Zamora (EFE).- La Feria del Ajo de Zamora, una tradición que se mantiene desde hace más de un siglo en las fiestas patronales de San Pedro de la ciudad, ha arrancado este sábado con mucha animación y medio millón de kilos de ajos puestos a la venta, según ha informado a EFE el coordinador del evento y responsable agrario de Caja Rural de Zamora, Óscar Rojo.
Los ajos que se comercializan en esta feria se han reducido algo respecto a las previsiones iniciales, que apuntaban a que los cultivadores podrían traer unas 800 toneladas de producto.

La menor cantidad de ajo que se amontona en ristras de quince cabezas en la feria hace a la organización tener la esperanza que, como ha ocurrido en los últimos años, se lleguen a agotar las existencias y cuando este domingo día 29 se clausure la feria ya no quede ni una ristra por vender.
En la avenida de la Tres Cruces de Zamora se han instalado un total de noventa productores llegados todos ellos de las comarcas zamoranas de La Guareña, Tierra del Vino y Toro, excepto dos que proceden de Aceuchal (Badajoz) y uno de Palencia.
El precio, un euro más
Este año se ha producido un pequeño incremento de los precios de venta y por las ristras se paga un euro más que en la pasada edición de la feria, a quince euros las de los ajos más grandes y a ocho, diez o doce el resto, en función del tamaño.
Óscar Rojo ha subrayado que este año se han dado unas condiciones óptimas, por el calor y las altas temperaturas de las dos últimas semanas, para el secado del ajo que facilita la elaboración de las ristras y permite una mejor conservación del producto para llegue hasta el año que viene.
La feria se ha amenizado con actuaciones de música y bailes tradicionales y se completa con un concurso de ristras y otro de montones en los que se premian a los cultivadores con mejor producto.
La Feria del Ajo de San Pedro está documentada en Zamora desde hace más de cien años, aunque con el paso del tiempo ha habido algún paréntesis en su celebración y ha ido cambiando de emplazamiento.
En las últimas décadas se ha asentado en la céntrica avenida de las Tres Cruces, donde se instalan los puestos con toldos para tener sombra y se percibe el olor a ajo, que en algunos puestos se complementa con el de la cebolla, puesta a la venta en manojos. EFE