Barcelona, (EFE).- Los alumnos catalanes han regresado este lunes a las aulas con normalidad, pese a algunas inclemencias meteorológicas en el sur de Tarragona, para empezar un curso sin móviles en clase y en el que se pretende mejorar los resultados académicos.
Con mochilas en la espalda y con más o menos entusiasmo, dependiendo de cada niño, en torno a un millón de alumnos catalanes han vuelto a llenar las clases de Infantil, Primaria y ESO.
En una atención a los medios al término de la jornada, la consellera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, ha afirmado que el curso ha empezado «con normalidad», pues se han abierto «el 100 % de los centros de Cataluña».
«Ha habido una normalización generalizada y las incidencias detectadas realmente han sido puntuales», ha indicado.
En el ámbito laboral, el curso ha arrancado con una huelga de personal laboral docente -una parte de los trabajadores de centros educativos que no tiene la categoría de profesor-, convocada por CCOO y UGT.
Así, más de un centenar de enseñantes de música y danza, religión, técnicos de gestión, monitores de Formación Profesional y otro personal laboral educativo representantes de CCOO y UGT se han concentrado ante el Departamento de Educación para reclamar que les abonen «inmediatamente» el complemento de estadios docentes.
Sin embargo, la huelga ha tenido poca incidencia: hasta las 13 horas y con datos del 35 % de los centros, el seguimiento ha sido del 2,89 %, según el Departamento de Educación.
Jornada más corta en el sur por las lluvias
La meteorología ha enturbiado el primer día de escuela en las comarcas de las Terres de l’Ebre, en el sur de Tarragona.
Ante el aviso de fuertes lluvias en las comarcas del Montsià y del Baix Ebre, la Generalitat ha decidido acabar las clases antes, a las 14:00 horas, y modificar el horario de los autobuses escolares que devuelven los niños a sus hogares.
La Generalitat también ha dado indicaciones a las direcciones y al profesorado de los centros para garantizar siempre la presencia de personal hasta que el último alumno fuese entregado a sus familias, en el caso de que no pudieran llegar a tiempo a recogerlos.
También se ha enviado un mensaje a los dispositivos móviles en las comarcas del Montsià y del Baix Ebre, informando que el transporte escolar se adelantaba a las 14:00 horas y pidiendo a padres, madres y tutores que fuesen a recoger a los niños y jóvenes, ha explicado la consellera.
Niubó ha detallado que en estas comarcas «no ha habido incidencias graves de ningún tipo y que, por tanto, en principio todo está bajo control».
Sin móviles
Por primera vez, este curso los móviles están prohibidos en todas las aulas de enseñanza obligatoria, mientras que se reducirá paulatinamente el uso de pantallas en Infantil y Primaria.
«Es una medida no sencilla pero poderosa», que consiste en «apagar móviles y encender libros», ha dicho el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, durante una visita a la Escola Ponent de Granollers (Barcelona)
En su intervención, Illa ha explicado algunas de las medidas que despliega el Govern para avanzar en la mejora de los resultados educativos.
«Vocación de excelencia»
«Nos proponemos desplegar medidas este inicio de curso para hacer este camino de mejora con vocación de excelencia; no solo hacer simplemente las cosas bien hechas, sino de forma excelente, con ambición», ha afirmado Illa.
Tras los malos resultados de PISA, el presidente catalán ha admitido que queda «camino por recorrer para tener una educación excelente», aunque ha remarcado que también hay «prácticas excelentes» en el sistema que funcionan bien.

Más maestros y menos niños
En todo caso, para mejorar los resultados generales, Illa ha recordado que la red de escuelas e institutos disponen este curso de más maestros, con la incorporación de 1.672 dotaciones nuevas (en total hay 83.949 dotaciones docentes).
El incremento de profesorado, junto con la caída de las matriculaciones por la baja natalidad -2.247 menos-, ha reducido la ratio de alumnos por profesor.
Así, en Infantil 3 el 95 % de los grupos son de 20 niños y en Primero de ESO el 97 % tienen 30 alumnos en clase, lo que Illa ha calificado como un elemento de «calidad» del sistema educativo.
En paralelo, aumenta la complejidad en las aulas: el Departamento de Educación prevé que haya este curso 9.000 alumnos más con necesidades especiales (por trastornos del neurodesarrollo o situaciones socioeconómicas), para lo que ha rebajado las ratios, ha incrementado los profesores y destina 62 millones de euros para la contratación de monitores de apoyo.
Sin embargo, el sindicato Ustec, mayoritario entre el profesorado en Cataluña, ha considerado que los recursos destinados a las escuelas son insuficientes para atender a los alumnos con necesidades especiales. EFE