La cantante sevillana Marisol Bizcocho posa durante una entrevista con EFE. EFE/Fermín Cabanillas

Marisol Bizcocho, la artista en defensa del colectivo LGTBI y la normalización del amor

Fermín Cabanillas | Dos Hermanas (Sevilla) (EFE).- Cuenta Marisol Bizcocho (Coria del Río, Sevilla, 1993) que cuando hace siete años comenzó a hacerse popular le costaba un poco manifestar abiertamente su identidad sexual, pero ha aprendido con el tiempo que no hay que bajar la guardia en la defensa de la diversidad: “que cada persona ame a quien quiera”.

Lo explica en una entrevista con EFE en la localidad sevillana de Dos Hermanas, donde hace una pausa en una intensa jornada de promoción de su último tema, ‘Lucha y vuela’, un paso más en la carrera de una cantante que se dio a conocer en el programa de Canal Sur ‘Yo soy del sur’ y que tiene legiones de seguidores allá donde va con su música y su mensaje de igualdad.

Su defensa del colectivo LGTBI es clara, aunque “al principio no le hacía mucho hincapié”, pero ahora, “en los tiempos que corren hay que estar recalcándolo, porque es importante, porque todavía hay mentes por ahí pensando de esa forma tan rara, tan fea”.

«Hay que hacerles ver que aquí somos todos iguales, que aquí el amor es lo que importa, que cada uno sea libre con quien quiera, como quiera y cuando quiera”, subraya.

«Un videoclip muy chulo»

Marisol Bizcocho no ha perdido un ápice de su naturalidad y por eso, aunque esté en una entrevista, se expresa con esa forma de hablar de alguien que no ha perdido su esencia: “hemos hecho un videoclip muy chulo”, dice, y añade: “sacamos el disco hace cuatro o cinco mesecitos por ahí y la verdad que está funcionando súper bien, súper bonito”.

En la misma línea, valora que la canción ‘Lucha y vuela’ está “funcionando muy bien”, de forma que la artista sabe que tiene por delante “un verano movidito”.

Marisol Bizcocho
La cantante sevillana Marisol Bizcocho posa durante una entrevista con EFE. EFE/Fermín Cabanillas

«Un público que no tiene rival»

Como todos los artistas, Marisol tiene en el público su principal sustento e intenta mantener su cercanía todo lo posible: “le agradeceré siempre el apoyo que he tenido y tengo. Yo digo que tengo un público que no tiene rival”, pues no le falla allá donde va, “haga frío o haga calor”.

Y recalca que, desde el escenario, “tienen una respuesta súper bonita, y eso hay que agradecerlo porque es lo más importante”, de modo que no es una forma de hablar cuando los artistas dicen que, cuando cantan en directo, sienten el calor de la gente y les llega su apoyo.

Si un artista no recibe ese calor, “retírate, que no tienes nada que hacer”, opina, a la vez que señala que en su caso es una necesidad, una forma de alimentar su alma a diario, porque “me gusta mucho la cercanía, bregar con mi público, hacer que participen”.

“Esa conexión es lo más bonito de todo esto”, apostilla.

La Marisol de la familia por Pepa Flores

La vida de esta cantante está repleta de curiosidades, y, entre ellas, una está relacionada con su propio nombre. Es la tercera de cuatro hermanas y lleva el nombre de Pepa Flores porque las mayores veían sus películas y cantaban sus canciones; fue premonitorio, porque la niña comenzó muy pronto a cantar por todos los rincones de la casa y era cuestión de tiempo que la música llegase a su vida.

De pequeña su padre la llevaba a una taberna donde sus amigos cantaban fandangos; Marisol los escuchaba atentamente y, al volver a casa, cantaba esos fandangos, imitando a cada uno de ellos a la perfección.

Siempre ha sido autodidacta y ha peleado con libertad en la vida y en la música, y su nuevo disco es un paso más en esa pelea. EFE