Imagen de archivo. La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco (c), durante su visita al Centro de Menores Zambrana.EFE/R. García

Un estudio apunta a que la violencia filioparental gana terreno frente a otros delitos

Valladolid (EFE).- Entre 2012 y 2022 fueron cerca de 2.000 los casos de violencia filioparental que llegaron a instancias judiciales en Castilla y León, que ganan terreno frente a otras tipologías delictivas de los chicos y chicas de entre 14 y 18 años, como los robos con fuerza, violencia e intimidación, y casi en el mismo nivel que hurtos, daños o delitos leves, según un estudio del centro Menesianos de Valladolid y la Universidad de Salamanca.


Se trata del proyecto «Avanza Joven» que junto con el de «MaxporMenor», dirigido en este caso a los menores de 14 años que delinquen, y que son inimputables por la edad, han realizado ambas entidades dentro de los proyectos seleccionados por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades para ser financiados con cargo a los fondos europeos de nueva generación, presentados este viernes en un acto que ha respaldado la consejera Isabel Blanco.

Imagen de archivo de un interno que lee en el Centro Regional de Menores Zambrana de la Junta de Castilla y León, uno de los tres de titularidad pública en España, para menores infractores. EFE/Ricardo Suárez

Fenómeno poliédrico

El estudio sobre la violencia filioparental en el grupo de 14 a 18 años indica que los casos en el 2021 fueron 152, con 190 en el 2020, con un pico máximo en este periodo de entre 2012 a 2021 de 200 casos en el 2013.


Es un «fenómeno poliédrico y complejo en el que las explicaciones únicas y las simplificaciones resultan poco válidas», analiza el estudio.

Mayoría de chicos con problemas escolares y consumos

Lo que si precisa es que los chicos con mayoría entre los agresores, aunque tiene en las chicas un mayor porcentaje de incidencia que en otros delitos; y se trata de adolescentes con importante problemática de adaptación escolar, elevado consumo de cannabis, problemas de adicción y uso inadecuado de las redes sociales, y problemas de índole psicológica o psiquiátrica

Y son jóvenes, que «más allá de sus hogares se relacionan con otros menores de carácter social con los que se implican en actos violentos».

Las madres: en 9 de cada 10 casos el objeto de esa violencia

En cuanto a las familias, principalmente son monoparentales, sobre todo las madres, que son objeto de este tipo de violencia en nueve de cada diez de los casos, y junto ellas también hay una mayor presencia de familias adoptivas.

Son familias de clase media y media baja con niveles medios de violencia, conflictividad conyugal y problemáticas personales sociosanitarias, sobre todo en los padres.

Educativamente, destacan las fluctuaciones entre diferentes estilos parentales y la elevada incoherencia entre las pautas de ambos progenitores.

Ante ello, el Avanza Joven se plantea como un instrumento para prevenir ese tipo de violencia, trabajando sobre los factores de riesgo, con tres niveles de prevención -universal, selectiva e indicada-.

Blanco: no podemos tratarlos como delincuentes

Sobre ese grupo de menores entre 14 y 17 años, que son imputables y si son menores infractores, la Consejera ha aportado que de los 120 casos que llegaron a los juzgados, por todo tipo de infracciones, 77 fueron condenados.

Y ha defendido que hay que trabajar en nuevas líneas de actuación para que «esas conductas violentas que se producen no lleguen a su edad madura».

«A estos jóvenes infractores no podemos tratarlos como delincuentes normales, ni mucho menos ni como delincuentes convencionales, hay que intentar la reinserción de los mismos desde todos los puntos de vista con planes específicos», ha defendido.

La incidencia delictiva en menores entre 11 y 13 años: el 2,37%

El otro estudio realizado, el «Masxmenor» de centra en los menores inimputables, con 436 los expedientes abiertos, según los datos de la Fiscalía que detallado Blanco.

En ese caso, el estudio indica que los actos delictivos aumentan con la edad, y los de los menores entre 11 y 13 años suponen el 2,37 por ciento del total de menores que hay en la Comunidad.

En estos hechos delictivos, el 11,7 por ciento son de daños, con un 10,4 por ciento de violencia entre iguales, el 9,7 son de acoso y el 7,8 de hurto.

Como factores de riesgo aparecen en esos menores de 14 años, los del contexto familiar, salud, características indidivuales, grupo de iguales, contexto social y reincidiencia.

Estilos de crianza disfuncionales

Estructuras monoparentales, falta de red familiar extensa o estilos de crianza disfuncionales, como sobreprotectores, permisivos y negligentes son indicadores de riesgo en la familias, así como los antecedente delictivos y problemas de salud.

Las adicciones figuran como indicador relevante y «muchos menores son usados por otros o por adultos para cometer delitos», aprovechando que no se les puede imputar por su edad, especialmente en menores de ocho años.

El estudio recoge que se debe abordar la intervención con estos niños de manera restaurativa y reeducativa, en lugar de criminalizadora. EFE