La alcaldesa de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), Carmen Herrera (i); la vecina de la localidad Manuela López, y el jefe de Policía Local, Miguel Ángel Hidalgo, durante una de las visitas que los agentes de este municipio realizan a personas mayores en verano que viven solas. EFE/Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta

Castilleja de la Cuesta, donde los mayores que viven solos “adoptan” a un policía

Fermín Cabanillas | Castilleja de la Cuesta (EFE).- Manuela López Durán, una vecina de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), se ha acostumbrado a abrir la puerta y a que un policía entre en su casa, donde no ocurre nada ilegal, ya que simplemente el agente le pregunta cómo está, si se ha tomado su medicación o si está cumpliendo con las medidas preventivas contra la ola de calor.

La visita de este agente no es algo improvisado, sino que forma parte de un programa pionero que este año llega a su décima edición en este municipio de 18.000 habitantes, donde los mayores son vigilados todo el verano, ya sean personas que viven solas todo el año o que prefieren no acompañar a su familia a su lugar de veraneo y se quedan en sus casas.

Para sacar adelante la idea, trabajan de forma conjunta la Policía Local y la Delegación de Bienestar Social del Ayuntamiento, que desarrollan una iniciativa que se realiza en verano y debe ser previamente solicitada a través de los Servicios Sociales.

El funcionamiento es muy sencillo. La Policía realiza periódicamente llamadas telefónicas y visitas a los domicilios, y ofrece consejos prácticos para evitar las consecuencias negativas del calor, les recuerda los teléfonos de emergencia para que los utilicen si necesitan ayuda, y realizan recomendaciones en torno a la seguridad que deben tener en su domicilio.

Durante estas visitas, comprueban, además, el estado de salud de estas personas y si siguen los consejos básicos de hidratación, nutrición, protección contra el calor, además de las recomendaciones necesarias ante posibles robos o estafas en el propio domicilio.

“¿Qué dirán mis vecinos?”

Manuela nació hace 87 años en Arahal, en la misma provincia de Sevilla. Con 11 años su familia dejó este municipio, y hace casi 50 compró su piso de Castilleja de la Cuesta, donde siempre ha vivido sola. En casa eran diez hermanos, de los que quedan tres.

Es muy llamativo ver cómo mira al jefe de la Policía Local, Miguel Ángel Hidalgo, lo que refuerza la idea de que los mayores necesitan a alguien que les alivie la soledad, aunque sea durante un rato. “No tienen tiempo para darnos mucha charla, pero nos hacen compañía un buen rato”, explica.

Además, bromea sobre “qué pensarán mis vecinos cuando ven a un policía entrar en mi casa todo el verano”. A la vez que define esta iniciativa como “un alivio”. En su caso, su soledad es escogida. Pero ella misma habla de la gente de su edad o parecida que no tiene a nadie en sus casas, “y esto es una ayuda”.

“No todo es vigilancia o denunciar”

Miguel Ángel Hidalgo resume el espíritu de esta campaña explicando que el cuerpo policial que dirige “entiende que el trabajo no se limita a la vigilancia, al control del tráfico o la persecución de delitos”, y defiende que un agente policial “tiene que estar cerca de los vecinos, especialmente de aquellos que más lo necesitan, y es muy importante acompañar, escuchar y cuidar”.

Por eso, estas visitas cumplen un doble objetivo: “por un lado, ofrecerles consejos prácticos para su seguridad, evitando así estafas que proliferan en este colectivo vulnerable, así como afrontar las altas temperaturas del verano, y por otro, darles un rato de compañía que, para muchos, es tan importante como cualquier medida preventiva”, además de reforzar la imagen de la Policía como de ciudadanos cercanos, “en un momento en el que la sociedad tiende a verla solo como un elemento represivo”.

Así, desde hace años, se trabaja en “demostrar que la Policía Local es un servicio público cercano, de confianza y con humanidad”. Y esta idea refleja el modelo de policía de proximidad, el de “estar en la calle, al lado de la gente. Velando no solo por su seguridad, sino también por su bienestar”.

No obstante, Hidalgo asegura que entiende que no siempre se vea a los agentes de forma “positiva”. Sobre todo “cuando se trabaja en la labor correctora de actitudes incívicas -las multas-. Aunque enfatiza que “no se trata solo de sancionar o vigilar, también de cuidar de los vecinos”.

Miguel Ángel y Manuela se despiden en la puerta del piso. Es uno de esos edificios de hace 70 años para compensar a la gente humilde del destrozo que provocó la guerra. Con cuatro plantas sin ascensor, en cuya segunda planta se instaló ella hace casi medio siglo. Aahora, si tiene algún problema, tiene a su lado a un hijo adoptivo con placa que acude a su llamada. EFE