Torrelavega (EFE).- El enlace de las autovías A-8 y A-67, y el nuevo nudo de comunicaciones de Torrelavega, considerada una de las obras públicas más importantes por la complejidad de sus estructuras, ha entrado en servicio este lunes para eliminar los atascos en el punto de mayor tráfico de Cantabria.
La obra ha servido para disponer un tramo de 2,5 kilómetros entre Sierrapando y Barreda que da continuidad a la autovía A-67 sin tener que entrar en la A-8 a la altura de Torrelavega, con una inversión cercana a los 160 millones de euros para garantizar la fluidez y seguridad de los más de 54.000 vehículos que circulan por esa vía cada día.
La puesta en servicio ha contado con la presencia del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y de la presidenta regional, María José Sáenz de Buruaga, quienes han destacado que el nuevo vial elimina un punto negro para la circulación en Cantabria y mejora la conexión con la Meseta.
Para Óscar Puente, esta autovía “es más que una línea en el mapa”, se trata de una actuación del Gobierno de España que “pone fin al sufrimiento de miles de conductores” en su paso por esta zona, donde cada verano se producían atascos y congestiones por el alto volumen de tráfico que soporta.
Ha detallado que la obra ha supuesto uno de los mayores desafíos de la ingeniería civil, donde ha sido necesario ejecutar 30 nuevas estructuras y ampliar otras 16, así como ejecutar un falso túnel cubierto con más de 200 piscinas olímpicas de material; y multitud de servicios afectados.
Por eso, ha resaltado que la puesta en servicio es “un día feliz” para Cantabria y para el Ministerio, porque se logra un itinerario rápido, cómodo y seguro en el acceso a la Meseta, a pesar del retraso de varios años porque no se pudo comenzar según lo previsto al no disponerse de los terrenos.
La presidenta de Cantabria ha destacado qe el enlace será “el trampolín de la transformacionales de la comarca del Besaya” gracias a una carretera “dl siglo XXI”, que permite cohesionar a la región y la une a otras comunidades autónomas del entorno, además de acabar con un punto negro de la vialidad.
María José Sáenz de Buruaga ha pedido al ministro, además, que impulse todos los proyectos de infraestructuras en marcha en la región, dando máxima celebridad a la autovía A-73, al tercer carril de la A-67 entre Polanco y Bezana, al tren de altas prestaciones a Bilbao, al AVE y a la mejora de la red de Cercanías.

Ramal de continuidad
La actuación ha permitido generar un nuevo trazado de la A-67 denominado ramal de continuidad, reconfigurar los enlaces de Sierrapando y Torrelavega y crear un nuevo enlace en Barreda, evitando que esta autovía y la A-8 compartiesen más de un kilómetro de vía, lo que era el origen de las aglomeraciones.
Para ello, se ha ampliado la sección transversal de la autovía A-67 en la entrada a Torrelavega dotándola de dos carriles más, a fin de aumentar la capacidad de la calzada y evitando que la posible congestión de entrada al casco urbano de Torrelavega afecte, en menor medida, al tráfico en dirección a la A-8.
También se ha remodelado el enlace de Sierrapando que sirve de conexión entre la autovía A-67 “Cantabria – Meseta” y la autovía A-8 “Autovía del Cantábrico”, en un entorno urbano dando acceso a la ciudad de Torrelavega mediante un enlace tipo trébol modificado con vías colectoras.
A su vez, se ha ejecutado un tramo de autovía de nuevo trazado que permite conectar el enlace de Sierrapando con el tramo de A-67 Torrelavega – Santander, a través de un viaducto de 270 metros de longitud y un túnel artificial, túnel de Las Rozas, de 422 metros de longitud.
El ministro ha resaltado que en este tramo se ha empleado de forma pionera la metodología BIM (Building Information Modeling) para la gestión de proyectos de construcción y obra civil, ya que utiliza modelos digitales 3D como base para la planificación, diseño, construcción y gestión de la autovía.
Esta obra en el entorno de Torrelavega tendrá continuidad con un tercer carril en la A-67, en ejecución, desde el enlace de Polanco hasta la bifurcación de Igollo de Camargo, con un presupuesto vigente de las obras de 173 millones de euros.