Barcelona, (EFE).- Las hermanas clarisas del Monasterio de Pedralbes de Barcelona han escenificado este miércoles su despedida entre lágrimas pese a las protestas de los vecinos y fieles para intentar frenar su partida a Vilobí d’Onyar (Girona), con la promesa del alcalde, Jaume Collboni, de que se mantendrá su legado.
En el tradicional encuentro por Santa Eulàlia, copatrona de Barcelona, las monjas han mostrado su pena por abandonar el próximo sábado -pese a la oposición vecinal, que intenta frenar su marcha- el recinto que durante casi 700 años ha albergado a mujeres pertenecientes a la orden de Santa Clara.
La ceremonia ha comenzado pasadas las 09.00 horas, después de que Collboni apareciera con dos de las clarisas que aún viven en el monasterio -la tercera ha evitado participar en el acto por su avanzada edad- y otras dos monjas pertenecientes a la comunidad donde irán a parar a partir de este fin de semana.
Tanto las religiosas como el alcalde, conjuntamente con los concejales de los distintos grupos municipales, distinguidos todos ellos con sus bandas de honor, se han dirigido hacia la sala capitular, donde les esperaba el coro de Sarrià, que ha interpretado el himno a Santa Eulàlia y el Virolai.
El acto ha finalizado en el refectorio, donde tanto las monjas como los concejales han degustado el tradicional ‘mató’, hecho en esta ocasión por un obrador local, aproximándose al máximo a la receta tradicional de las religiosas, puesto que hace años que dejaron de preparar ellas mismas este dulce típico.

Las tradiciones seguirán, según Collboni
Collboni ha asegurado que se mantendrán las principales actividades en el Monasterio de Pedralbes, en un día que ha confesado que vive con «sentimientos encontrados» por la tristeza de la marcha de las clarisas y la alegría del día de Santa Eulàlia.
Así lo ha expresado ante la prensa, y ha asegurado que las tradiciones más importantes, como la de llevar huevos de parte de los novios para evitar que llueva el día de la boda, se mantendrán.
Además, el alcalde ha prometido que, para mantener la tradición de Santa Eulàlia, invitarán a las clarisas a venir al monasterio de Pedralbes cada año, para que sigan participando como lo han hecho hasta ahora.
También, al conjunto de actos y actividades que se celebrarán el año que viene con motivo de la conmemoración de los 700 años del recinto.
Sor Isaura se siente «desgarrada»
Por su parte, Sor Isaura, una de las monjas que deberá abandonar el monasterio el próximo sábado, ha expresado públicamente su tristeza.
«Me da mucha pena y me siento desgarrada, y una cosa es que tenga fe y esperanza, pero si puedo volver, volveré», ha sentenciado la clarisa, que también ha agradecido todo el apoyo recibido y los esfuerzos para intentar evitar su partida.
Sobre la posibilidad de que la congregación vuelva a Barcelona, ha indicado que en Nicaragua ha habido unas monjas que han sido expulsadas de su convento, y ha dejado la puerta abierta a que algunas de ellas puedan venir a la capital catalana, concretamente a Pedralbes.
«Los milagros existen y siempre pueden realizarse, yo soy una persona que cree que todo es posible», ha subrayado.

Protestas vecinales
Por su parte, los vecinos se han vuelto a movilizar esta mañana para tratar de impedir la marcha de las tres monjas clarisas y asegurar la continuidad de esta orden en Pedralbes, y han llegado a entrar en el interior del recinto para hacer oír su voz.
Los concentrados, que no han podido llegar hasta la sala capitular, han proferido cánticos a favor de las monjas y desplegado pancartas donde se leían mensajes de «conservemos el legado humano e histórico de las clarisas de Pedralbes» y «no vaciemos de vida el Monasterio de Pedralbes».
Además de las autoridades locales, también han asistido a la cata del tradicional ‘mató’ y a la visita al monasterio multitud de ciudadanos, que han aprovechado la jornada de puertas abiertas, como el presidente de ERC, Oriol Junqueras, o un grupo de monjas carmelitas de un convento cercano. EFE