El escritor estadounidense Dipo Faloyin, durante una entrevista con EFE en el Puerto de la Cruz (Tenerife), donde participó en el Festival Periplo. EFE/Alberto Valdés

Dipo Faloyin, escritor: África fue concebida para fallar, pero es una historia de éxito

Cristina Magdaleno |

Puerto de la Cruz (Tenerife) (EFE).- El escritor Dipo Faloyin (Chicago, 1990) arriba al ‘Festival Periplo’ de Puerto de la Cruz con su primer libro bajo el brazo, ‘África no es un país’, con el que busca romper los mitos y estereotipos «de niños pobres y safaris» que Occidente ha construido a base de colonialismo y dominio de las narrativas culturales.

Entre sus reflexiones, Faloyin, quien nació en Chicago, creció en Lagos y vive en Londres, destaca en una entrevista con EFE que, al contrario de lo que pueda parecer, África es en realidad una historia de éxito si se tiene en cuenta que, a través de los procesos coloniales y la delimitación arbitraria de las fronteras, fue concebida para fracasar.

Pregunta: En su libro habla sobre cómo los estereotipos sobre África se han consolidado en la cultura popular. ¿Qué pueden hacer los medios africanos, creadores culturales, activistas… para que se construya una narrativa más precisa y diversa?

Respuesta: Sí, pese a que creadores, cineastas, artistas, escritores, periodistas, durante tanto tiempo como ha existido el continente, han intentado contar nuestras propias historias, tanto al público local como a cualquier interesado, desafortunadamente no nos han dado la plataforma para contarlas a menudo. Cualquiera ha podido contar la historia de África en nuestro lugar. Es frustrante, especialmente sabiendo que hay grandes historias, también sobre vida cotidiana, más realistas que las que cuentan Hollywood y los medios occidentales. Tan pronto como lleguemos al punto en el que se nos dé la plataforma para contar nuestras propias historias, veremos cómo muchas de esas narrativas cambian porque la gente verá el continente a través de los ojos de quienes realmente son allí.

P: ¿Estamos lejos de eso?

R: Es difícil, pero soy optimista. Las generaciones más jóvenes realmente parecen interesadas en conversaciones sobre raza, identidad, historia y colonialismo. Creo que todavía hay una generación de personas que no están acostumbradas a ver estas historias por encima de lo que crecieron viendo, y ese es realmente el desafío. Una vez que pongamos esto en el corazón de nuestro sistema educativo y en la manera en que se organizan los medios, entonces veremos muchos progresos rápidamente y lograremos que el mundo nos vea por nuestras identidades individuales y se aprecie nuestra diversidad.

P: A menudo mucha gente no es consciente de que en África, y lo apunta en el libro, hay megaciudades vibrantes y llenas de vida como Lagos. ¿Por qué cree que ocurre?

R: El mundo debería apreciar la diversidad que existe en todo el continente, que se nos vea como los actores principales en nuestras propias vidas. Cuando hablamos de megaciudades, falta el punto de vista de las comunidades que las forman. Son ciudades donde la gente se levanta, va al trabajo, al colegio, se encuentran con amigos para tomar algo, van al cine… Esto a la gente se le hace difícil de imaginar porque crecieron pensando en África a través del prisma de la pobreza y los safaris, y nada más. Creo que lo que realmente falta en la manera en que el mundo occidental ve África son las representaciones de la vida cotidiana.

P: Sin embargo sí imaginamos megaciudades en Asia, donde también ha habido procesos coloniales, como Tokio o Pekín. ¿Cuál cree que es la diferencia?

R: Creo que hay más curiosidad hacia Asia y América del Sur y que falta de curiosidad en torno a África porque se tiende a pensar que ya conocen el continente tras crecer viendo imágenes de niños hambrientos. Las personas suelen ir a explorar Asia, por ejemplo, de una manera que con África no ocurre porque está la idea de que es un lugar peligroso e inseguro del que tienes que tener cuidado y estar vacunado. Pero la principal diferencia diría que es esa, la falta de curiosidad y el tratamiento que se le da a cada continente.

El escritor estadounidense Dipo Faloyin, durante una entrevista con EFE en el Puerto de la Cruz (Tenerife), donde participó en el Festival Periplo. EFE/Alberto Valdés

P: Habla también de la delimitación de fronteras. ¿Sería posible redefinirlas a estas alturas? ¿Qué se puede hacer para traspasar los efectos negativos provocados por el diseño colonialista de África?

R: Probablemente es demasiado difícil redefinir las fronteras ahora. Están bastante arraigadas y tienes a una generación joven que está orgullosa de su identidad y sus países, en un sentido patriótico, y quieren verlos mejorar. En algunas áreas donde ha habido conflictos y desafíos, Sudán y Sudán del Sur son un ejemplo clave, se vuelve demasiado difícil que haya unidad, así que no creo que veamos una redefinición literal de las fronteras, pero sí una búsqueda de la unidad entre países en el sentido de cooperación y colaboración, ya sea económica, cultural, etc.

P: Sin embargo sigue teniendo efectos aún hoy. ¿Cómo crees que sigue afectando a la unidad entre países esas fronteras?

R: Sobre el terreno, lo cierto es que no se pusieron juntos a grupos étnicos similares, especialmente en las antiguas colonias británicas. Los británicos introdujeron deliberadamente políticas de división para hacer extremadamente difícil que estos países encontraran estabilidad entre ellos. Y también introdujeron políticas que llevaron a que los grupos étnicos se volvieran unos contra otros.

P: Deliberadamente…

R: Sí, esa división y caos fueron sembrados deliberadamente para hacer a estos países lo más inestables posible. Es importante entender esto porque los países fueron esencialmente creados para fallar, no para tener éxito. Y cuando lo ves a través de ese prisma, empiezas a darte cuenta de que, en realidad, muchas de las cosas que consideramos fallos en el continente son en realidad historias de éxito en un período de tiempo muy corto. Estos países han encontrado algo de estabilidad a pesar de lo que heredaron. Aún queda mucho trabajo por hacer, como en cualquier país, y el libro no niega los desafíos que existen en el continente ni las grandes mejoras que deben hacerse, pero creo que eso aún puede lograrse con tiempo y con el apoyo adecuado de las comunidades alrededor del mundo.

El escritor estadounidense Dipo Faloyin, durante una entrevista con EFE en el Puerto de la Cruz (Tenerife), donde participó en el Festival Periplo. EFE/Alberto Valdés

P: ¿Ve interés en los medios occidentales por reflejar la diversidad de África?

R: No creo que haya suficiente interés todavía. Creo que queda mucho por hacer, y espero que eso cambie, pero creo que todos debemos tratar de reconsiderar los estereotipos negativos que se han difundido sobre el continente, para poder hacer ese cambio.

P: ¿Cómo pueden transitar los países africanos en esa búsqueda de su propia narrativa?

R: No hay un conjunto de pasos a seguir, pero estamos viendo que los países toman diferentes caminos. Definitivamente se necesita unidad entre los grupos étnicos. Creo que es muy importante. También debe haber oportunidades para que los jóvenes se involucren más en la sociedad civil. Invertir en cultura y tecnología es clave. Hay una gran oportunidad en este momento porque tenemos una generación joven en todo el mundo que quiere tener conversaciones más diversas sobre raza, identidad e historia, y creo que esto tiene un gran potencial si lo aprovechamos bien.

P: ¿Cuál es la diferencia en la recepción de su libro en América, Europa y África?

R: Los estereotipos están muy generalizados. Cada país o zona se enfoca en diferentes partes de la historia. En Estados Unidos no están tan involucrados en la temática sobre colonialismo, pero cuando se trata de la representación de África en Hollywood, eso viene principalmente de aquí. En Europa hay una discusión diferente en torno al legado del colonialismo y los artefactos robados, por ejemplo. Y en África, mientras seguimos desarrollando estas naciones y alejándonos más de la dependencia, es importante que todos comprendan de dónde venimos para que podamos entender mejor hacia dónde vamos.

P: ¿Percibes cambios en la mentalidad sobre los artefactos que están en museos europeos y la necesidad de que África recupere sus símbolos?

R: Ahora mismo no hay suficientes cambios. No es algo que genere mucho interés en las instituciones, especialmente en muchos países. No hay un gran apetito por el cambio. Tengo la esperanza de que las generaciones más jóvenes aprendan más sobre esto, y que eso cambie con el tiempo, pero ahora mismo no estamos viendo suficientes cambios. EFE