Cata de aceite de oliva virgen extra./Salas/ARCHIVO

Una fusión de variedades da brillo internacional a un aceite de oliva virgen extra de Jaén

Belén Delgado | Madrid (EFE).- La fusión de tres variedades de aceituna ha dado brillo propio a un aceite de oliva virgen extra (aove) de la provincia de Jaén, reconocido este año entre los mejores del mundo por el Consejo Oleícola Internacional (COI).

El grupo Castillo de Canena produce el aove Palacio Marqués de Viana que, a diferencia de sus otros aceites monovarietales, es el resultado de un proceso de mezcla de distintas aceitunas recolectadas el primer día de sus respectivas cosechas.

«Cogemos variedades picuales, arbequinos y royales y vamos haciendo una fusión en función de los perfiles sensoriales que buscamos cada año», explica a Efeagro el director general de Castillo de Canena, Francisco Vañó.

Detalla que la cosecha va variando cada año, al igual que los perfiles de los aceites y los porcentajes de cada una de esas tres variedades en la mezcla final.

«En este proceso de fusión realmente hay una labor intelectual para buscar que cada aceite de oliva virgen extra de cada varietal se exprese de una manera diferente» y que juntos den un aceite con un perfil sensorial distinto, con lo mejor de cada una de esas variedades, apunta.

Durante uno de los procesos de la aceituna para la obtención de aceite de oliva en una almazara de Jaén. EFE/José Manuel Pedrosa./ARCHIVO

Reconocimiento mundial

El resultado ha recibido en 2024 el primer premio Mario Solinas del COI en la categoría de pequeños productores, uno de los más prestigiosos a escala internacional en el mundo del aceite de oliva.

Vañó expresa su «orgullo, alegría y satisfacción» por este galardón, que ganan por segunda vez y que les anima a «seguir haciendo las cosas cada vez mejor».

Después de una trayectoria de más de veinte años, destaca que la empresa se ha alzado con muchos premios a los que se han presentado y que ahora solo participan en contadas ocasiones, «pues hay que dar cabida a los nuevos operadores y a los otros jugadores dentro del mercado».

De la almazara apenas salen unas miles de botellas de medio litro del aove Palacio Marqués de Viana. Van dirigidas principalmente al mercado nacional.

En general, el grupo Castillo de Canena exporta el 70 % de su producción y está presente en 60 países.

Vañó afirma que no solo se dedican a hacer aceites de «excelente calidad», sino que también los producen de forma «respetuosa con el medioambiente y socialmente responsable».

Con unas 1.500 hectáreas de olivar en Jaén, el director general asegura que tienen «capacidad suficiente para ir seleccionando los mejores frutos». Y pueden controlar todo el proceso productivo. Cuentan con su propia almazara y bodega para preservar el aceite, envasar los pedidos y organizar los envíos.

Adaptación al clima

La sequía hizo que el año pasado fuera «muy duro» porque no hubo casi producción. Las altas temperaturas quemaron la flor del árbol del olivo impidiendo que fructificara, apunta Vañó. Añade que entonces tuvieron que pedir «esfuerzos adicionales» a su personal.

Ante la próxima campaña, que se prevé mejor porque el clima ha acompañado con más lluvias y temperaturas más moderadas en primavera, el responsable considera que tendrán una cosecha «bastante mayor».

En su caso, practican una agricultura de precisión, con riego por goteo y localizado. Este aporta la cantidad de agua «estrictamente necesaria para mantener los frutos en perfecto estado».

El grupo apuesta por las nuevas tecnologías ante el reto del cambio climático. Esto les obliga a centrarse en las variedades que resisten mejor la sequía y otras condiciones adversas. También a proteger la biodiversidad y a avanzar en sostenibilidad.

Vañó subraya, además, la necesidad de emplear maquinaria que consuma menos energía e introducir sistemas de digitalización. Así como defender la categoría del aceite de oliva virgen extra promocionándolo y educando a los consumidores de todo el mundo.

«Es un producto sabroso, saludable, sostenible y muy social. No olvidemos que estamos hablando del cultivo de un árbol de hoja perenne que requiere mucho trabajo. Y que ayuda a que la gente permanezca en sus pueblos sin perder sus raíces», resalta. EFE