Laredo (EFE).- La flota pesquera del Cantábrico ya roza el 30 por ciento de la cuota histórica de bonito permitida para esta campaña -26.000 toneladas- con unos resultados para las embarcaciones cántabras de vivero y cacea, aceptables en tamaño y en precio de venta en lonja.
Frente a la «mala costera» del año pasado, con «casi la mitad de la cuota sin pescar», el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria, César Nates, ha precisado a EFE que por el momento se registra un ritmo de captura «importante», también porque el bonito entró antes a la costa, a «mediados de junio».
Eso ha propiciado que el nivel de consumo para las embarcaciones del Cantábrico sea «muy parecido» al registrado en 2023, pero con la diferencia de que en esta ocasión la cuota es superior.
«Ha habido algún año que se cerró la campaña el 13 de agosto pero igual con 17.000 o 18.000 toneladas, pero ahora hay 26.000», ha subrayado Nates, quien confía en que ese excedente se traduzca en una campaña óptima para todo el sector pesquero cántabro.

Sobre el precio de subasta en las lonjas cántabras, Nates ha explicado que la media oscila en torno a los 4 euros/kilo para el bonito grande y sobre el 3,5 euros/kilo, el recortado.
Son unas cifras que, ha puntualizado, están supeditadas a la oferta, la demanda y a la entrada de las conserveras, que fijan el importe, y luego el mercado de fresco intenta limar por encima para no quedarse sin género.
Anchoa regulada y verdel inexistente
Respecto a la costera de la anchoa, Nates ha recordado que Cantabria se reservó un 15 por ciento de la cuota para este segundo semestre del año y ha dicho que se está gestionando de forma regulada para que se extienda en el tiempo.
«Sólo pescamos tres días a la semana -martes miércoles y jueves- y hasta 4.000 kilos», ha explicado el representante de los pescadores, quien ha añadido que el bocarte en esta época estival, «lógicamente, es más pequeño y va para fresco».
Por otro lado, la presencia de la caballa ha sido prácticamente «inexistente» en esta temporada, sobre todo, para las embarcaciones de otras artes que subsisten gracias a esa especie, mientras que los cerqueros sólo la disfrutaron «un par de semanas».
«Ahora en verano los cerqueros pescan algunas cajillas, pero que se despachan a buen precio porque van para consumo fresco», ha apuntado.