El servicio de Ciudadanía y Migraciones del Ayuntamiento de Terrassa (Cataluña) ha presentado en el II encuentro nacional sobre planificación en gestión de las migraciones y la convivencia social desde las administraciones públicas que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria unas gafas de realidad virtual que muestran la discriminación que sufren a diario sus vecinos racializados. Se trata de un proyecto que vio la luz en diciembre de 2024 y que ha sido reconocido este viernes en la sesión de clausura de este encuentro como una buena práctica para concienciar acerca del racismo que se profesa a personas de otras nacionalidades. En la imagen, una mujer prueba las gafas durante el encuentro. EFE/ Elvira Urquijo A.

Terrasa recrea con realidad virtual la discriminación hacia vecinos racializados

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El servicio de Ciudadanía y Migraciones del Ayuntamiento de Terrassa (Cataluña) ha presentado en el II encuentro nacional sobre planificación en gestión de las migraciones y la convivencia social desde las administraciones públicas unas gafas de realidad virtual que muestran la discriminación que sufren a diario sus vecinos racializados.

Se trata de un proyecto que vio la luz en diciembre de 2024 y que ha sido reconocido este viernes en la sesión de clausura de este encuentro como una buena práctica para concienciar acerca del racismo que se profesa a personas de otras nacionalidades, según ha explicado su responsable, Sandra Astudillo.

«Ponte las gafas y actúa contra el racismo, es responsabilidad de todas y todos» es la denominación que se ha dado a este proyecto, que surgió por iniciativa de 22 voluntarios de diferentes nacionalidades (senegalesa, maliense, guineana, española y con orígenes marroquíes) y se fundamenta, por tanto, en historias reales, las que ellos han vivido en esta ciudad catalana.

El Espacio Terrasa sin Racismo consensuó las temáticas a abordar en esta experiencia de realidad virtual y a partir de ahí, se crearon unos grupos que confeccionaron los guiones y grabaron en 360 grados cinco narrativas.

En algunas de ellas, quien se pone las gafas encarna el cuerpo de una persona racializada y en otras se sitúa como testigo, de forma que con esta realidad virtual se pretende favorecer la empatía hacia estas personas, al tiempo que se ofrecen pautas sobre cómo actuar para que el sujeto de estas discriminaciones no se sienta solo.

La narrativa sobre «racismo cotidiano» aborda las filiaciones étnicas por parte de la Policía, las limitaciones de acceso a establecimientos de ocio, o el racismo en el transporte público, donde se da importancia al rol de acompañante que deben desempeñar los testigos de estas situaciones.

Otras historias recrean el «racismo inmobiliario» y ofrecen pautas para evitarlo, y otras denuncian el «duelo migratorio y la discriminación financiera», relacionada con los problemas que se encuentra este colectivo para abrir cuentas bancarias.

Otras escenas relatan los episodios de racismo que dos amigas han sufrido a lo largo de su vida.

El uso de esta tecnología permite ponerse en la piel de estas personas, lo que genera un gran impacto en quienes se ponen estas gafas.

«A muchos se les llegan a saltar las lágrimas porque consideran increíble que se sigan sucediendo este tipo de situaciones. En la escena del transporte público, una persona blanca, a la hora de ceder un asiento a otra llega a decir que se levante el negro o la mora», ha referido Astudillo, quien ha recalcado que todas estas narrativas se corresponden con historias reales.

Este proyecto está en fase de difusión y su complejidad técnica hace difícil llevarlo a los colegios, si bien sus promotores piensan vincularlo a eventos de Terrasa o que organicen otras entidades en la ciudad. EFE