Camareros en un establecimiento de hostelería. EFE/Juan Herrero.

La Escuela de Hostelería de Santo Domingo plantea crear subsedes en Logroño y Calahorra

Madrid, (EFE).- La Escuela de Hostelería de Santo Domingo se ha consolidado como uno de los referentes nacionales de su sector, pese a lo cual afronta un futuro complicado por la competencia de centros de otras regiones, ante lo que se plantea diferentes proyectos, entre ellos abrir subsedes en Logroño y Calahorra.

Así lo ha explicado a EFE el director de esta escuela, Avencio Millán, que esta semana dirige también al equipo de alumnos que atiende la vertiente gastronómica de la presencia de La Rioja en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en Madrid.

Según muestran diferentes informes, los estudios de hostelería mantienen una caída sostenida de alumnos en los últimos años del entorno al 5 por ciento y en el caso de La Rioja «aunque este curso nos mantenemos con 165 alumnos, hemos llegado a caer un 20», admite Millán.

Eso a pesar de la falta de mano de obra que existe en el sector hostelero y a que «prácticamente todos los alumnos si quieren ya pueden trabajar todos los fines de semana y, en algunos casos, en restaurantes muy importantes».

También es necesario promocionar más la Escuela, desarrollar más campañas de comunicación para que más chicos la conozcan, considera el director del centro, que recuerda que «se nos ha reconocido como una de las cuatro mejores de España y eso también ha conllevado más dinero para hacer mejoras en las instalaciones».

«También estamos avanzando en el programa de estudios, en la metodología y en la forma de trabajar en las aulas, además de que nos hemos metido en dos proyectos de innovación» con la puesta en marcha de un restaurante «inmersivo» para solo 8 comensales, que abren en pocas ocasiones para ofrecer una experiencia exclusiva, que se une a otra más general que mantienen más días.

«Ese proyecto y el prestigio de la escuela ayudan, pero las comunidades cercanas están avanzando y eso nos crea dificultades a la hora de atraer alumnos», detalla y explica con inquietud como han proliferado centros de estudios en hostelería en Vitoria, Miranda de Ebro (Burgos) y Tudela (Navarra).

Para trabajar en ese entorno «le hemos pedido a la Consejería de Educación el poder abrir nosotros centros en Calahorra y Logroño» para evitar la «fuga» de alumnos «y parece que la idea de La Rioja Baja es algo que lo ven con buenos ojos», ha detallado Millán, que espera que el proyecto de la capital riojana «también cale».

Un sector atractivo pero duro

La bajada de alumnos se explica, detalla el director, por diferentes factores, uno de ellos la pandemia de la Covid «tras la que mucha gente reflexionó sobre el sacrificio que exige el trabajo en hostelería y quizás por eso se perdió un poco de atractivo».

Pero además «está la mala prensa que existe en torno a la hostelería» sobre sus condiciones laborales y salarios, reconoce.

Una mala prensa que «puede tener algo de real» pero «a los chavales que llegan a una escuela de hostelería hay que hacerles conscientes de que no van a ganar una Estrella Michelin desde el primer día, hay que trabajar mucho» y «hacerlo en oficios que son duros».

No obstante «cada vez se hacen mejor las cosas en el sector» con «fórmulas diferentes, como el cambiar el número de jornadas que se abren los restaurantes, los horarios» y «fijarnos más en los empresarios que hacen bien las cosas, que hay muchos», concluye.