El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, realiza declaraciones tras la reunión Consejo de Ministros este miércoles en el palacio de la Moncloa en Madrid. EFE/ Juan Carlos Hidalgo

Sánchez, «abierto y dispuesto» a participar en una misión específica de la OTAN en el mar Rojo

Madrid (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha subrayado este miércoles que está “abierto y dispuesto” a formar parte de una operación militar de la OTAN y la UE en el Mar Rojo si se plantea como una operación “específica”, pero no en el marco de la operación Atalanta.

Así lo ha subrayado Sánchez en una comparecencia en La Moncloa para hacer balance del año en la que ha explicado que “España no se opone a que se cree otra operación en el Mar Rojo”, pero considera que la operación Atalanta contra la piratería en el Índico “no tiene las características, ni es la naturaleza de la operación que se necesita” en el Mar Rojo.

“La situación es completamente distinta, el riego diferente y el desafío es distinto; no tienen nada que ver una con otra”, ha subrayado el presidente

Comprometido con la OTAN pero no bajo el paraguas de Atalanta

Como muestra de su compromiso con las misiones de paz de la OTAN y la UE, Sánchez ha recordado que España es el país de la UE que participa en más misiones en el extranjero y que, de hecho, cuenta con más de 3.000 soldados españoles desplegado en operaciones por todo el mundo.

Para Sánchez, el compromiso de España con la OTAN y la UE “es total y absoluto”, por lo que se sumará a una operación especial para defender el transporte marítimo comercial en el mar Rojo, pero no bajo el “paraguas” de Atalanta.

“Si se quiere lanzar esa operación, bien estará”, ha zanjado.

Los ataques a buques comerciales en el mar Rojo, que han llevado a cabo rebeldes hutíes de Yemen, han obligado a algunas de las principales navieras globales a suspender sus operaciones en la zona, lo que pone en jaque la cadena de suministros global y amenaza con impactar a países importadores de petróleo y gas como España.

Los ataques con drones y misiles han empujado a las compañías a buscar rutas alternativas, principalmente a través del cabo de Buena Esperanza, al sur de África, un trayecto que puede sumar diez días de viaje hacia Europa desde el Golfo, y aún más desde los puertos asiáticos.