Valladolid (EFE).- Castilla y León recupera lentamente el pulso después de tres días intensos de nieve que durante el fin de semana ha afectado al tráfico en todas las redes de carreteras, pero principalmente ha sido el desbordamiento de ríos, arroyos y escorrentías lo que han provocado mayores daños en el medio rural.
La provincia de Soria, en el caso de la nieve, ha sido la más castigada con retenciones masivas en la carretera N-122, entre la capital y Ágreda, que durante la madrugada de este pasado sábado obligó a la intervención de la UME para rescatar y socorrer a unas seiscientas personas en medio millar de vehículos.

Una situación similar, aunque menos grave, se dio el pasado viernes en la A-66 (Autovía de la Plata), en las inmediaciones de Béjar (Salamanca), con numerosos turismos y vehículo pesados retenidos por la nieve durante las primeras horas del paso de la Borrasca Juan que, por otra parte, dejó temperaturas de entre -14 y -10 grados en distintos puntos de la comunidad autónoma la madrugada del domingo.
La Delegación del Gobierno, con la UME y Guardia Civil, y la Junta de Castilla y León con personal de Protección Civil y de Emergencias 1-1-2, complementaron los dispositivos de vialidad dispuestos por las diferentes administraciones públicas en forma de quitanieves, camiones-cuña y toneladas de sal, litros de salmuera y otros fundentes.
El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha agradecido la coordinación entre administraciones y el esfuerzo realizado por técnicos, especialistas y voluntarios en todos los escenarios, incluidas las poblaciones inundadas por el desbordamiento de los ríos registradas entre el sábado y domingo.
«Una vez normalizada la situación y superada la emergencia sufrida en la Comunidad, agradezco enormemente la colaboración ciudadana, la gran labor realizada por el personal público y el extraordinario trabajo del voluntariado de Castilla y León, que siempre da la talla», señala Fernández Mañueco en un mensaje desde una red social.
Inundaciones
El medio rural ha sido el más afectado por las graves inundaciones registradas principalmente en las provincias de Valladolid, Segovia y Ávila.
Los desbordamientos en Ávila (Adaja, Arevalillo, Trabancos y Zapardiel) han provocado numerosos daños en cuarenta municipios de la mitad norte de la provincia: reses ahogadas, siembras destrozadas, naves inutilizadas y daños en mobiliario urbano, carreteras, caminos, colectores, depuradoras de agua residuales, zonas ajardinadas, calles y numerosas casas.
Dentro de la provincia de Valladolid el río Zapardiel se desbordó a la entrada y salida de Medina del Campo y amenazó seriamente con inundar el casco histórico, mientras que el Duratón convirtió en un mar de agua tres calles que obligaron al desalojo de una decena de vecinos, veintitrés en el caso de Viana al desbordarse el Cega en la parte baja de este municipio.
Zona catastrófica
El presidente de la Diputación de Ávila, Carlos García (PP), ha anunciado que la institución que preside solicitará al Gobierno de España la declaración de Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil (ZAGEPC), anteriormente zona catastrófica, a los municipios que han sufrido daños.
García, que ha visitado este lunes varias de las localidades afectadas, ha afirmado que la limpieza de dichos cauces «tiene que ser una prioridad» para el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, para «poner soluciones entre todas las administraciones».
Agua turbia en Salamanca

Unos 15.000 vecinos se han quedado sin agua potable en Santa Marta de Tormes (Salamanca) debido a la gran crecida del río Tormes durante los últimos días, que ha provocado que la «turbidez» esté por encima de los valores aptos, han informado a EFE fuentes municipales.
Desde el pasado viernes, los vecinos están avisados de que el agua no sería apta para el consumo ni para cocinar, con una previsión de veinticuatro horas ante el inicio de la crecida «para que pudieran tener tiempo de coger agua».
Este domingo se instalaron en un pabellón municipal depósitos y garrafas para que los residentes puedan abastecerse a la espera de que la situación mejore, como está previsto, cuando descienda la crecida del río ahora que amaina el temporal de los últimos días.
Baja el caudal pero sigue la vigilancia
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) mantiene a las dos de la tarde de este lunes la vigilancia de los ríos de la cuenca, con especial atención al Cega, Adaja y Zapardiel a su paso por Valladolid, donde el episodio de avenidas ha sido más severo, con caudales históricos excepcionalmente altos, junto a los tramos del medio y bajo Duero.
En todos ellos, la CHD recomienda extremar la precaución en las inmediaciones de los cauces, según ha referido en un registro sonoro la presidenta del organismo de cuenca, María Jesús Lafuente.
Después de los desbordamientos del fin de semana los niveles de los ríos recuperan poco a poco la normalidad aunque sigue el aviso amarillo, el de menor nivel, en cinco tramos del Cega, el Zapardiel y el Duero en Valladolid y Zamora. EFE