Santander (EFE).- El hidrógeno verde, uno de los elementos energéticos llamado a ser protagonista en el proceso de descarbonización de la economía, ha encontrado en cavidades salinas de Cantabria unas condiciones adecuadas para su almacenamiento.
A más de 800 metros de profundidad, esas cavidades creadas a partir de la disolución de capas de sal en el interior de la tierra, como hizo hace años la empresa química Solvay en Polanco, se convierten ahora en un entorno perfecto para guardar el hidrógeno generado a partir de electrolisis con energía procedente de fuentes renovables.
Estos ocho depósitos está previsto que empiecen a funcionar a partir de 2030.
Formarán parte de una infraestructura de almacenaje y distribución con tuberías para hidrógeno que recorrerá 2.600 kilómetros por trece comunidades autónomas.
Servirá para unir a productores y consumidores de esta fuente de energía, con una inversión global de más de 3.000 millones de euros.
«Como la sal no tiene poros, estanca al hidrógeno, de tal forma que queda contenido en las cavidades de forma totalmente segura. Además, la sal es un material que tiene un comportamiento plástico, por lo que acomoda fácilmente las variaciones de presión que se van a producir», explica la directora de Ingeniería y Proyectos de Enagás, Rosa Nieto.
Una veintena de municipios atravesados por tubería
Para recibir y distribuir ese hidrógeno, Cantabria estará atravesada de oeste a este por 140 kilómetros de tubería.
Esa tubería discurrirá, desde Val de San Vicente hasta Castro Urdiales, por una veintena de municipios de la región. Lo hará dentro del eje Cantábrico que conectará con el Valle del Ebro.
La infraestructura se incluye dentro de los cinco ejes que discurrirán por toda España.

Y está previsto que comience a funcionar dentro de cinco años.
Puesta en marcha progresiva
Con una inversión de 600 millones de euros, los depósitos estarían listos para recibir hidrógeno en esa fecha, aunque su puesta en marcha será progresiva.
«Los plazos del almacenamiento subterráneo han de acomodarse a los plazos de los hidroductos», aclara Nieto.
Por ello se espera poner primero en funcionamiento cuatro cavidades, en 2030.
Luego irán otras cuatro, en el marco de una infraestructura que va a correr paralela a la red de distribución de gas natural, para aprovechar las sinergias.
Proyecto tractor
«El hidrógeno verde es una gran oportunidad para todos los territorios por donde discurrirá la infraestructura, pues tendrá un efecto tracto rsobre la industria», asegura Nieto.
También subraya el papel de esta fuente de energía en la descarbonización de una forma eficiente.
«Va a permitir la creación de una industria del hidrógeno y generación de tejido empresarial innovador», abunda la representante de Enagás.
Nieto sostiene que «Cantabria será una de estas comunidades que se verán beneficiadas de este efecto tractor que tendrá el hidrógeno sobre la industria».
Jornadas de presentación
Para presentar este proyecto, la empresa realiza jornadas participativas con los vecinos de los municipios que acogerán la infraestructura para aclarar dudas.
En Cantabria se han llevado a cabo cinco encuentros y se han dispuesto puntos de información en 20 municipios, en los que Rosa Nieto señala que se ha detectado mucho interés por parte de los ciudadanos.
«Las principales dudas que se suscitan son sobre la ubicación de las infraestructuras, dado que aún estamos en una fase temprana de los estudios. También hay mucho interés por conocer el impacto en la economía local y los riesgos», detalla.
Nieto aclara, en ese sentido, que el hidrógeno no es tóxico, pero al igual que el gas natural tiene que ser manipulado «con conocimiento y se deben implementar medidas de seguridad y de mitigación para hacer que su manejo sea seguro».
De hecho, apunta que ya existen precedentes de depósitos de hidrógeno en cavidades salinas en Europa, como los que dan servicio a una empresa química en Reino Unido.