Madrid (EFE).- La Comunidad de Madrid empezará a principios de 2026 la reforma integral del Hospital público Gregorio Marañón, situado en la capital española.
La adjudicación de las obras de la fase 0 del proyecto será a finales de este año, con una inversión inicial de 62 millones de euros y un plazo de ejecución de veintidós meses, de manera que estarán acabadas en el invierno de 2027.
La consejera de Sanidad, Fátima Matute, lo ha anunciado en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, donde ha analizado la situación de la sanidad madrileña.
Cinco infraestructuras
Esta actuación, con una inversión inicial de 400 millones de euros en los próximos seis años, consistirá en la construcción de cinco infraestructuras, todas ellas en la parte del complejo próxima a la calle Doctor Castelo.
El primero es el Edificio Traslacional, que albergará Medicina y Cirugía Experimental, la Unidad de Planificación Avanzada e Impresión 3D, entre otros servicios.
También incluye una nueva Farmacia, que agrupará todas las actividades de distribución, almacenamiento y elaboración de fármacos, que serán puestos a disposición del nuevo conjunto mediante una galería subterránea robotizada.
Esta fase 0 supondrá la ampliación de las dependencias de Radioterapia, con un nuevo edificio para alojar sus áreas administrativas y de protección y un búnker en el sótano que contendrá un acelerador lineal.
Además, se habilitarán nuevos espacios que albergarán, entre otros servicios, las nuevas y ampliadas Urgencias del hospital.
Se creará asimismo un nuevo muelle de carga en un nivel inferior, pero descubierto, que se habilitará para poder garantizar los suministros a todo el complejo durante la fase 1 de su rehabilitación integral.
También se instalarán nuevas centrales de energía, que sustituirán a las existentes en el centro de la parcela, para satisfacer las necesidades del hospital durante el proceso.
Sin detener la actividad del Hospital
La consejera ha explicado que la reforma se acometerá «pensando no solo en el ladrillo, sino en mejorar los circuitos para los pacientes y los procesos», teniendo en cuenta al «tercer cuidador», que es la infraestructura sanitaria, «que tiene que hacer que te sientas en un entorno acogedor y facilitar la asistencia a los profesionales sanitarios y a los pacientes».
Los trabajos se van a ejecutar, según Matute, sin detener la actividad del centro hospitalario, como se ha hecho en otros grandes hospitales, donde se ha procurado que los circuitos asistenciales se vean alterados en la mínima medida de lo posible cuando ha habido obras.
Ha apuntado la consejera que hay 111.000 millones de fondos europeos que están «parados» en el Congreso porque «los socios del Gobierno de Pedro Sánchez no autorizan los proyectos» y ha pedido que se distribuyan estos fondos, que no solamente irían a sanidad, entre las comunidades autónomas que tienen proyectos para presentar a los que podrían dedicar este dinero.
El Gregorio Marañón es un complejo sanitario de más de veinte edificios, en el que trabajan unos 8.000 profesionales y por el que cada día pasan alrededor de 23.000 personas.
Cada año registra más de 45.000 ingresos, más de 280.000 urgencias y más de un millón de consultas anuales.