Antonio Sánchez Solís y Gustavo Monge |
Viena / Praga (EuroEFE).- Chequia, país miembro de la UE y de la OTAN que hasta 1989 vivió bajo una dictadura comunista, celebra este viernes y sábado elecciones legislativas en las que el millonario populista Andrej Babis, con sus promesas de mejora económica, aparece como favorito para desbancar al actual Gobierno conservador.
Un total de 26 partidos y coaliciones se presentan a estas elecciones para elegir a los 200 miembros de la Cámara Baja.
Las encuestas dan hasta un 30 % de los votos a ANO, el movimiento «antipolítico» que Babis fundó en 2011 como protesta contra los partidos tradicionales, y que ha ido evolucionando hacia posturas populistas y eurocríticas, pero sin plantear una salida de la Unión Europea (UE).
El año pasado sacó a su partido del grupo de los liberales en el Parlamento Europeo para sumarse a Patriotas por Europa, en el que están fuerzas ultranacionalistas o de extrema derecha como el español Vox, el húngaro Fidesz, la Liga italiana o Agrupación Nacional, de Francia.
Babis, uno de los hombres más ricos de Chequia, fue ministro de Finanzas entre 2014 y 2017, cuando fue destituido, y primer ministro desde ese año hasta 2021.
Inflación y pobreza
Ahora ha centrado su campaña en criticar al actual Ejecutivo por el empobrecimiento de buena parte de la población debido a una inflación que, aunque bajo control ahora, se disparó al 18 % en 2023, especialmente debido al encarecimiento de la energía derivado de la invasión rusa de Ucrania.
Lo cierto es que se estima que un tercio de los hogares están en peores condiciones ahora que hace cuatro años, y que el acceso a la vivienda es muy difícil.
Un Gobierno poco popular
Si los sondeos se confirman, Spolu, la coalición de tres partidos de centro derecha que lidera el primer ministro Petr Fiala, podría perder 8 puntos respecto al resultado de 2021 y quedarse en el 20 %.
Fiala ha tratado de contrarrestar su impopularidad y el extendido descontento popular con la advertencia de que si Babis regresa al poder, la democracia en el país se deteriorará y que el país podría abandonar su rumbo europeísta.
Babis es declarado admirador de Viktor Orbán, el ultranacionalista primer ministro de Hungría, y de Donald Trump.
En sus mensajes ha prometido defender la soberanía checa ante lo que considera «dictados» de Bruselas, y podría alinearse con Orbán es su oposición a las políticas comunitarias de inmigración, protección del clima y apoyo a Ucrania ante el ataque ruso.
Pero el empresario checo no puede considerarse prorruso ni pone en cuestión la permanencia del país en la UE o la OTAN.
Sí lo hace el partido ultranacionalista y xenófobo SPD, al que los sondeos dan hasta el 13 %, y que se perfila como un posible aliado de Babis para formar un Gobierno con mayoría parlamentaria.
Liderado por un empresario de padre japonés y nacido en Tokio, esta formación reclama un referendo sobre la salida de República Checa de la UE, rechaza la pertenencia a la OTAN, la ayuda a Ucrania y la llegada de inmigrantes.
Stan, socio en el actual Ejecutivo, es un partido de centroderecha, europeísta y muy centrado en la economía. Es de los pocos partidos que respalda la entrada en la eurozona. Las encuestas le dan hasta el 13 %.
El partido Piratas, miembro de la coalición hasta el año pasado, tendría un máximo del 10 %, con propuestas como descriminalizar el consumo de cannabis, permitir el matrimonio homosexual y un plan nacional para facilitar el acceso a la vivienda.
Difícil formación de Gobierno

En el límite del 5 % de los votos para entrar en el Parlamento hay dos partidos que podrían pactar con Babis. ‘Stacilo!’, que reúne a comunistas y socialdemócratas en su oposición a la OTAN y la UE y en la negativa a apoyar a Ucrania.
Y Motoristé, una formación cuyo punto esencial, y casi único, es rechazar el plan de la UE de prohibir a partir de 2035 la venta de vehículos con motor de explosión.
En cualquier caso, esos sondeos auguran un complicado escenario de formación de Gobierno con mayoría parlamentaria, tanto para reeditar la actual coalición conservadora, incluso sumando a Piratas, como para que Babis cumpla su sueño de gobernar en solitario o, al menos, con Motoristé, un socio cómodo que reclama pocas contrapartidas.
Estos son los perfiles de los dos principales candidatos:
Babis, el ‘trumpista’ que aspira a volver al poder

El magnate agroindustrial checo Andrej Babis, favorito en las elecciones de este vienes y sábado en la República Checa , busca volver al poder, tras cuatro años en la oposición, con un programa eurocrítico, antiinmigración y reticente a seguir armando a Ucrania.
El regreso del exprimer ministro, que se declara abiertamente «trumpista», puede alinear Praga con las posiciones prorrusas del gobierno húngaro de Viktor Orbán, aunque la gobernabilidad dependerá de alianzas que se prevén complicadas.
«Soy trumpista porque estoy de acuerdo con su programa (de Donald Trump)», afirma el populista que promete «gestionar el Estado como una empresa» y al que las encuestas dan como casi seguro ganador de las legislativas, con en torno a un 30 % de los votos.
El magnate agroindustrial, de 71 años, adelantó en campaña que no mantendrá la iniciativa checa de adquirir en el mercado internacional secundario grandes cantidades de munición de artillería para las defensas ucranianas.
Además, el líder y fundador del partido ANO es un declarado aliado de Orbán, con el que puede intentar restablecer una posición más eurocrítica en el grupo de Visegrado (V4), compuesto por Hungría, Chequia, Eslovaquia y Polonia.
Sin cuestionar la adhesión de su país a la OTAN y a la UE, Babis se opone a la introducción del euro en República Checa.
En julio de 2024 fue uno de los fundadores del grupo ‘Patriotas por Europa’ en el Parlamento Europeo, al que pertenece no sólo el Fidesz (el partido de Orbán) sino otras formaciones nacionalistas como RN (Francia), Vox (España) o FPÖ (Austria).
Nacido en 1954 en Bratislava (Eslovaquia) en el seno de una familia bien situada y conectada con la entonces nomenclatura comunista, Babis pudo vivir, estudiar y trabajar en el exterior, antes de fundar -tras el regreso a la democracia en 1989- ‘Agrofert’, hoy el principal conglomerado agroindustrial del país.
En 2011, cuando ya había acumulado una fortuna de varios miles de millones de euros, este ingeniero industrial entró en política al frente de la llamada ‘Acción de Ciudadanos Descontentos’ (ANO), una iniciativa cívica que pretendía luchar contra la corrupción y el viejo ‘establishment’ político.
Babis fue viceprimer ministro y ministro de Finanzas en una coalición entre ANO y el partido socialdemócrata CSSD, entre 2014 y 2017, cuando su partido ganó las elecciones por primera vez, con un 29 %, y el magnate se convirtió en jefe de Gobierno (hasta 2021).
A principios de 2023, se postuló a la presidencia, pero fue derrotado rotundamente por el exjefe del Estado Mayor, Petr Pavel, hoy unos de sus principales críticos.
Babis ha sido investigado durante años por presunto fraude en un caso en el que un complejo vinculado a ‘Agrofert’ recibió dos millones de euros de fondos europeos destinados sólo a pequeñas y medianas empresas. En los próximos meses se espera una sentencia sobre este caso.
El pasado, el magnate también ha estado rodeado de polémica, ya que documentos de la policía política checoslovaca (StB) lo identifican como colaborador bajo el alias de ‘Bures’.
El magnate se ha divorciado dos veces y tiene cuatro hijos, dos con su primera mujer, Beata, y dos con su segunda, Monika.
Petr Fiala, la opción continuista

El actual primer ministro de Chequia, el académico conservador Petr Fiala, quien lideró los últimos cuatro años una complicada coalición de varios partidos de diferentes orientaciones, busca esta semana ser reelegido en medio de un fuerte auge de fuerzas populistas.
Líder del Partido Cívico Democrático (ODS), Fiala se presenta de nuevo como candidato principal de la alianza ‘Spolu’ (Juntos) que, además del ODS, también incluye al Partido Popular Demócrata Cristiano (KDU-CSL) y al partido liberal-conservador TOP 09.
Fiala, un europeísta convencido, logró en las elecciones de 2021 desbancar al entonces jefe de Gobierno, el magnate agroindustrial populista Andrej Babis, cuyo partido (ANO) va primero en las encuestas, con hasta diez puntos porcentuales más que ‘Spolu’.
En la campaña electoral el líder conservador ha advertido de que un triunfo de su rival alejará al país de su orientación claramente occidental y debilitará el firme apoyo a Ucrania, y ha presentado a ‘Spolu’ como la «única opción democrática y prooccidental«.
Fiala considera al presidente ruso, Vladimir Putin, un «criminal de guerra» y respalda la orden de arresto dictada en su contra por la Corte Penal Internacional (CPI), mientras criticó la orden similar del mismo tribunal contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Historiador y lingüista de profesión, el conservador nacido en 1964 en Brno, la segunda ciudad del país, tiene un discurso moderado y elegante, aunque para muchos le falta algo de chispa.
Sin embargo, con ese talante calmado logró mantener durante toda la legislatura un Ejecutivo formado primero por cinco y, tras la salida del Partido Pirata, por cuatro formaciones, desde conservadores a liberales.
Fiala dio el salto a la alta política en 2012, cuando fue nombrado ministro de Educación por el entonces primer ministro, el conservador Petr Necas.
En 2015 fue elegido presidente del ODS, fundado tras la caída del comunismo por el expresidente checo Vaclav Klaus.
Sus cuatro años al frente del Gobierno estuvieron marcados por la guerra en Ucrania, el apoyo incondicional de su ejecutivo para el país invadido y los problemas económicos causados por la invasión rusa que comenzó en febrero de 2022.

