Córdoba (EFE).- Montoro, localidad ubicada en la comarca cordobesa del Alto Guadalquivir, que registra habitualmente de las temperaturas más altas de Andalucía, recibirá la brisa cuando, en el marco de sus fiestas patronales, ‘La Diablilla’ se escape de San Bartolomé.
Así lo ha asegurado en la presentación de las fiestas la alcaldesa montoreña, Lola Amo, quien ha señalado que «cada 23 de agosto cuando repican las campanas a mediodía en Montoro tenemos brisa que es la señal de que ‘La Diablilla’ se ha escapado de San Bartolomé, patrón de la localidad.
Fue en 1996 cuando se escenificó por primera vez la ‘escapada’ de ‘La Diablilla’ desde el balcón de la torre de la parroquia de San Bartolomé, que tiene unos 45 metros de altura.
La primera persona que encarnó este personaje desde la primera edición y hasta hace dos años fue Antonio Simón que ha recordado que tuvo la idea de que se visualizara el personaje porque «a todos desde pequeños nos asustaban con ‘La Diablilla’ pero nunca la habíamos visto y, por eso, se lo propuse al Ayuntamiento».

Muchos chupetes
Como anécdota ha señalado que en su casa «tengo muchos chupes de niños y niñas del pueblo que durante las fiestas quedaba yo con los padres para con mi presencia decirles que dejaran el chupete».
‘La Diablilla’ permanece «suelta» en las calles de Montoro desde el mediodía del 23 de agosto hasta la mañana del 24 en la que «San Bartolomé por fin la encuentra», unas horas en las que «tira del pelo a todas las personas que no se han portado bien y no lleven la medalla de San Bartolomé», ha explicado Lola Amo.
Las fiestas concluyen con la procesión de San Bartolomé «después de haber vuelto a enganchar a ‘La Diablilla’ y tenerla durante los próximos 364 días a buen recaudo para que no haga de la suya en las calles motoreñas».
Trajes de diseño
Una de las novedades de las fiestas de este año son los trajes tanto de San Bartolomé como de ‘La Diablilla’ que son obra del diseñador Miguel Marín ‘Larhha’, un montoreño que ha participado durante los dos últimos años en la Barcelona Fashion Week.
Miguel Marín se ha basado, tras documentarse sobre la figura de San Bartolomé y ‘La Diablilla’, en el colorido de estas imágenes en los libros «para que no perdieran la esencia».
Así para la indumentaria de San Bartolomé «me he basado, sobre todo, en el blanco puro que lleva en todas sus imágenes» porque «también quería significar el martirio de San Bartolomé», que consistió en que le quitaron la piel vivo. La túnica se basa en ese momento con «el tafetán de la de la envolvente que tiene que llevar en la capucha que genera el color de piel».
El simbolismo de la sangre que emanaba al arrancarle la piel se pone de manifiesto, según el diseñador, en el cordón rojo que cuelga desde el cuello.
En cuanto a la figura de ‘La Diablilla’, el traje está basado en la historia «historia cuenta que San Bartolomé luchó con el demonio hasta que lo venció, y yo quería basarme en eso para la indumentaria que es una mezcla entre guerrero y demonio».
Se completa con una máscara hecha a medida con el rostro de ‘La Diablilla’. EFE