Castelló (EFE).- Miles de castellonenses han salido hoy a las calles de su ciudad con motivo de la celebración del Centenario de la Coronación Canónica de su patrona, la Mare de Déu del Lledó.
Los actos han comenzado a primera hora de la mañana con el ‘Vol de l’Alba’ y diferentes vuelos de campanas de la torre de El Fadrí, anunciando la solemnidad del día.
La alcaldesa, que ostenta el cargo de clavariesa en representación del Ayuntamiento de Castelló, ha recibido en los porches del Ayuntamiento al president de la Generalitat, Carlos Mazón y a la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, a quienes ha impuesto la insignia conmemorativa del Centenario, según han informado fuentes municipales.
Carrasco también ha recibido, además, a la presidenta de Les Corts, Llanos Massó, el vicepresidente primero del Consell, Vicente Barrera, la consellera de Infraestructuras, Salomé Pradas, y la delegada del Consell, Susana Fabregat, entre otras autoridades.
A continuación ha tenido lugar la Misa Estacional celebrada en la Concatedral de Santa María, en conmemoración del Centenario y celebración del vigésimo quinto aniversario de la Consagración de la Concatedral, en una ceremonia presidida por el nuncio apostólico del Papa Francisco en España, monseñor Bernardito Auza, con la interpretación musical de la Misa de la Coronación, de W.A. Mozart por parte de la orquesta y coro del Santo Ángel de la Vall d’Uixó.

«Un día histórico»
Para Carlos Mazón, hoy es «un día histórico y de mucha alegría, que va algo más allá del propio sentimiento religioso, un día grande en toda la Comunitat Valenciana», y «un día para mostrar el orgullo de ser de Castellón».
Mazón ha querido trasladar también su «reconocimiento, felicitación y empatía con toda gente de Castellón y poder compartir con los castellonenses» esta jornada.
Pasado el mediodía, se ha iniciado el traslado procesional, en comitiva, de la imagen de la Virgen desde la puerta principal de la Concatedral hasta el escenario dispuesto en la plaza de la Independencia, un trayecto seguido paso a paso por los vecinos y visitantes de la ciudad.
La comitiva, cerrada por la Banda Municipal de Castelló, ha recorrido las calles decoradas con guirnaldas y banderas, balconeras y otro tipo de piezas en alusión a la Mare de Déu del Lledó.
Al final del recorrido, en la plaza de la Independencia, y una vez dispuesta por los barreros de la Virgen la imagen mirando hacia el centro de la ciudad, grupos de danzas de la ciudad han bailado el ‘Ball Perdut’ con el acompañamiento musical de la banda municipal y diferentes agrupaciones corales.
El acto conmemorativo del Centenario ha contado con la participación del Archivero de la Real Cofradía del Lledó, Juan José Porcar, quien ha ejercido de conductor del mismo y ha hecho un repaso de la cronología de esta Coronación Canónica y Apostólica, y de los principales hitos de la devoción a la Mare de Déu del Lledó en la ciudad de Castellón.
«Lledó quiere decir Castellón y Castellón quiere decir Lledó»
La alcaldesa ha comenzado pronunciado entonces un discurso recordando la importancia de «este lugar tan simbólico» del antiguo ‘Ravalet’, junto a ‘La Farola’, monumento del arquitecto Maristany que se erigió en tu nombre.
Carrasco ha hecho referencia también a la placa conmemorativa que se ha instalado en el monumento, «quedando grabado en piedra, como memoria de tan feliz e histórica jornada».
«¿Cómo explicar que en algo tan delicado y pequeño, como es el mayor tesoro de Castellón, puede caber todo un Universo? ¿Cómo una pequeña figura de alabastro se puede convertir en piedra angular de nuestra historia, tradición y cultura, de nuestra Fe? ¿Qué hermoso misterio encierra? Lledó. Ninguna palabra puede evocar tantas cosas para cualquiera de nosotros. Porque Lledó quiere decir Castellón y Castellón quiere decir Lledó», ha resumido.
«Hace cien años, nuestra querida ciudad era muy diferente. Una pequeña capital con apenas 30.000 habitantes. Hoy es una ciudad de cerca de 180.000 habitantes moderna, mediterránea y de futuro. Y las fiestas de la Coronación de 1924 se celebraron de manera tan solemne y con tanto mimo, que un siglo después nos sirven de espejo para volver a mirarnos y reconocerrnos en ellas, guardando la esencia misma del castellonerismo», ha señalado.