Barcelona (EFE).- La multinacional de hemoderivados Grifols obtuvo en 2024 un beneficio neto de 157 millones de euros, un 271 % más, lo que supone casi triplicar el de un año antes, gracias al alza de los ingresos que llegan a los 7.212 millones, un 10,3 % más.
Grifols ha dado a conocer este miércoles a cierre de mercado sus resultados del año pasado, un ejercicio marcado por las acusaciones de fondo Gotham Research de maquillar su contabilidad, la investigación del regulador bursátil, la CNMV, y la frustrada opa de exclusión por parte de Brookfield.
La compañía ha destacado, en un comunicado, que los ingresos tanto del último trimestre como anuales «son récords históricos», con la franquicia de inmunoglobulinas Biopharma como el motor de crecimiento, con un crecimiento de su facturación del 11,3 %.
El suministro de plasma cubrió la demanda el año pasado y el coste del litro volvió a caer, factores que impulsan la actividad empresarial. Por su parte, la división Diagonostic registró un crecimiento mucho menor, del 0,7 %.
Crece el flujo de caja y baja el apalancamiento
El beneficio de explotación (ebitda) reportado se sitúa en 1.631 millones de euros, un 32 % más, y el ajustado llega a los 1.779 millones, mientras que el flujo de caja libre se eleva hasta los 266 millones de euros.
Entre otros datos destacados, el ratio de apalancamiento, clave para el negocio de Grifols, desciende a 4,6 veces debido a la mejora del beneficio bruto y de la generación de caja, así como por los 1.600 millones de euros procedentes de la venta del 20 % de la filial china, SRASS, que se completó en junio.
La compañía ha detallado además que ha conseguido aumentar su liquidez hasta los 1.900 millones de euros y que la deuda financiera neta se encuentra en 9.187 millones de euros, frente a los 10.527 de hace un año.
El consejero delegado de Grifols, Nacho Abia, ha destacado que estos resultados muestran «un desempeño histórico».
Un año de turbulencias
El informe de Gotham le ha costado a Grifols millones de euros en capitalización bursátil y llevó a la compañía a nombrar a Nacho Abia como consejero delegado, al tiempo que aceleró la salida de miembros de la familia Grífols de la dirección.
Entre otras turbulencias, el fabricante de hemoderivados vio como interfería en su día a día una posible opa de exclusión por parte del fondo Brookfield y la familia fundadora, que no llegó a prosperar. EFE