Kike Serrano Mirones
Astillero (EFE).- La afición al remo en Cantabria, acostumbrada hace años a los grandes triunfos de sus embarcaciones, ha recuperado «la ilusión» por este deporte arraigado en la región, pero de capa caída en las últimas temporadas, tras el ascenso «necesario» a la élite, la ACT, del equipo femenino de Astillero.
Las mellizas Redondo, Sonia y Soraya, y su entrenadora, Sara Vázquez, cuentan a EFE, en una entrevista en sus instalaciones, el premio que ha supuesto ese ascenso y lo importante que ha sido para «mucha gente», después de años sin ver los grandes triunfos de las míticas embarcaciones masculinas de Astillero, Castro Urdiales, o Pedreña.
Ahora, gracias a las remeras de Astillero, esa localidad y todo el remo en Cantabria han «recuperado la ilusión» por este deporte, según sus protagonistas.
En la entrevista con EFE recuerdan cómo fue el momento en el que vieron que subir era «real», la importancia que ha tenido la cohesión del grupo, o la repercusión que supondrá la temporada que viene la ACT en Cantabria.
Sara Vázquez reconoce que este ascenso las ha hecho sentir una «emoción terrible», porque este año no se habían marcado ningún objetivo, y todo lo que les ha ido viniendo ha sido «para bien y una sorpresa», algo que ha «motivado al equipo» para querer «aspirar a más».
El sueño de La Concha
Para Sonia Redondo, el momento más emocionante de la temporada ha sido cuando han entrado en La Concha, ya que todas las compañeras han coincidido en que es un «sueño».
Al final La Concha es como la ‘champions’ del remo, y no solo es el hecho de haber entrado ahí, sino el hecho de haberlo hecho remando en casa (en el club de Astillero), que es una especie de utopía», reconoce.

Su hermana Soraya piensa que un momento importante en la temporada ha sido cuando ganaron la primera bandera de la liga en Camargo, ya que para muchas compañeras era «la primera de toda su vida», aunque para ella fue especial porque era la primera victoria con el equipo de su vida.
En esa línea, la técnico astillerense asevera que, tras las dos primeras regatas, empezó a creer en el ascenso, de hecho, desde el club se empezaron a mover para conseguir una trainera que pudiera irle mejor a su equipo. «Tras la segunda regata me fui a Galicia a por una trainera que nos prestaron», explica.
Las remeras, en cambio, señalan que a principio de temporada tenían «miedo» por la juventud de la plantilla, pero cuando empezaron a conseguir victorias, vieron que el trabajo les estaba dando sus frutos.
Seis años imaginando el ascenso
Soraya recuerda los seis años que lleva, desde que rema en traineras, imaginándose ascender a ACT, aunque todo ha cobrado más valor ahora porque lo ha hecho con el equipo de su pueblo, mientras que antes competía para otro.
«He sentido una gran satisfacción y, a la vez, pensaba que no estaba pasando. Lo he soñado tanto tiempo que, en el momento que se ha hecho realidad no he sabido como reaccionar. Todo el trabajo que he hecho ha merecido la pena», subraya.
Sonia Redondo reconoce que aún le cuesta asimilar que Astillero femenino sea ACT, porque, aunque podía imaginar este momento, lo que han conseguido es un sueño.

Acerca de la clave del éxito, Sara Vázquez apunta la «unión del equipo», porque ve a sus chicas celebrar las regatas y, lo compara con otros, y la unión de Astillero «no la tiene nadie».
El significado para Cantabria
La entrenadora cántabra cree que el ascenso de la SD Remo Astillero era algo «necesario» para Cantabria, ya que, ahora mismo, son el único equipo regional que se encuentra en la máxima categoría del remo nacional.
Recuerda que, en estos últimos días, le ha parado «mucha gente por la calle», para decirle que les han hecho «recuperar la ilusión» para este deporte que parecía olvidado en Cantabria y Astillero.
«Es una pasada encender la televisión y poder ver una trainera del pueblo, esa es la sensación que hay en la calle ahora mismo», elogia.
Las regatistas creen que el ascenso ha sido «dar un golpe sobre la mesa» y demostrar que tienen un proyecto «bonito», aunque aseguran que solas no lo pueden hacer. «Las deportistas hacemos nuestro trabajo pero tenemos a mucha gente detrás que nos apoyan como los vecinos, las empresas y el club», apostilla.
Vázquez, además, afirma que si quieren que su equipo compita en «igualdad de condiciones» con el resto de equipos y que estén arriba, necesitan «sí o sí» una trainera.
La entrenadora de estas remeras marca como objetivo para el año que viene mantener la categoría, ya que entrar en tanda de honor sería casi impensable», porque son un equipo que está formado el año pasado.
«Cuando me dieron el equipo el año pasado dije: ‘Buff, este año hay material, hay que sacar trainera'». Las preinscribimos en la liga sin que ellas supieran nada, de hecho se enfadaron conmigo. Lo sacamos como aventura, al final salió bien y este año hemos ascendido», cuenta.
Pese a ello, las hermanas Redondo no quieren poner límites a su equipo, porque, desde pequeñas, les han dicho que el límite está «en la mente». Creen que no hay «más secreto» que el «trabajo y sacrificio» diario.
«Somos conscientes de que tenemos fallos, pero si hemos conseguido ascender entrenando porque no vamos a pelear por algo más. Queremos seguir dando pasos hacia arriba», aseveran.
Texto: Kike Serrano Mirones.
Fotografía: Pedro Puente Hoyos y Javier Zorrilla