Santander (EFE).- La Feria del Disco y el Coleccionismo de Santander, que celebra desde este martes y hasta el domingo su novena edición en la Plaza Alfonso XIII, une generaciones con los clásicos desde los 60 hasta los 90 y precios asequibles para dar «esperanza» al formato.
Una de las organizadoras del evento, Mara Ferreño, de la promotora de conciertos Los Huesos de Portobello, explica a EFE que el interés de la gente por los discos está volviendo y el coleccionismo de vinilos está en auge.
«El vinilo ha tenido unos años de descenso de ventas y luego ha habido un punto de auge de demanda, por eso es interesante acercar esto a la ciudad», explica, y añade que hasta hace una semana sólo había una tienda de vinilos en la ciudad, Discos Cucos.
Con la apertura el pasado 8 de agosto de Supersonic Discos en la calle San Francisco, ya son dos los negocios que apuestan por este formato, lo que a ojos de Ferreño demuestra la demanda de vinilos que hay en la capital cántabra.
Coleccionismo
Ferreño considera que el formato del vinilo y del cassette están volviendo como objeto de coleccionismo, además de para reproducirse y escucharse, y señala que muchos grupos indie están sacando estos dos formatos cuando lanzan un álbum.
«La gente que viene a la feria busca los típicos discos de fondo de catálogo, la música de los 60, 70, 80, 90 y hasta los 2000, que son como los básicos, como Led Zeppelin o Radiohead», destaca.
Estos discos clásicos se pueden encontrar en la feria en formato CD a precios asequibles, asegura Ferreño, y en las tiendas ediciones más limitadas o ediciones especiales que son más caras.
«Hay gente que busca un mismo disco que quiere coleccionar, que puede ser una edición española, pero en la versión americana, la francesa o la italiana, y eso también lo puedes encontrar», explica.

De un euro a 1.500
Desde ofertas de CD por un euro o tres discos por 10 euros hasta vinilos por 1.500, la feria ofrece todo tipo de posibilidades en función de lo que los melómanos busquen.
De las 16 casetas nacionales e internacionales que participan este año, la de El Dorado Discos viene desde Pau (Francia) y su dueño, Gilles, explica a EFE que viene a Santander desde que comenzó la feria hace nueve años porque es amigo de los organizadores y le gusta su proyecto.
Los compradores franceses y los españoles buscan las mismas cosas, en su opinión: «buena música y buenos grupos», aunque hay coleccionistas que buscan ejemplares «más precisos».
«Siempre son los clásicos, desde los años 70. Los más jóvenes buscan hard rock, punk o rock, y luego hay muchas chicas que preguntan por cantantes como Amy Winehouse», apunta.
Nuevos formatos
Ferreño destaca que en esta edición se ve gente joven, de 18 o 20 años, lo que «hace mucha ilusión» porque, si bien en el mundo de los conciertos «no hay un relevo generacional», en el de los discos sí que se ve gente con menos años interesada. Y eso da «esperanza» al negocio.
Sobre las plataformas de música bajo demanda, como Spotify, Ferreño opina que «no hacen especialmente daño» al formato del vinilo o al disco porque, si bien la gente las utiliza más, se siguen adquiriendo en un formato físico.
«Yo utilizo las plataformas pero sigo comprando porque el vinilo o el disco me gusta tenerlo físico. Pero no creo que haga daño, yo creo que, de hecho, beneficia porque hay muchísima música en Spotify que si escuchas te sugiere otras, y eso te lleva a comprar y seguir conociendo», asegura.