Santander (EFE).- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha considerado que la quita de la deuda de las comunidades aprobada por el Gobierno «no es ningún regalo» sino que le parece de «justicia elemental», y ha afirmado que «mucho antes de que los independentistas plantearan» esa necesidad ya lo hizo él, cuando gobernaba Mariano Rajoy.
García-Page ha hecho declaraciones a los periodistas antes de participar en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre el Comité de las Regiones de la UE, junto otros jefes de gobiernos autonómicos del PP: el andaluz, Juan Moreno; el gallego, Alfonso Rueda; y el cántabro, María José Sáenz de Buruaga.
«Mucho antes que los independentistas plantearan la necesidad de una quita de deuda, lo planteé yo. Lo planteé incluso gobernando Mariano Rajoy, de manera que en mi caso no me resulta absolutamente nada nuevo en mi planteamiento», ha asegurado el presidente de Castilla-La Mancha.
A su juicio «es muy sencillo», y lo ha explicado por que el Estado «lleva 11 años sin actualizar la financiación de las autonomías y el retraso ha hecho que muchas se tengan que endeudar para seguir manteniendo los servicios públicos».
«Es de justicia»
«Me parece casi de justicia, de justicia elemental, que el Estado, a modo de financiación indirecta, compense la falta de financiación ordinaria, al menos haciéndose cargo de parte de la deuda a la que nos ha obligado», ha aseverado.
Ha sostenido que «en realidad no es ningún regalo». «Y lo digo con claridad, sí, luego lo ha pedido (Carles) Puigdemont. Yo creo que no se trata, en este caso, sinceramente, de un planteamiento de Puigdemont o de Esquerra Republicana. Me da lo mismo», ha manifestado.
También ha destacado que en España se han hecho absorciones de deuda por parte del Estado «en múltiples ocasiones», empezando -ha recordado- «por la que nos hicimos cargo todos los españoles, de la deuda bancaria en la crisis financiera y algunos la jalearon», ha añadido.
«Hoy, sin embargo, parece que el Estado somos todos y la deuda frente a la Unión Europea iba a computar igual la tenga uno, que la tengan los demás. De manera que creo que sobre esto hay que quitar la hojarasca del debate, el ruido del frentismo y yo, desde luego, como presidente de mi comunidad autónoma, he jurado defender todo aquello que beneficie a mi tierra, en la medida en que además lo planteé con anterioridad», ha abundado.
Ha dejado claro además que «ni siquiera» se siente «acreedor de ninguna de las peticiones que hagan los independentistas». «Ya saben el cariño que por otro lado les tengo», ha apostillado.
Postura del PP
Sobre que la posibilidad de que los presidentes del PP no se acojan esta quita, ha dicho que no es quien para dar opiniones ni consejos a algún presidente, ya sea del PP, de su partido (PSOE) o de cualquier otro.
«Yo hablo por los intereses de mi tierra. Son muy claros, yo no sé lo que dirán los dirigentes del PP, pero le voy a decir, por ejemplo, para que se haga una idea, lo que hacen en mi tierra. El PP de Castilla La-Mancha sigue a pie juntillas las instrucciones del PP nacional, cosa que me parece que no es lo justo; dice que se opone, pero a reglón seguido ya me están diciendo en qué me tengo que gastar los ahorros», ha advertido.
García-Page lo ve «inconsecuente y bastante contradictorio». «Ya me están señalando dónde tiene que ir el dinero que nos ahorremos por los intereses de la deuda y, al mismo tiempo, lo están negando», ha insistido.
A su juicio, estas decisiones se tienen que tomar «de manera autónoma y ser autónomos». «Los presidentes autonómicos, sean del partido que sean… no son decisiones de los partidos nacionales», ha subrayado.
Reunión entre Illa y Puigdemont
Asimismo, García-Page, ha afirmado que espera que Salvador Illa deje «claro como hasta ahora» que él es el presidente catalán y que el líder de Junts, Carles Puigdemont, no ejerza su poder en esa comunidad «a distancia» como lo hace «en España».

García-Page se ha manifestado así, en declaraciones a los periodistas en Santander, al ser preguntado por la reunión que mantuvieron ayer en Bruselas Illa y Puigdemont, un encuentro que según ha admitido le suscita «muchísimas preguntas» y «muchos interrogantes» pero «de momento ninguna respuesta».
«Me ha parecido absolutamente críptica, es indescifrable… Incluso si me apura los gestos», ha considerado.
Ha recalcado que para él Cataluña la representa Salvador Illa, a quien tiene un «aprecio especial» y de quien ha valorado el «esfuerzo» que está haciendo como presidente de esa comunidad.
«Para mí Cataluña la representa él, Puigdemont representa el peor problema. Y la peor cara que ha presentado Cataluña», ha destacado.
Y ha añadido en que lo que espera es que Illa «mantenga claro», como lo ha hecho «hasta ahora, como hasta el día de ayer» que el presidente de Cataluña «es él y que no hay mando a distancia».
«Ya que Puigdemont ejerce el mando a distancia en España, que al menos no lo haga en Cataluña porque sería especialmente doloroso para los propios catalanes», ha resaltado.EFE