Madrid (EFE).- La Audiencia Nacional ha intervenido un total de 25 coches de alta gama, entre los que figuran once Ferraris, en el marco de la investigación a la plataforma de inversiones «Madeira Invest Club», cuyo propietario pagó 100.000 euros al eurodiputado Alvise Pérez para supuestamente sufragar su campaña a las elecciones europeas.
Los vehículos intervenidos, valorados en unos seis millones de euros, han sido localizados por la Unidad de Policía Judicial de la Audiencia Nacional (UPJAN) en las localidades sevillanas de Olivares y Huevar de Aljarafe, en sendas naves alquiladas a nombre del administrador A.C.S. de Maranello Classic S.L., presunto testaferro de Madeira Invest, han informado a EFE fuentes de la Audiencia Nacional.
Además de los 11 Ferraris, los agentes intervinieron 4 Porsches, 2 Lamborghinis, 2 Bentleys, así como un Aston Martin, un Maserati, un Morgan Plus 4, un Fiat F 131 Abarth, un Lancia Delta Integrale y un Alfa Romeo GTV 6, estos tres últimos de colección.
Motocicletas
Asimismo fueron localizadas nueve motocicletas: seis Honda, una BMW, otra Yamaha y una Mash.
La incautación de todos estos vehículos ha sido posible gracias a la línea de investigación abierta por el Juzgado Central de Instrucción 4 de la Audiencia Nacional para la localización y posterior intervención de vehículos pertenecientes a una serie de mercantiles unidas a Madeira Invest.
Ello, tras determinar la trama organizada por los participes en esta presunta estafa a la hora de evadir todos estos bienes para evitar su intervención, fundamentalmente, actos preparatorios previos con una clara intención de evitar la localización, mediante la ocultación de los mismos.
Se pudo así determinar que los investigados procedieron a sacar de forma masiva los vehículos del concesionario PKW ITALIEN SL, previamente al cierre, con contratación de grúas de manera urgente.
Otro método utilizado fue la venta anticipada de varios vehículos por un precio más bajo al del valor del mercado.
También, la utilización del trámite administrativo de baja definitiva a los vehículos para el transito comunitario (la mayoría a Portugal), y dar apariencia de exportación, manteniendo el bien a nombre de la mercantil.
Aprovecharon asimismo las diferentes infraestructuras de las que disponían a través de empresas de Madeira Invest, tanto en España (Segovia y Madrid) como Portugal (Maia y Albergaria) para la ocultación de estos vehículos, con movimientos de todos ellos entre los diferentes lugares.
Con ellos circularon por la red de carreteras españolas a pesar de tener señalamiento de prohibición de disponer, baja definitiva y sin seguro para circular, evadiendo la acción de la justicia.
Empresa para poner en circulación los vehículos
Crearon además una empresa en España –Maranello Classic S.L.—por medio de un supuesto testaferro para tratar de poner en circulación los vehículos simulando su venta por medio de la mercantil OMNIS ARS (Portugal) a esta empresa por precios muy por debajo del valor del mercado (6000€ a 11000€), aún estando a nombre de PKW ITALIEN S.L.
Tras seguir la trazabilidad de todos estos hechos, los agentes dieron con la naves y procedieron a su registro y la intervención de los vehículos.
También se ha procedido al bloqueo de diferentes cuentas bancarias relacionadas tanto con el administrador como con Maranello Classic con importantes sumas de dinero.
Además, la Orden Europea de Investigación emitida a las autoridades Portuguesas, en cuanto a las entradas y registros realizadas en las localidades de Maia y Albergaria, así como la información recopilada, ha ayudado a vincular todos estos bienes con esta causa así como la trazabilidad de los mismos, han explicado las citadas fuentes.
En un reciente informe, la Guardia Civil constataba que el chiringuito financiero Madeira Invest, a cuyo frente está Álvaro Romillo, constituía una estafa piramidal de tipo Ponzi, ya que los ingresos procedían únicamente de los nuevos suscriptores. Se calcula que el fraude puede alcanzar los 260 millones de euros.
Romillo, conocido en redes sociales como «CriptoSpain», se anunciaba como experto en elusión fiscal y, con ese argumento, intentó convencer a cerca de 30.000 personas para que accedieran a su club privado de inversión.