Isabel Toscano |
Madrid (EFE).- Apuntar, disparar y acertar es algo que solo le suele pasar a los francotiradores de las películas, pero en la vida real el entorno y las condiciones hacen que la mayoría de las veces los militares de la Brigada Paracaidista tengan que realizar un primer disparo para corregir el tiro y dar en el blanco al segundo, tercer o cuarto intento.
Aunque a veces no sea fácil, la precisión que se ve en la gran pantalla es el objetivo marcado por los francotiradores o ‘snipers’ de la Brigada de Paracaidistas del Ejército de Tierra cuya misión, imprescindible, suele adelantarse 72 o 48 horas a la de sus compañeros para asegurar el perímetro, informar de posibles objetivos y, si es necesario, abatirlos.
Para ser uno de ellos se necesita tranquilidad, paciencia, estabilidad mental, una buena forma física y, por supuesto, ser un buen tirador, ha explicado a los medios de comunicación el teniente coronel de la Brigada, Luis Mora, en el Campo de Tiro y Maniobras de Casas de Uceda (Guadalajara).
Aquí más de un centenar de efectivos se han entrenado en la primera fase del Long Precision 25, un ejercicio con carácter anual y «de referencia en las Fuerzas Armadas» en cuanto a la preparación de tiradores de precisión.

Liderado por la Brigada ‘Almogávares’ VI de Paracaidistas, el ejercicio está dividido en dos fases, una primera en el Campo de Maniobras y Tiro de Casas de Uceda (Guadalajara), que ya se ha llevado a cabo, y la segunda en el Centro de Adiestramiento de San Gregorio (Zaragoza), del 3 al 10 de octubre.
La espera y el estrés
En total, participan equipos de francotiradores del Ejército de Tierra, del Ejército del Aire y de la Armada, además de equipos de militares de Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, Portugal, Brasil y Argentina, y agentes de cuerpos operativos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.
El objetivo del ejercicio «conjunto y combinado» -porque participan los tres ejércitos y países aliados- es hacer una puesta en común de procedimientos, actualizaciones en las operaciones, materiales, tácticas y técnicas para así, poder «avanzar mucho más rápido», ha indicado el capitán de la Brigada, Luis de la Casa.
«Un tirador se puede enfrentar a dos situaciones, de espera y de estrés», ha precisado el capitán, quien ha explicado que los ejercicios del último día en Uceda estaban enfocados en exponer a los equipos a situaciones de tensión y a contrarreloj.
En uno de ellos, los equipos formados por dos tiradores abatieron un objetivo fijado sin saber que había enemigos que les iban a atacar, acabaron con estos y cambiaron de posición rápido para no ser vistos.

Tras moverse por unas trincheras para llegar a otro punto donde, practicando el tiro con rasante -pegado al suelo-, dispararon a otros objetivos que habían identificado previamente en unas imágenes captadas por una cámara de movimiento térmico.
En esta primera fase también se han enfrentado a lo que sería una situación de «combate en población o en un pequeño núcleo urbano», que consistía en moverse por habitaciones y pasillos de un hospital abandonado en Navacerrada (Madrid) buscando diferentes posiciones.
Por otro lado, en Zaragoza los ejercicios se centrarán en entrenamientos de campo en escenarios de combate convencional e irregular, donde se buscará la integración y coordinación entre los participantes.
Además, practicarán el tiro a mayor distancia, llegando a realizar disparos de hasta 1.500 metros, mientras que el máximo en Uceda ha sido de 1.100.
Entran en acción los drones
A raíz de lo que se ve en la guerra de Ucrania, se ha generado mucha polémica porque, según ha trascendido, los equipos de francotiradores «han muerto» y han sido sustituidos por los drones, ha explicado el capitán de la Casa.
Sin embargo, en la Brigada están «convencidos» de que no es así, según el capitán, quien ha señalado que hay que «saber reinventarse e integrarse con toda la información que llega a través de los drones», motivo que les ha llevado a incorporar ejercicios con estos vehículos no tripulados en el Long Precision.
Además, durante todo el entrenamiento van a contar con medios contra drones y equipos de guerra electrónica, para no solo trabajar con la información que proporcionan, sino también entrenar la protección contra ellos, que es «un problema muy serio ahora».