Barcelona (EFE).- La demora en la tramitación de la ley de la reducción de jornada bloquea la actualización de convenios colectivos que afectan a 1,15 millones de catalanes, ha afirmado en una entrevista con EFE la secretaria general de CCOO en Cataluña, Belén López, que reclama que se resuelva cuanto antes el impás político.
«Necesitamos que esto tenga una resolución, sea la que sea», señala López. «Nosotros queremos que sea favorable, como no puede ser de otra manera», pero «si no se va a resolver en positivo, también necesitamos que esto se desencalle, porque actualmente tenemos la negociación colectiva paralizada», recalca.
Convenios tan relevantes como el de hostelería, el de oficinas y despachos, y el convenio del metal de Barcelona, están entre los congelados, subraya la responsable del sindicato, que señala que las empresas están a la expectativa de ver si se aplica una medida que interpretarían como un «incremento del coste».
López llama a abandonar cualquier «estrategia dilatoria» en este terreno, porque se están encallando «otros derechos importantes de las personas trabajadoras como son los salarios, entre otros, porque no se están negociando los convenios colectivos caducados».
Evitar una enmienda a la totalidad
El proyecto de ley para la reducción de jornada a 37,5 horas, que está pendiente de ser debatido en el Congreso de los Diputados, no cuenta con el respaldo de Junts per Catalunya, cuyos votos son imprescindibles para que la ley salga adelante, ya que el PP y Vox la rechazan.
«Pedimos que se tramite, que Junts no presente una enmienda a la totalidad y que se pueda hacer el debate parlamentario», ha afirmado López, quien admite que se lleven a cabo «las modificaciones que puedan hacer posible la aprobación, siempre y cuando no sean modificaciones que acaben diluyendo el objetivo principal de esta reducción de jornada».
Sostiene que Junts pone sobre la mesa «recelos en relación a la pequeña empresa, a la tienda de barrio» y que el sindicato comprende que pueden existir algunas «dificultades» en ese ámbito al aplicar la reducción de jornada, pero se muestra dispuesta a apoyar «todas las medidas de acompañamiento que sean necesarias» para mitigar esos problemas.
La responsable de CCOO en Cataluña, que asumió el cargo en abril, resalta que la reducción de jornada es una medida que apoya «el 80 % de la ciudadanía, entre la que hay votantes de Junts» y «hay votantes incluso del PP», agrega.
Sobre la posibilidad de desplazarse a Waterloo (Bélgica) para abordar la cuestión con el presidente de Junts, Carles Puigdemont, López afirma que ya existen los «interlocutores necesarios» del partido en Cataluña y en Madrid. «No vemos ningún motivo para ir a Waterloo», sostiene.

Oponerse a reducir la jornada es «machista»
López, la primera mujer al frente del sindicato en Cataluña, considera que oponerse a reducir la jornada laboral es «profundamente machista», al tratarse de una medida que permite «mejorar la igualdad entre hombres y mujeres».
«Es una condición de posibilidad para dar un salto cualitativo en relación al reparto de los trabajos de cuidados» de mayores, hijos y dependientes, subraya.
La medida debe ser un nuevo impulso hacia un «cambio de modelo productivo» y el primer paso hacia una reducción aún mayor de las horas de trabajo, señala la secretaria general de CCOO, que reclama a la Generalitat que avance hacia la implantación de las 35 horas semanales para los empleados públicos.
Actualmente, existe un nivel de productividad y tecnológico suficiente para continuar reduciendo el tiempo de trabajo y que «la economía continúe funcionando y las empresas sigan registrando beneficios», sostiene.
Plan de choque contra la siniestralidad
La responsable sindical recalca asimismo la necesidad de poner el foco en las medidas para frenar la siniestralidad laboral y reclama al Govern que sea «valiente» para aplicar el «plan de choque» que anunció en mayo.
Ese plan incluye intervenciones por parte de equipos formados por un representante sindical y uno de la patronal para evaluar las medidas de seguridad en las empresas.
«Foment se ha negado absolutamente en redondo» a sentarse a negociar esas medidas, ha lamentado López, que pide al Govern que «no tenga miedo» de seguir adelante con ellas, dado que «hay gente que se está dejando la salud y la vida en el trabajo».