Varias personas observan la pintura del artista Bartolomé Esteban Murillo, La Inmaculada de El Escorial. EFE/ Javier Blasco

La Inmaculada de Murillo se exhibe en Huesca tras dejar por un mes las galerías del Prado

Huesca (EFE).- La Inmaculada de El Escorial, una de las obras más emblemáticas del pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), se muestra ya en el Museo de Huesca, tras dejar por espacio de un mes su lugar en las galerías del Prado en el marco del programa «El arte que conecta».

La obra maestra de Murillo es una de las dieciocho que están viajando desde el pasado mes de abril a otras tantas localidades españolas con el fin de acercar a la ciudadanía del país algunos de los tesoros que custodia el Museo del Prado, entre otros, cuadros de Velázquez, Goya, Rubens, Zurbarán o Ribera que forman parte de la exposición permanente de la institución y que sólo traspasan sus puertas de forma excepcional.

Así lo ha asegurado la jefa de Depósitos del Prado, Reyes Carrasco, en una comparecencia de prensa hecha ante la pintura de Murillo junto a la consejera de Cultura del Gobierno aragonés, Tomasa Hernández, el director general de Cultura, Pedro Olloqui, y la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna.

Proyecto «El arte que conecta»

Reyes Carrasco ha explicado que el proyecto «El arte que conecta», una iniciativa conjunta del Prado junto a Telefónica, tiene como objetivo «conectar» a las personas con el arte, pero también a la institución museística madrileña con otros museos españoles.

La pintura del artista Bartolomé Esteban Murillo, La Inmaculada de El Escorial, en Huesca.EFE/ Javier Blasco

«Acercar un poco más el Prado al ciudadano»

Ha destacado que este interés en «acercar un poco más el Prado al ciudadano», no con simples obras sino con obras maestras que viajan ocasionalmente, entre ellas la de Murillo, una obra barroca icónica que, ha añadido, muestra el genio creador de un pintor que puso sobre el lienzo modelos iconográficos muy al gusto de su tiempo.

Carrasco ha señalado a este respecto que fue Murillo quien recogió la tradición de las inmaculadas que se inició en el siglo XVI y fraguó un estereotipo de mujer joven vestida con un manto blanco que rompe con la visión estática de sus precedentes con líneas curvas en brazos y piernas y con colores que apuntan ya al periodo rococó.

Según ha resaltado, el modelo que propuso el pintor conquistó al público no solo por la belleza y la ternura que emanaban de sus figuras, sino también porque entroncaban a la perfección con la intensa devoción popular que se vivía en el siglo XVII.

Así, en Sevilla, como en otras ciudades de la Europa católica, la creencia en torno a la concepción sin pecado original de María suscitó importantes debates, puesto que no fue compartida por todas las órdenes religiosas, ya que mientras que los dominicos se mantenían escépticos, los franciscanos y los jesuitas perseveraban en la aprobación de este dogma, con movilizaciones que convirtieron la causa en un problema de índole nacional.

‘Prado Extendido’

Esta experta ha explicado, poro otra parte, que a este programa se suma otro llamado ‘Prado Extendido’ que permite conocer y poner en valor a través de internet las más de 3.400 obras del museo depositadas desde hace siglos en instituciones públicas de todo el país, así como en embajadas y consulados.

En relación a este programa, ha afirmado que el Museo del Prado tiene depositados en Aragón 106 bienes en diez instituciones aragonesas.

Por su parte, Olloqui ha valorado la importancia de las instituciones culturales de Huesca, ciudad a la que se ha referido como el «corazón» de la Comunidad y como un espacio de origen de la Corona de Aragón que conecta a toda la población aragonesa.

Ha enmarcado esta colaboración con el Museo del Prado con otras acciones de proyección de futuro, alguna de ellas, ha resaltado, con la próxima celebración del Bicentenario de Goya.