MAYO-JULIO 1937
Por sus acciones al frente de las Milicias Vascas, Miaja propuso a Ortega como jefe de División para incorporarse al ejército del norte, pero se rompió la clavícula en un accidente de coche y el 27 de mayo de 1937 fue nombrado director general de Seguridad (DGS), un organismo dependiente del Ministerio de Gobernación y responsable del orden público en todo el territorio republicano.
Ortega ocupó el cargo hasta el 17 de julio de 1937, periodo en el que tuvo lugar uno de los sucesos más polémicos de la contienda: la desaparición Andrés Nin, líder del POUM. Figuras importantes como Hugh Thomas le señalaron como uno de los responsables. No obstante, el historiador español David Jorge, profesor del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México (COLMEX), tras una investigación profunda del caso en el marco del movimiento comunista y el conjunto del antifascismo en la Guerra de España, sostiene que esa acusación es falsa: “Fue una operación estrictamente soviética”, dice a EFE.
Según David Jorge, el contexto es clave para comprender el destino de Nin, detenido junto al resto de la cúpula del POUM tras los sucesos de Barcelona (3-8 de mayo de 1937), donde se alzaron contra el Gobierno junto a una parte de los anarquistas.
A ojos de Stalin, Nin, dirigente de una organización filotrotskista, era un enemigo; y aún bajo el gobierno de Largo Caballero, antes del nombramiento de Ortega como DGS, agentes del NKVD liderados por Alexander Orlov fabricaron un informe que señalaba a Nin de ser un agente de la Gestapo y un quintacolumnista, acusaciones que David Jorge califica como “una burda falacia”.
La llegada al cargo de Ortega coincidió con un cambio gubernamental en el que Negrín, el 17 de mayo, reemplazó a Largo Caballero al frente del Ejecutivo con su periodo de transición y la toma de posesión de las nuevas autoridades.
En ese escenario de ambigüedades, los soviéticos aprovecharon para ejecutar una operación contra el POUM mientras la Unión Soviética iniciaba los ‘Procesos de Moscú’ para reprimir cualquier disidencia.
Tras los arrestos de los poumistas, Ortega permitió que Nin fuera apartado para interrogarlo de manera aislada. Una vez separado, fue trasladado de Barcelona a un chalet de Alcalá de Henares, donde policías españoles de la Brigada Especial lo interrogaron dentro del marco de la legalidad.
La responsabilidad de Ortega, apunta David Jorge, radicó en ordenar la detención de altos cargos del POUM, “algo comprensible ante una indisciplina grave como un levantamiento en la retaguardia”, y en no informar al ministro de Gobernación sobre la separación de Nin del resto de detenidos para interrogarlo. “Esto sería el punto más delicado, aunque como DGS tenía cierta autonomía operativa para casos urgentes”, señala el historiador.
Ante la imposibilidad de obtener una confesión por la vía formal, los soviéticos, actuando a espaldas de la República, secuestraron y asesinaron a Nin. “Dijeron que fueron agentes de la Gestapo camuflados, pero eso no se lo cree nadie. Fue claramente una operación soviética. Ortega se vio metido en el lío de Nin, pero él estaba en Valencia. No tuvo nada que ver. Le echaron el muerto a él”, sostiene Barruso.
El ‘Caso Nin’ terminó por costarle el cargo a Ortega. Su destitución se presentó como una necesidad en el frente, y, el hecho de que Negrín mantuviera su confianza en él, refuerza la idea de que no estuvo implicado en el asesinato. Tras ello, Ortega regresó a Madrid para hacerse cargo del VI Cuerpo de Ejército.
– Idea original, investigación y redacción: Juan José Lahuerta
– Fotografías: Fotos cedidas por la familia de Antonio Ortega; Archivo EFE, Kiko Huesca/Morell; Kutxateka, Fondo Foto Marín/Pascual Marín; Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia, Centro de Archivos Diplomáticos de Nantes, Madrid. Ministerio de Defensa. Archivo General e Histórico de Defensa (AGHD). Fondo Justicia Militar.
– Audiovisual: Beatriz Naya y María Abad.
– Web: María Abad / Equipo de Desarrollo de EFE
– Apoyo: Contenidos Digitales, Desarrollo y Documentación de la Agencia EFE.
– Agradecimientos: Gabriela Echeverría, Pedro Barruso, David Jorge, Kiko Huesca, Javier López y Álvaro Vivar por su paciencia infinita, dedicación y ayuda.