El delegado Territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Andalucía, Ceuta y Melilla, Juan de Dios del Pino Corredera, ofrece los datos del Análisis del comportamiento del otoño y predicción estacional para el otoño climatológico y balance del año agrícola. EFE/ José Manuel Vidal

Andalucía tendrá un otoño con temperaturas por encima de lo normal tras el octavo verano más cálido

Sevilla, (EFE).- Andalucía tiene una ‘alta probabilidad’ de registrar este próximo otoño temperaturas superiores a las normales. También es ‘probable’ que las lluvias sean inferiores. Esta es la predicción anunciada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), tras el octavo verano más cálido desde 1961.

La comunidad padece actualmente su sequía ‘más larga’ desde ese mismo año. Cuenta ya con veranos que se anticipan y se alargan cada vez más. Así lo ha explicado en rueda de prensa el delegado territorial de la Aemet en Andalucía, Ceuta y Melilla, Juan de Dios del Pino.

Del Pino ha ofrecido datos del análisis del comportamiento del verano y predicción estacional para el otoño climatológico, con sus temperaturas, y balance del año agrícola. Ha detallado que Andalucía ha tenido este verano una temperatura media de 25,7 grados. Supone una anomalía de 0,8 grados respecto al período de referencia 1991-2020.

Desde 2020, todos los veranos han sido más cálidos que la media en la comunidad. De los 20 estíos con temperaturas más altas desde 1961, la mayoría son del nuevo milenio, es decir 15 de 20.

En las provincias de Córdoba, Jaén, Málaga y Almería se registró una temperatura media de entre el 4º y el 8º puestos más cálida desde 1961. Mientras, Huelva, Sevilla, Granada y Cádiz se situaron del 10º al 16º.

Este verano se ha dividido en dos mitades muy diferentes. Han sido cuatro episodios de ‘montañas rusas térmicas’ (drásticos cambios) en la primera parte por distintas DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos). En una segunda mitad ha habido cuatro olas de calor.

En cuanto a las precipitaciones, Del Pino ha señalado que ha llovido «poco». Suele ser habitual en esta época del año, aunque el verano puede clasificarse como ‘húmedo’.

Año agrícola

Respecto al año agrícola, que va de septiembre a agosto, ha advertido de un déficit de -64,6 litros por metro cuadrado de precipitación. Esto equivale a un 11,5 % menos respecto a la media del período de referencia (1991-2020).

Con estos datos, este último año agrícola se clasifica en el sector ‘cálido y seco’. Así lo ha destacado Del Pino. Del mismo modo ha indicado que el de 2023-2024 ha sido el tercero ‘menos malo’ (falta de lluvias) de los últimos once años. En este período tan solo el año agrícola 2018-2019 no fue deficitario en precipitaciones. Conllevó un ligero balance positivo de 46,1 litros por metro cuadrado de lluvia.

otoño temperaturas
Juan de Dios del Pino Corredera durante su comparecencia en la Subdelegación del Gobierno en Sevilla. EFE/José Manuel Vidal

Según Del Pino, las precipitaciones registradas el pasado otoño no terminaron de llegar a los pantanos debido a que la tierra estaba seca. El invierno fue malo aunque los embalses pudieron recuperar algo. En la primavera sí llegó más agua.

En cuanto a la sequía, que sufre la Cuenca del Guadalquivir desde marzo de 2016, es la más larga desde 1961. Pese a ello, la de 1993 fue «más intensa».

También disminuyó la intensidad de la sequía en marzo. Se recogieron 181 litros por metro cuadrado, un 302 % de la media, pero volvió a empeorar en abril (22,7 mm recogidos, 36 % de la media) y mayo (4,2 mm recogidos, 10 % de la media).

Predicciones para otoño

Según las predicciones de Aemet, hay una ‘alta probabilidad’ de que las temperaturas en otoño sean superiores a la ‘normal’, en concreto, en el trimestre septiembre, octubre y noviembre en Andalucía. En ese período es ‘probable’ que la precipitación registrada sea inferior a lo ‘normal’.

El delegado de Aemet cree que las consecuencias de las altas temperaturas, del calentamiento que cuenta con ‘evidencias’ en datos, es que cada vez llueve menos y el agua además se evapora más.

También se registra una atmósfera ‘más caliente’. De esta forma, ahora no es necesario que entre una masa de aire africano para llegar a los 42 grados.

Esa mayor capacidad atmosférica para «recalentarse» hace que puedan producirse más olas de calor y haya borrascas más pequeñas, también distintas DANA, con rachas de viento persistentes, que tienen «más energía» y por tanto pueden provocar «fenómenos más violentos».