El actor Pepe Viyuela. EFE/Raquel Manzanares/Archivo

Pepe Viyuela: «Pese a que hay garbanzos negros, muchos políticos hacen las cosas bien»

Inés Morencia |

Valladolid (EFE).- El actor riojano Pepe Viyuela ha sostenido que «pese a que hay garbanzos negros, muchos políticos hacen las cosas bien», y por eso, ni quiere entrar en el catastrofismo, ni se siente decepcionado con la política, porque «no todos son iguales».

En este ámbito, como en muchos otros de la vida, existen los «guitones», esos pícaros sin escrúpulos que se dejan llevar por la ambición sin límites, por lo que la obra «Guitón Onofre. El pícaro perdido», que pone en escena en el festival «Olmedo Clásico», en esa localidad vallisoletana, es más actual que nunca, según ha referido a EFE en una entrevista telefónica.

Ese proyecto ha llegado a la vida de Viyuela «para quedarse», ya que su intención es mantenerlo de manera constante en su repertorio, y llevarlo al mayor número de lugares posibles.

En este sentido, tal y como ha explicado el actor: «Ha sido tan especial, por cuanto supone recuperar una novela picaresca de 1.604, de un autor riojano, que había estado desaparecida tres siglos, y que merece mantenerse en el tiempo».

Un bufón como presentador de la historia de Guitón Onofre

«Guitón Onofre», de Gregorio González, ha sido adaptada al teatro por Pepe Viyuela y Bernardo Sánchez, en una versión que introduce un bufón como presentador de la historia del pícaro, para provocar en el público una mayor empatía.

La idea fue del propio Viyuela, inspirada durante una de sus visitas al Museo del Prado, tras ver el cuadro Pablo de Valladolid, de Velázquez, lo que permite hacer teatro dentro del teatro, establecer un doble espejo con dos personajes.

El bufón cuenta la historia de Onofre en tercera persona, y también se permite juzgar su actitud y rechazar su crueldad para seguir ejerciendo la picaresca, no ya para sobrevivir, sino porque su afán de venganza le impulsa a hacer el mal.

«Es muy adecuada esta obra para los tiempos que vivimos, porque hay muchos guitones, aunque no veo a Onofre bombardeando ningún país ni matando a niños, como sucede en Gaza o Ucrania», ha señalado.

Pepe Viyuela.
Pepe Viyuela. EFE/Javier Cebollada/Archivo

Pero el también productor de este trabajo ha sostenido que «sigue habiendo más gente buena que mala» y, por este motivo, mantiene su optimismo respecto a la sociedad y sigue confiando en la bondad de las personas.

Aunque «la semilla del mal habita en todos, pero unos la cultivan y la riegan más, por lo que crece desmesuradamente, pero también hay personas que, teniendo poder, deciden hacer el bien, y eso es lo que permite seguir avanzando».

Otras adaptaciones de la picaresca española

No solo ha apostado por escenificar esta picaresca, la tercera española tras el Lazarillo de Tormes y Guzmán de Alfarache, sino que también la ha publicado, a través de la editorial riojana «Pepitas de calabaza», para que tenga un recorrido literario.

Porque, actualmente, el manuscrito de Gregorio González se encuentra en Massachusetts, algo totalmente sorprendente: «Quizá porque unos no supieron apreciarlo, y porque otros tenían más dinero y, por desgracia, este compra todo».

De ahí la importancia de devolver a la vida este patrimonio español a través del teatro, en el que también queda arropado por la música, que pone Sara Águeda con el arpa, la zanfoña, las campanas, cascabeles y pezuñas.

La corrala del Palacio del Caballero de Olmedo volverá a disfrutar de uno de los cómicos más reconocidos, tras su anterior paso con «Tartufo», curiosamente, otro pícaro, aunque con menos ambición, menos afán de venganza y menos cruel.

«Ninguno podemos saber cómo actuaríamos en situaciones límite, pero nos gusta juzgar a los demás, como en el caso de Onofre, que comenzó siendo guitón por necesidad, y lo mantuvo por placer, incluso tras haber adquirido un estatus», ha matizado.

«Equivocarse es humano. Somos imperfectos, y por eso tendría que haber más empatía en determinadas situaciones. Está bien poner coto a los sinvergüenzas, pero sin mentiras ni informaciones que no han sido probadas», ha concluido.