de Andalucía, ya sea hace cientos de millones de años o en la actualidad.

Cuando este sábado se celebra el Día Internacional de los Museos, estas son siete propuestas de auténticos museos de la naturaleza en Andalucía.

Valle de los fósiles

El gran museo geológico al aire libre se encuentra en Cabra (Córdoba). Un gran número de ammonites con su característica concha en espiral afloran en el parque natural de las Sierras Subbéticas. Su presencia se remonta a hace 200 millones de años, cuando casi toda Andalucía estaba bajo el mar de Tethys. No se trataba de caracoles, sino de cefalópodos ya extinguidos, parientes lejanos de los pulpos y los calamares, que poseían una concha externa.

Se encuentran en afloramientos de las calizas características de la zona, en especial las rojas que se formaron durante millones de años desde el Jurásico Inferior al Jurásico Superior. En estas calizas están presentes fosilizados otros animales marinos.

El Terciario en el canuto de Risco Blanco

Este sendero en el parque natural Los Alcornocales es uno de los que necesitan permiso de la Junta para realizarse, con un cupo de 50 personas al día. El arroyo de Risco Blanco se transforma en un canuto, nombre local para pequeños cauces dentro de un túnel vegetal que transporta al Terciario con su paisaje semitropical, el que dominaba en Europa antes de la última glaciación.

La humedad, la sombra y la frondosidad del recorrido son características, en un ambiente pegajoso que recuerda a una selva. Musgos, líquenes, helechos encima de árboles, zarzaparrilla o hiedra, crean un ambiente mágico.

Al interés cultural se suma el cultural, con testimonios aún visibles de quehaceres y construcciones de otros tiempos, como hornos, boliches o viviendas al estilo morisco, que son otro museo, el de los modos sensatos de explotar el bosque y de obtener de él refugio, alimento o carbón.

Muestrario de flora en Sierra Nevada

La ‘isla’ alpina más al sur de Europa se alza como un monumento climático, paisajístico y, sobre todo, vegetal. Sierra Nevada, el parque nacional más grande de España, reúne una increíble variedad de plantas, gran parte endémicas.

Siete museos que la naturaleza ofrece en Andalucía. La Alhambra de Granada, con Sierra Nevada al fondo. EFE/Miguel Ángel Molina

Un museo vegetal que se concentra para comodidad del visitante en las 16 hectáreas del jardín botánico Hoya de Pedraza. Está ubicado poco antes de llegar a la estación de esquí y a 1.900 metros de altitud. Sus cuatro áreas, con un aspecto totalmente natural, incluyen 400 especies de la vegetación de la sierra, la Alpujarra, las sierras de Los Filabres, Lújar-La Contraviesa y Gádor. Es suma, la mayor riqueza florística de Andalucía.

Galería de arte del Indalo

La montaña del Maimón, en Vélez Blanco, es una de las más mágicas de Andalucía. Contiene numerosos abrigos -refugios que no llegan a cueva- con pinturas rupestres incluso del Paleolítico Superior. La mejor muestra del arte rupestre levantino, declarado Patrimonio de la Humanidad. Entre ellas, la cueva de los Letreros, famosa por incluir la imagen del Indalo que Jesús de Perceval convirtió en símbolo almeriense.

También aparece El Brujo, icono del pueblo, y un sol, una fuente, una cascada y hasta una persona bañándose.

La subida a este paraje permite una excelente panorámica del parque natural Sierra María-Los Vélez. Desde allí es fácil imaginarlo con la fauna que dibujaron en piedra nuestros antepasados, como los osos, que vivieron allí hasta el siglo XVIII.

Escuela pictórica de la Ribera del Guadaíra

El río Guadaíra en su tramo bajo, en el entorno de Alcalá, ofrece riberas con un extraordinario bosque en galería. El sosiego, las orillas con molinos harineros, la virginidad del paraje y el equilibrio de colores y perspectivas crearon incluso la Escuela de Alcalá a finales del siglo XIX.

También ayudó que se inaugurara el tren con Sevilla, en el que un gran número de excelentes pintores se acercaron al río Guadaíra para plasmar paisajes que hoy, en 2024, el viajero puede recorrer casi idénticos. Hay varios cuadros ‘alcalareños’ en el Museo del Prado, y autores como Jiménez Aranda, Guichot, Joaquín Domínguez Bécquer, Gonzalo Bilbao, Sánchez Perrier, Zuloaga, Rico Cejudo o García Ramos forman parte de la nómina de creadores que plantaron su caballete ante el Guadaíra.

Trasiego de historia en Despeñaperros

Uno de los más pequeños parques naturales de Andalucía, Despeñaperros, concentra sin embargo mucha historia, dado el lugar de paso que es. Desde la prehistoria, de la que existen magníficas muestras pictóricas en un sendero que llega hasta la famosa cascada de la Cimbarra, a los nuevos colonos del XVIII que crearon Santa Elena y Aldeaquemada, e incluso los bandoleros del XIX.

Siete museos que la naturaleza ofrece en Andalucía. Imagen de la cascada de La Cimbarra junto al parque natural de Despeñaperros y la Sierra Morena oriental y limítrofe con Castilla-La Mancha. EFE/José Manuel Pedrosa.

En esta zona tuvieron lugar muchas batallas, pero la de las Navas de Tolosa (Santa Elena) en julio de 1212 supone uno de los grandes hitos de la historia europea. El museo dedicado a ella forma parte de un paseo que incluye el lugar de la batalla, el llano de las Américas, de tres por tres kilómetros, donde justamente se levanta el centro de visitantes del parque. Ahora lo cubre un bosque de repoblación, pero siguen apareciendo restos, desde monedas a puntas de flecha o herraduras.

Paisaje renacentista en La Vera (Doñana)

La vía pecuaria entre Sanlúcar de Barrameda y Almonte discurre por la Vera, el punto de unión de la marisma con las dunas. Esa frontera, casi siempre húmeda, resulta una ruta por la reciente historia. Chozas, cortijos -llamados aquí palacios-, y los restos romanos del cerro del Trigo, muestran el paso entonces poco invasivo del hombre por esta joven tierra.

No obstante, el gran valor es ambiental. Todo el quién es quién de Doñana se da cita en la Vera.

Por ejemplo, gran parte de las más de 150 especies de aves que vivaquean en marismas y cotos de monte mediterráneo. Mamíferos señeros como linces, ginetas o tejones. Anfibios de todo tipo en las lagunas temporales.

Reptiles que dejan sus huellas en la arena, desde galápagos a culebras. La Vera es un cuadro renacentista de belleza y armonía ideal, donde la Creación parece ofrecerse íntegra y plena; o al menos así fue antes de que al sexto día, según la leyenda, fuesen creados el hombre y la mujer. EFE