Bruselas (EuroEFE).- Los países de la Unión Europea (UE) volverán a discutir este viernes la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego, una cuestión sobre la que sigue sin haber la unanimidad necesaria entre los Veintisiete, por lo que no está previsto que la petición de España se someta a votación.
De hecho, el «principal punto» en el orden del día de la reunión que mantendrán mañana los ministros de Asuntos Europeos en Bruselas será la discusión sobre el borrador del presupuesto de la Unión Europea que la Comisión Europea presentó ayer para el periodo 2028-2034, aseguraron fuentes diplomáticas.
La de mañana será la séptima vez que los países de la UE aborden la oficialidad de las lenguas, desde que el Gobierno español presentó la propuesta en agosto de 2023. La última, fue el pasado 27 de mayo, en un encuentro en el que Madrid pidió votar la medida, pero el voto se pospuso ante la falta de acuerdo.
Un nuevo memorando
Desde entonces, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha mantenido contactos con los países que aún son reticentes y la semana pasada presentó un nuevo memorando en el que insistía en los argumentos políticos, económicos y legales con los que el Gobierno ha defendido su propuesta.
Aunque según el borrador de la agenda España puede pedir este viernes que la iniciativa se someta a votación, «en este momento no esperamos que se tome ninguna decisión», señalaron las citadas fuentes.
El Gobierno español argumenta que ningún otro idioma en la UE cumple simultáneamente los siete criterios del catalán, el euskera y el gallego, por lo que de aprobarse su oficialidad, no se crearía ningún precedente para otras lenguas, como temen los países nórdicos y los del este.
En concreto, España señala que las tres lenguas cooficiales tienen un origen histórico; que están reconocidas en la Constitución; que se pueden emplear en el Parlamento; que existen acuerdos administrativos con las instituciones europeas para poderlas usar; que la legislación comunitaria -incluso los tratados europeos- se traduce a cada una de las lenguas en las Comunidades Autónomas respectivas y que el Gobierno está dispuesto a asumir el coste de la medida.
Sobre este último punto, sin embargo, distintos países temen que España deje de asumir los costes si hay un cambio de Gobierno.
Además, España sostiene, en base al análisis jurídico de la Fiscalía General del Estado, que no hace falta cambiar el Tratado de la UE para lograr la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego, tal y como sostienen los servicios jurídicos del Consejo de la UE, que entienden que el artículo 55.1 menciona las 24 lenguas en las que está redactado, entre las que de las españolas, solo menciona al castellano.
El Gobierno, en cambio, alega que la base legal con la que se ha modificado el reglamento que regula las lenguas oficiales de la UE es el artículo 342 del Tratado de la UE.
«La presentación de la propuesta española en la reunión de este viernes del Consejo de Asuntos Generales en Bruselas despeja todas las dudas suscitadas por otros Estados miembros. Por tanto, no vemos ningún obstáculo a que nuestras lenguas oficiales se puedan reconocer en breve en la UE», dijeron a EFE fuentes del Ministerio de Exteriores.
A los esfuerzos del Gobierno se sumaron hoy el presidente catalán, Salvador Illa, y el lehendakari, Imanol Pradales, con una carta a los países de la UE reclamando que den el visto bueno a la oficialidad de las lenguas.
Europa no seria Europa sense la seva diversitat lingüística. El català, l'eusquera i el gallec tenen molt passat, present i futur, i mereixen ser plenament reconeguts.
— Salvador Illa Roca (@salvadorilla) July 17, 2025
Amb aquest objectiu, hem fet arribar una carta conjunta amb el Lehendakari @Imanol_Pradales a tots els Estats… pic.twitter.com/x9BzqPuJH2
«Europa vive un momento en el que es vital estrechar el compromiso de sus ciudadanos y su identificación con el proyecto común», señalaron.

