Logroño (EFE).- Las obras ‘Picos’, que es una casa para pájaros, y ‘La batalla del jardinero planetario’ son dos de las instalaciones que van a sobrevivir tras la clausura de la décimo primera edición del Festival Internacional de Arquitectura y Diseño «Concéntrico» de Logroño.
Así lo ha afirmado este miércoles el director de este festival, Javier Peña, en una rueda informativa, en la que también han participado el alcalde de Logroño, Conrado Escobar; y el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR), Ángel Carrero.
Peña ha indicado que se mantendrán las obras ‘Picos’, de Chris Kabel, situada en el barrio de La Villanueba; ‘La batalla del jardinero planetario’, de Borneo, localizada en la calle San Roque; y ‘Un tercio de vida’, de Suomi-Koivisto; IC-98, en la calle Marqués de San Nicolás.
Ha explicado que esta edición ha supuesto “un cambio en muchos de los conceptos y planteamientos que ha hecho el festival en esta década de trabajo con toda la ciudadanía, que ha hecho más que nunca suyo el proyecto”.
“Esta edición nos ha hecho plantearnos cuál es el futuro de esos espacios que existen desde un planteamiento lúdico y sin prejuicios que hace pensar en cómo podrían ser esos lugares y qué usos futuros podrían tener”, ha subrayado.
Ha resaltado que “muchos de los proyectos se han trabajado a partir de infraestructuras existentes en la ciudad, como el río Ebro, fuentes, rotondas y pequeños solares”, que han sido “transformados con nuevos contenidos”.
Este año, ha proseguido, Concéntrico ha contribuido a “una transformación social”, como ejemplifica que “tantas personas han agotado todas las actividades con su reserva previa en todos los días del festival”.
Por su parte, Escobar ha destacado que esta edición de Concéntrico ha sido “un nuevo éxito en la dimensión cultural, porque Logroño se ha convertido en un escaparate de esa arquitectura efímera, pero también con potencial transformador en las ciudades y, en segundo lugar, en su dimensión de cierto laboratorio de ideas”.
Ha resaltado que el festival ha propuesto “un urbanismo potencialmente transformador” que contribuye a “encontrar espacios de convivencia” y que ha permitido a los riojanos y visitantes “disfrutar de ese talento que se ha dado cita aquí”.
“Hemos emprendido un camino que nos va a permitir que la ciudad se aproveche de algunas de las intervenciones” más allá del periodo oficial del festival, que concluyó ayer, día 24, ha subrayado.
En su intervención, el decano del COAR ha remarcado que esta décimo primera edición del festival ha logrado, un año más “que la arquitectura sea un elemento dinamizador de la ciudad para reflexionar sobre ella y dar soluciones”.