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El 31,8% de población de Castilla y León sufre pobreza energética en verano y un 27,2% son ya vulnerables

Madrid/Valladolid (EFE).- El 31,8 por ciento de la población de Castilla y León no puede mantener una temperatura adecuada en su vivienda en verano por el alto coste de la electricidad y el aislamiento de los hogares, con un 27,2 por ciento de familias que ya viven en situación de vulnerabilidad en la comunidad.

Castilla y León es la séptima comunidad con menor porcentaje de población con pobreza energética en verano, según un estudio presentado este martes por Greenpeace y Ecodes y recogido por EFE.

Imagen de archivo. EFE /Brais Lorenzo

En el conjunto nacional, una de cada tres familias españolas no puede mantener una temperatura adecuada en su vivienda debido al alto coste de la electricidad y al «pésimo aislamiento del 95 %» de los hogares, que los convierte en «radiadores permanentes» durante el verano.

El informe ‘Somos más pobres en verano: análisis sobre la pobreza energética en las viviendas en los meses de calor’, que utiliza cámaras termográficas para tomar imágenes de las temperaturas, revela cómo el calor se cuela «de manera generalizada» en el interior de las viviendas a través de paredes, ventanas, techos y otros puentes térmicos, hasta alcanzar 48 ºC en las superficies fotografiadas.

El calor extremo se confirma como peor amenaza que el frío extremo, porque un 33,6 % de la población no puede conseguir la temperatura adecuada en su propia casa durante el verano, un porcentaje que prácticamente duplica el de la que no puede hacer lo mismo en invierno, que es el 17,6 %.

Además, si se analiza la muestra de hogares de familias en situación de pobreza energética atendidos en los dos últimos años por el programa ‘Ni un hogar sin energía’, ese 33,6 aumenta hasta el 53,3 %.

El documento subraya que más de la mitad de las viviendas españolas se construyeron antes de 1981 y por lo tanto carecen de criterios de eficiencia energética.

Por comunidades autónomas

Según este estudio, las comunidades autónomas de Murcia, Madrid, Andalucía y Cataluña son por este orden y a nivel general las que más sufren por culpa de esta «pobreza energética» en época estival pero, para las familias que ya viven en situación de vulnerabilidad, las peores zonas son la ciudad autónoma de Melilla así como Castilla-La Mancha, Extremadura y, de nuevo, Madrid.

Las cámaras termográficas empleadas por Greenpeace tomaron imágenes en varios barrios de Málaga, Madrid y Valencia y demuestran «con una paleta de colores de amarillos a morados» que «el calor se ceba con las viviendas peor aisladas, afectando a la salud, la economía y el bienestar» de las familias.

La responsable de campañas del área de clima, energía y movilidad de Greenpeace España, María Prado, ha lamentado que las familias tengan que elegir «entre afrontar elevadas facturas eléctricas» para enfriar sus domicilios o «sufrir día y noche el insoportable calor».

El informe hace énfasis en que esta tendencia incide más en personas que alquilan, un 77 % de la muestra del estudio, porque es más complejo realizar obras de mejora y acondicionamiento de las viviendas.

Pobreza energética

El informe recuerda que la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética define este concepto como la situación en la que se encuentra un hogar en el que no pueden ser satisfechas las necesidades básicas de suministros de energía como consecuencia de un nivel insuficiente de ingresos y que puede, además, verse agravada por tratarse de una vivienda ineficiente en energía.

Esta estrategia proporciona cuatro indicadores concretos y uno de ellos es la «incapacidad para mantener la vivienda a una temperatura adecuada en invierno», pero según las organizaciones ambientales, teniendo en cuenta que las olas de calor «son cada vez más frecuentes e intensas», resultaría «conveniente» analizar también la situación estival.

«Aunque asociamos pobreza energética al invierno, hay muchas familias que no pueden mantener su vivienda a una temperatura suficientemente fresca en verano», por lo que el resultado muestra que «quien puede paga muchísimo más de lo que debería por enfriar su casa» y quien no puede «vive condenado al infierno del verano», ha resumido Prado.

Greenpeace ha reclamado al Gobierno que aborde la crisis energética de la vivienda con medidas «estructurales» y los recursos económicos necesarios para «asegurar el derecho a una vivienda digna y sostenible», impulsando «una rehabilitación masiva del parque de vivienda, sin barreras financieras, sociales, normativas u organizativas». EFE