María Rodríguez |
Maspalomas (Gran Canaria) (EFE).- La legendaria compañía estadounidense Blue Man Group aterriza por primera vez en España con un espectáculo en Gran Canaria que busca conectar con el público a través de la expresión corporal, usando el arte, la música, la comedia y la tecnología… y muy pocas palabras.
Tras una trayectoria de 37 años y haber sido vistos por más de 50 millones de personas en una quincena de país, el grupo de los Hombres Azules aún no había pisado España, una cuestión que «no se ha hecho a propósito», pues los planes estaban ahí, pero diversas razones y complicaciones, como por ejemplo la covid-19, impidieron su llegada hasta ahora, asegura a EFE el director artístico del espectáculo en Gran Canaria, Matt Ramsey
Para Ramsey, comenzar el 20 de marzo en la carpa del Circo del Sol en Maspalomas, es «el lugar perfecto», porque permitirá conectar tanto a la gente de la isla, como a turistas de todo el mundo.
Con el espectáculo esperan que el «público sienta que ha sido parte de algo increíblemente inesperado y maravilloso» y que no se sienta solo como ese público que mira y es entretenido, sino como parte del evento, conectado con los Hombres Azules.
Mantener la esencia y evolucionar
Blue Man Group fue creado en 1987 por Chris Wink, Matt Goldman y Phil Stanton. Buscaban un espectáculo que rompiera las barreras del lenguaje, una experiencia sensorial que combinara percusión, arte visual y humor, comenzando con creaciones en las calles de Nueva York en las que experimentaban con pintura y tubos de PVC, un instrumento insignia de su show.
Actualmente los fundadores influyen pero no participan en los espectáculos y ahora son entre 70 y 80 ‘blue men’, seleccionados y preparados con rigurosidad, para mantener intacta la esencia de aquellos años ochenta, así como su filosofía de adaptación a los cambios culturales y la evolución de la tecnología.
Unos de los hombres azules que participa en el espectáculo de Gran Canaria, el estadounidense Dustin Fontaine, que ingresó en la compañía en 2013, recuerda que tuvo que pasar por dos audiciones y en la primera de ellas le rechazaron.
El británico Joe Woolmer, que lleva 13 años formando parte de Blue Man Group, recuerda que con 20 años asistió al espectáculo en Londres con su madre y que, al verlo, se dijo así mismo: «Me encantaría hacer eso algún día. Era literalmente mi trabajo soñado».

El hombre azul, una versión del mejor humano
El director artístico también ha sido un ‘blue man’ y ha formado a muchos de ellos. Siempre dice «que las habilidades que se necesitan para ser un buen hombre azul son las mismas que para ser un buen ser humano». «El hombre azul es una versión del mejor humano», defiende.
Por eso, cuenta que el entrenamiento de los artistas comienza «por aprender a ser abiertos, inocentes y vulnerables, y a conectar y escuchar con el cuerpo y los ojos», y que es después de eso «cuando les enseñas las demás habilidades, actos y trucos para el show».
«Si no tenemos esa base inicial, no importa lo que hagamos. La gente no va a querer conectar con los hombres azules», destaca.
Pero, ¿por qué son azules? Los fundadores, revela Ramsey, experimentaron con varios tonos, pero «el verde no funcionó bien porque parecían extraterrestres» y «el rojo los hacía parecer enojados».
«Pero el azul parecía ser lo suficientemente neutral. Era diferente, pero no amenazante. Ya sabes, el cielo azul, el océano azul… No sé, hay algo en el azul que permite a la gente conectar y no tener ideas preconcebidas», agrega.
Conexión con el público
La estructura del espectáculo es la misma cada noche. Sin embargo, como se incluye al público, «siempre es diferente». «Es como una improvisación en la que tenemos que adaptarnos a la gente que se sube al escenario, por lo que puede que tengamos que cambiar lo que hacemos en función de cómo reaccionan».
Para Fontaine, la clave está en intentar sentir las vibraciones de quienes van al espectáculo y conectar con el cuerpo y la música. «Si mantenemos el contacto visual el tiempo suficiente y somos sinceros, entonces podemos llegar a una conexión genuina», afirma.
Por su parte, Woolmer reconoce que últimamente piensa mucho en los retos a los que se enfrentan en relación con la capacidad de atención del público en una época de redes sociales y «pequeños vídeos de 10 segundos», por lo que cree que es un reto para cualquier espectáculo, pero en particular el de Blue Man Group, en el que no hablan.
«Si puedes mantener la atención del público durante hora y media, creo que has hecho un buen trabajo», destaca.
Para ambos hombres azules la esencia de este espectáculo se puede resumir en conexión, alegría, diversión y música.
Dice el director artístico que usan a los espectadores «para crear una obra de arte. Los utilizamos como experimento para encontrar la conexión humana. A veces puede ser un poco intimidante, pero también es maravilloso que el público entienda que forma parte de esta experiencia y que entre todos creamos una celebración». EFE