Miguel Álvarez |
A Estrada (Pontevedra) (EFE).- La rapa das bestas de Sabucedo ha empezado su edición de este año con cincuenta caballos desparasitados y con las crines cortadas, en una tradición que ha vuelto a sumar mujeres hasta alcanzar las siete ‘aloitadoras’.
Como cada primer sábado de julio, Sabucedo (A Estrada, Pontevedra) se ha preparado para recibir a más de 20.000 personas y aumentar, por mucho, su habitual población que no llega a los 40 habitantes.
Por la tarde, las ‘bestas’ -caballos salvajes gallegos- recogidas desde el viernes en otra actividad tradicional y básica para esta celebración, han llegado al ‘curro’, el recinto en el que tiene lugar la rapa.
En esta ocasión, han llegado en varios grupos, el segundo a gran velocidad y el último con algunos ejemplares rezagados que han intentado evitar acceder al curro, aunque el pasillo humano formado por todo el recorrido las ha llevado hasta allí.
Unas 1.700 personas forman parte del público del curro, mientras que el resto quedan fuera, con el resto de actividades del fin de semana, que incluyen música gallega y comida, con el churrasco y el pulpo como grandes protagonistas.
El viernes, los ‘aloitadores’ -quienes rapan a las ‘bestas’- intentaron recoger a la manada del ‘Inglés’, un garañón que los ha esquivado durante años, pero lo localizaron a media mañana.
No obstante, no fueron capaces de sumarlo a las más de doscientas ‘bestas’ que este año llegaron al curro, aunque se esforzaron durante todo el día.
En cambio, otro garañón que llevaba cinco años huido, ‘El Quijote’, fue localizado y su manada acabó dentro del recinto, él con unas largas crines negras, que mostraban el tiempo que llevaba sin bajar a Sabucedo.
Como siempre, ya en el curro, lo primero ha sido retirar a los potros, para evitar que sufran daños durante la rapa, en una parte en la que han participado los niños del pueblo para introducirlos en la tradición.
Lo siguiente ha sido elegir a la primera ‘besta’ rapada, que ha sido precisamente ‘El Quijote’, pues después de tantos años sin bajar, los ‘aloitadores’ consideraron que era lo mejor para evitar que más tarde se pusiese nervioso.
La manera de ‘aloitar’ a los caballos es la de siempre: hay un máximo de tres personas por caballo, una salta encima del lomo, la otra le agarra la cabeza y la tercera, le sujeta la cola; todo ello hasta que el ejemplar se queda quieto.
Lo siguiente es cortar las crines y el pelo de la cola, además de dar un medicamento de desparasitación por vía oral.
El resto de ‘aloitadores’ establecen un perímetro de seguridad alrededor de los que trabajan, así impiden daños, pero muchos son inevitables, incluso en las ‘bestas’, pues dos tuvieron que ser retiradas al golpearse en la cabeza y sufrir heridas leves, aunque con hemorragia.
Los sanitarios han atendido a viente ‘aloitadores’ por contusiones, cuatro niños y un fotógrafo que sufrió una patada.
La tradición avanza también en materia de igualdad, pues las mujeres empezaron a ser ‘aloitadoras’ en 1970 y en esta edición ya participaron siete con ese papel.
Antes del inicio de la rapa, el presidente de la Asociación Rapa das Bestas de Sabucedo, Pablo Vicente, ha recibido del conselleiro de Cultura de la Xunta, José López Campos, también exalcalde de A Estrada, la placa que reconoce a la rapa como Bien de Interés Cultural en la categoría de patrimonio inmaterial.
Se trata de un reconocimiento otorgado por la Xunta para proteger una tradición que acumula más de trescientos años de historia.
Mañana a mediodía, sigue la rapa y lo hará de nuevo el lunes, cuando ya todos los animales quedarán listos para volver al monte. Con las crines cortadas y desparasitados. Por un año más. EFE