El comisario de Comercio de la UE, Maros Sefcovic, hoy en Bruselas. EFE/EPA/Olivier Matthys

Los países de la UE cierran filas con Bruselas pero piden también «mostrar músculo» ante EEUU

Bruselas (EuroEFE).- Los países de la UE cerraron filas este lunes con Bruselas ante la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles del 30 % a los productos europeos a partir del 1 de agosto y respaldaron la estrategia de mantener las negociaciones hasta entonces, si bien algunos países urgieron también a «mostrar músculo» ante la administración de Donald Trump.

A su llegada al Consejo de ministros de Comercio que se celebra este lunes en Bruselas, los ministros del ramo de diferentes países de la Unión Europea respaldaron la opción de que Bruselas siga negociando en las dos semanas que quedan hasta que entren en vigor los aranceles anunciados el sábado y al mismo tiempo poner a punto los instrumentos de los que dispone la UE para responder.

«No queremos ningún tipo de guerra comercial con Estados Unidos. Sería devastador no sólo para los estadounidenses sino también para Europa. No queremos escalar las cosas. Al mismo tiempo, también tenemos que enseñar algo de músculo. No debemos descartar ninguna posibilidad. Tenemos que preparar para las represalias y estar abiertos a usar cualquier herramienta», dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, cuyo país acaba de estrenar la presidencia de turno del Consejo de la UE.

El comisario de Comercio de la UE, Maros Sefcovic, hoy en Bruselas
El comisario de Comercio de la UE, Maros Sefcovic, hoy en Bruselas. EFE/EPA/Olivier Matthys

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, hablará con sus homólogos estadounidenses hoy para seguir negociando un acuerdo que evite el plan arancelario «prohibitivo» del 30 %.

«Aprovecharemos esta oportunidad porque estoy 100 % seguro de que una solución negociada es mucho mejor que la tensión que podríamos tener después del 1 de agosto», insistió Sefcovic, tras reconocer que la misiva de Trump ha introducido una «dinámica totalmente diferente» y una «sensación de urgencia».

Para el ministro lituano de Exteriores, Kęstutis Budrys, los ministros se toman la carta de Trump como «un impulso a continuar con las negociaciones», que emprende la Comisión Europea en nombre de los Veintisiete.

«Quedan dos semanas así que tenemos que intensificar (las conversaciones) e ir a por un buen acuerdo», incidió el lituano, que subrayó que en cualquier caso la Unión Europea tiene herramientas más allá de las represalias arancelarias y que esto es algo conocido por la contraparte estadounidense.

En esa «caja de herramientas» de Bruselas están los aranceles a productos estadounidenses para reequilibrar la situación una vez se impongan las tarifas contra los bienes europeos, un paquete que los ministros debatirán este lunes, pero también un instrumento diseñado para contrarrestar la coerción económica de terceros países y que socios como Francia quieren poner sobre la mesa para esta situación.

«Esta presión deseada por el presidente estadounidense en los últimos días y las últimas semanas tensa hoy la capacidad de negociación, pero debe llevarnos también a demostrar que Europa es una potencia sabiendo demostrar su capacidad de respuesta», demandó el ministro francés de Comercio, Laurent Saint-Martin.

París insistió en que mantiene su apoyo a la estrategia de la Comisión Europea de negociar hasta la fecha límite del 1 de agosto y avisó de que no se puede decir que la UE no ha «jugado el juego de la negociación» o que no ha «comprendido los intereses de todas las partes e intentado encontrar el mejor acuerdo posible».

«Estuvimos cerca de ese acuerdo la semana pasada y debemos continuar y no dispersarnos en otro objetivo», añadió Saint-Martin.

También el ministro español de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, apostó por la doble vía de tratar de llegar un acuerdo con Estados Unidos, algo que ve «al alcance» pese a la carta de Trump del sábado, pero en paralelo en medidas de reequilibrio por si no hay consenso antes del 1 de agosto.

«Esta tiene que ser la vía: seguir tendiendo la mano a la negociación, pero entendiendo que en paralelo tenemos que avanzar para estar preparados en el caso de que no lleguemos a ese acuerdo beneficioso para ambas partes», dijo Cuerpo, que no se refirió específicamente al uso del instrumento contra la coerción pero aseguró que la UE tiene «las herramientas necesarias para actuar» ante un escenario de no acuerdo.

Empresas de EEUU aplauden respuesta «mesurada» de la UE

La Cámara de Comercio de Estados Unidos ante la Unión Europea, AmCham UE, dijo este lunes que la respuesta «constructiva» y «mesurada» de la Comisión Europea tras el anuncio de la Administración Trump de imponer aranceles del 30 % a la UE a partir del 1 de agosto «allana el camino a una solución negociada».

«La respuesta mesurada de la UE allana el camino hacia una solución negociada», afirmó AmCham en un comunicado, en el que expresó su «preocupación» por la posible imposición por parte de Estados Unidos de un arancel del 30 % a las importaciones de la UE a partir del 1 de agosto.

«Esta medida generaría un efecto dominó perjudicial en todos los sectores de las economías de la UE y EE. UU. Los aranceles interrumpen las cadenas de suministro y añaden costes y complejidad a las empresas de ambas orillas del Atlántico, socavando su competitividad», advirtió la Cámara de Comercio estadounidense ante la UE.

Sindicatos europeos piden medidas de «emergencia»

Mientras, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) instó este lunes a la UE a tomar medidas de «emergencia», que sean «decisivas e inmediatas», para proteger el empleo y la producción en Europa.

En un comunicado, la CES alertó que la amenaza de aranceles aún más elevados de los que ya soporta la UE por parte de EEUU – 10% sobre todos los productos y del 25% sobre la automoción, el acero y el aluminio- «debe ser tratada como una situación de emergencia por las instituciones de la UE».

At least 700.000 jobs will be put at risk in Europe if Trump imposes blanket tariffs of 20% on the EU The EU must not allow itself to be bullied. We are calling for the EU to take decisive and immediate action to protect jobs and production in Europe 📰 http://www.etuc.org/en/pressrele…

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— European Trade Unions (@etuc-ces.bsky.social) 14 de julio de 2025, 14:16

Por ello, la CES instó a la Comisión Europea a «intervenir urgentemente con medidas concretas y con visión de futuro para salvaguardar el empleo y los ingresos» de los trabajadores, como con el mecanismo SURE (el fondo contra el paro diseñado en pandemia) o la suspensión de las normas de gobernanza económica de la UE para que los Estados miembros puedan adoptar políticas económicas en defensa de capacidades industriales y productivas clave.

«Es esencial que la UE actúe de inmediato para implementar una política industrial sólida y coordinada, así como herramientas para proteger el empleo y la producción en Europa, incluyendo inversiones públicas, apoyo específico a los sectores afectados y un enfoque en herramientas para garantizar que las transiciones verde y digital creen y protejan empleos de calidad», dijo la secretaria general de la CES, Esther Lynch, en el comunicado.

Lynch instó también a la UE a «plantar cara a los abusadores que ven los compromisos como una debilidad», en alusión al presidente estadounidense, Donald Trump, que el pasado sábado anunció su intención de imponer aranceles del 30% a productos europeos a partir del 1 de agosto.

«Los esfuerzos por apaciguar a Donald Trump han sido rápidamente ignorados, mientras Trump sigue exigiendo aún más. La UE no debe dejarse intimidar, sino que debe afirmar su autonomía, defender sus normas y estándares y defender a los trabajadores europeos», subrayó la secretaria general de la CES.

Los sindicatos europeos apoyaron la continuación de las negociaciones comerciales con EE. UU. para evitar aranceles perjudiciales para la UE, al igual que apostaron por que Bruselas presente una propuesta para un impuesto digital «muy necesario» a las grandes plataformas estadounidenses.

Por último, la CES está se ofreció a colaborar con las instituciones de la UE, la patronal y los gobiernos nacionales para forjar una estrategia industrial resiliente e inclusiva que beneficie a todos los europeos.