Alberto Ferreras | Benavente (Zamora) (EFE).- Perros, gatos y hasta un conejo enano forman parte estos días, junto a más de nueve mil personas, de los desalojados en el incendio forestal de Porto (Zamora) que asola el parque natural del Lago de Sanabria, Sierras de Segundera y de Porto y a ellos también se les da cobijo en las instalaciones públicas que acogen a algunos de los evacuados.
El Centro de Negocios de Benavente, a un centenar de kilómetros de los pueblos desalojados, se ha acondicionado para acoger las dos últimas noches a vecinos de hasta una docena de localidades que no tienen otro lugar donde dormir, y junto a ellos han llegado también esas mascotas que, a decir de sus dueños, también han notado la alteración de sus rutinas que ha supuesto el fuego.

«Se ha portado muy bien, al llegar estaba un poquito nervioso, evidentemente, y más movido de lo habitual, pero es lo normal, ahora ya está más tranquilo», comenta María José Gómez, una de las desalojadas, de ‘Stitch’, su conejo enano que en unos meses cumplirá cinco años y que nunca se había visto en la tesitura de enfrentarse a un desalojo.
María José Gómez, que reside en Barcelona pero todos los años pasa un mes en su pueblo materno, Vigo de Sanabria, y forma parte de los acomodados en Benavente.
Uno más de la familia
Cuando los comunicaron que debían abandonar el pueblo, entre los suyos incluyó a ‘Stitch’, su transportín, el heno para darle de comer y el bebedero porque es «uno más de la familia, mi tercer hijo».
Gómez agradece el trato que reciben en Benavente, donde sus otras dos hijas, las de verdad, viven el desalojo como una aventura más e incluso pueden entretenerse y jugar porque con ellas también ha llegado parte de su pandilla del pueblo.
La responsable de Socorros y Emergencias de Cruz Roja de Zamora, Raquel Prieto, ha explicado que a las cuatro instalaciones públicas que han atendido los últimos diez días para acoger a los evacuados en esta provincia por los incendios han llegado también 34 animales: 22 perros, ocho gatos, dos conejos y dos cobayas.
Detalla que para los desalojados que acuden a los albergues y pabellones deportivos con sus mascotas éstas son «parte de su familia, y hay que darles también atención».

Convivencia magnífica entre humanos y mascotas
La convivencia entre humanos y mascotas estos días ha sido «magnífica, no ha habido ningún problema, ni con las otras personas albergadas, todo ha ido con normalidad», apunta Prieto, que indica que a la gente con animales de compañía se les reserva un área específica del pabellón o una instalación adyacente si es posible.
A los desalojados de cuatro patas, al igual que a los de dos, se les ofrece siempre agua y comida y «a los animales que estaban visiblemente nerviosos les hemos facilitado mantas para ponerles por encima de los transportines para que estuvieran más tranquilos», comenta.
El ganado, también evacuado
Junto a las mascotas, las ganaderías también sufren las consecuencias del fuego, con ganado que tiene que ser trasladado de forma urgente para librarse de las llamas y el humo.
Es el caso por ejemplo, de las ganaderías de vacuno y los caballos que pasan el verano en libertad en lo alto de la sierra sanabresa, que en los últimos días han tenido que ser trasladados de urgencia a zonas más bajas y protegidas por la amenaza que suponía el incendio.
Un fuego que también acabará con buena parte del alimento y el paisaje en el que pasaban la época estival estos animales a los que el incendio también ha desplazado y alterado sus vidas. EFE