Pilar Palazuelos/ Santander (EFE).- El Palacio del Amo de Suances recupera su esplendor para convertirse en centro cultural tras haber sido testigo del glamour que llevaron a principios del siglo XX a esta localidad cántabra de veraneo los Del Amo, grandes empresarios con pinitos en la industria del cine e impulsores de una labor social, con la fundación del mítico colegio mayor de la Ciudad Universitaria de Madrid.
Ahora está a punto de concluirse, con la previsión de terminar la obra del edificio durante el próximo mes.
La idea es que el Palacio Jaime del Amo, residencia veraniega de esta familia de magnates de los negocios, sea otro polo de atracción turística en Cantabria.
«Va a ser es gran revulsivo cultural», asegura a EFE el consejero de Cultura y Turismo de Cantabria, Luis Martínez Abad.
Así, el Gobierno cántabro ha desembolsado 3,8 millones de euros para rehabilitarlo y reconvertirlo en un gran centro cultural para Suances, con una programación en la que trabajarán el Gobierno y el Consistorio. A esa cantidad se sumarán unos 100.000 euros, para el equipamiento.
Un mirador sobre el Cantábrico
Este palacete es uno de los pocos edificios con antigüedad en esta villa cantábrica, una construcción palaciega, que, además, se erige como un mirador sobre la costa del Cantábrico.
Comenzó a edificarse a finales del siglo XIX por encargo de Gregorio del Amo y finalizó en el siglo XX, y el resultado fue una vistosa construcción.

Durante décadas ha estado abandonada hasta que en la pasada legislatura el Gobierno de Cantabria decidió hacerse cargo de su reforma.
Este palacio es la prueba del esplendor, el poderío económico y la opulencia que rodeó a esta familia, cuyo patriarca, Gregorio del Amo, fue uno de los muchos cántabros que se fue a hacer las Américas y que, tras un brillante matrimonio, se convirtió en uno de los principales empresarios en California a finales del siglo XIX.
El petróleo de Gregorio y la productora de Jaime
Aunque era médico, Gregorio del Amo se convirtió en un hombre muy rico al casarse con una de las hijas de una familia potentada, también de origen español, que tenía un imperio sustentado en el ganado.
Gregorio cambió la medicina por los negocios y, además, gracias al petróleo en uno de sus ranchos, su fortuna se acrecentó todavía más.

Fruto de esa bonanza económica fue un gran benefactor para su tierra de origen, y financió escuelas en Suances o algunos de los pabellones del que hoy es el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, entonces Casa de Salud Valdecilla.
Con su mujer adoptó a dos niños, Carlos y Jaime, que en realidad eran sus hijos, que tuvo con una amante sevillana.
De estos hijos, Carlos murió joven y sin descendencia. Y Jaime, que era un gran amante del cine, se casó con la actriz Jane Randolph -o Jane del Amo- y fundó una productora con un evocador nombre: ‘Cantabria Films’.
Continuidad en la labor social
Además de esa incursión en el mundo del cine, Jaime del Amo impulsó un gran centro comercial en Estados Unidos, y continuó con la labor benefactora de su padre Gregorio. Lo cierto es que no destacó especialmente por su buena mano en los negocios, y más que nada delegó en administradores y hombres de confianza.
Sí dejó un gran legado, pensado en honor a su padre, en la Ciudad Universitaria de Madrid, el colegio mayor al que finalmente se puso nombre, Jaime del Amo, por el que desde que se fundó, a finales de la década de los sesenta del siglo pasado, han pasado generaciones de estudiantes.
Y ahora, con esta obra para dotar a Suances de un centro con una programación cultural estable se recupera esa raíz de beneficio para la comunidad vinculada a la historia de esta familia. «En el Gobierno siempre tuvimos claro que esta era una infraestructura cultural que necesitaba el municipio y por ello no dudamos en retomar e impulsar un proyecto que en anteriores legislaturas no había tenido más que problemas», dice el consejero.