El acusado por la muerte de Juana Canal, este martes en la Audiencia Provincial de Madrid. EFE/ Sergio Pérez

La Policía apuntala la hipótesis de que la muerte de Juana Canal no fue accidental

Madrid (EFE).- El inspector de la Policía Nacional a cargo de la investigación sobre la muerte de Juana Canal, desaparecida en 2003 y cuyos restos fueron hallados 16 años después, ha apuntalado en el juicio la hipótesis de que el fallecimiento de la víctima no fue accidental, como sí sostiene el acusado.

La Audiencia Provincial de Madrid ha continuado este miércoles el juicio con jurado popular contra Jesús Pradales, entonces pareja de la víctima, para quien la Fiscalía y la acusación particular solicitan una pena de 15 años de prisión por un delito de homicidio doloso.

Pradales, autor confeso de la muerte de Juana Canal, declaró el martes y sostuvo que la noche de los hechos, del 22 al 23 de febrero de 2003, él la empujó durante una discusión y que, cuando la vio sin vida, entró en pánico, descuartizó su cuerpo y se deshizo de sus restos.

El inspector jefe del grupo de Homicidios de la Comisaría General de Policía ha asegurado que durante sus once años en el cargo jamás ha visto un caso en el que, ante una muerte accidental, una persona presa del pánico actuara de esta manera.

Homicidio doloso y no un accidente

Eso, sumado a que entre el supuesto «shock» no cometiera ningún descuido, les hizo «cambiar el chip» y empezar a pensar que fue un homicidio doloso y no un accidente.

«Si estás admitiendo que descuartizaste a una persona, el único objetivo de mentir es ocultar el motivo de la muerte (…). Que no fue un accidente, sino que la quiso matar», ha incidido el agente.

Hipótesis en la que ha coincidido el capitán de la unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil en Ávila, provincia en la que se encuentra el lugar en el que unos senderistas hallaron los restos de Juana Canal, un paraje próximo a una finca propiedad de la familia del acusado ubicada en el municipio de Navalacruz.

Desde el momento en el que cotejaron que los restos óseos pertenecían a la desaparecida y abrieron el expediente, ha dicho el guardia civil, pensó que la habían matado de forma intencionada y después la habían enterrado.

«No tiene sentido que si es una muerte accidental no llamara a los servicios de emergencia. Si hubiera sido accidental, con una simple inspección ocular se hubiera sabido bien la verdad», ha manifestado.

Dudas sobre el lugar del descuartizamiento

Respecto al supuesto descuartizamiento en el baño del piso de la pareja, ninguno de los dos investigadores ha podido certificar que no fuera así, aunque sí han expresado sus dudas.

«Es una posibilidad», ha dicho el inspector de Policía, que el cuerpo no fuese descuartizado en la vivienda sino en la propia finca, «un lugar ideal» para realizar algo así dado la ausencia de testigos. «Es mucho más lógico», ha ahondado.

Además, ha agregado el capitán del instituto armado, en la finca tenía herramientas mucho más adecuadas para descuartizar un cuerpo que el cuchillo que el acusado asegura que empleó.