1937-1938
De vuelta a la capital, Ortega asumió la presidencia del Real Madrid, denominado entonces ‘Madrid Football Club’, que desde agosto de 1936 estaba bajo el control de la Federación Cultural Obrera y Deportiva, una institución de inspiración socialista. Según detalla Ramón Usall en ‘Futbolítica’, Ortega sucedió a Juan José Vallejo en una fecha imprecisa de 1937.
El PCE buscaba a un dirigente afín y Ortega, recién integrado al PCE (más por pragmatismo que por convicción, indica su hijo en sus memorias), cumplía con el perfil.
Durante su mandato, que concluyó a finales de 1938, el estadio de Chamartín continuó albergando desfiles y exhibiciones deportivas y militares organizados desde 1936 por el Batallón Deportivo de la Federación Castellana de Fútbol. Ortega intentó integrar al Madrid FC en la Liga Mediterránea, que reunía a clubes de Cataluña, Valencia y Murcia, pero, explica Usall, el Barcelona rechazó su participación. Pese a ello, organizó amistosos en los que su hija Fina en alguna ocasión hizo el saque de honor.
Existe un documento en el que Ortega habla como presidente del Madrid FC: una entrevista publicada en ‘Blanco y Negro’ en noviembre de 1938. En ella, defendió la pureza del deporte frente a la mercantilización y reveló su sueño de un estadio majestuoso, visión que años después materializó Santiago Bernabéu.
«El fútbol no se parecerá en nada al que se practicaba antes del 18 de julio. Me refiero a su organización, naturalmente. No se comerciará con las fichas ni con los ases y la juventud […]. El Madrid, y yo estimaré mucho que así sea, debe conseguir el mejor campo deportivo de España, el más importante estadio”, afirmó Ortega.
“Madrid, que ha ganado su capitalidad, debe tener todo aquello que poseen otras ciudades que han sido más frívolas con relación a la guerra. Todos, entonces, debemos ayudar al gran club sin importarnos otros de la misma región. Estos vendrán después. Pero colaborando todos para la gran obra: del mejor terreno deportivo de España habremos hecho desaparecer antagonismos viejos. Y seremos, los de aquí y los que cerca de sus calles hemos luchado, sus hijos verdaderos. Unos, por nacimiento; otros, por adopción”, apuntó.
Durante el resto de la guerra, Ortega mandó el III Cuerpo de Ejército, lejos de las grandes batallas. Tras la caída de Cataluña, intentó mediar con el coronel Segismundo Casado para detener el Golpe de Estado que derribó al Gobierno de Negrín en marzo de 1939. Entonces, abandonó Madrid rumbo a Gandía para reunirse con su familia. Había comenzado su cuenta atrás.
– Idea original, investigación y redacción: Juan José Lahuerta
– Fotografías: Fotos cedidas por la familia de Antonio Ortega; Archivo EFE, Kiko Huesca/Morell; Kutxateka, Fondo Foto Marín/Pascual Marín; Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia, Centro de Archivos Diplomáticos de Nantes, Madrid. Ministerio de Defensa. Archivo General e Histórico de Defensa (AGHD). Fondo Justicia Militar.
– Audiovisual: Beatriz Naya y María Abad.
– Web: María Abad / Equipo de Desarrollo de EFE
– Apoyo: Contenidos Digitales, Desarrollo y Documentación de la Agencia EFE.
– Agradecimientos: Gabriela Echeverría, Pedro Barruso, David Jorge, Kiko Huesca, Javier López y Álvaro Vivar por su paciencia infinita, dedicación y ayuda.