Ocón (La Rioja), (EFE).- La localidad riojana de Ocón ha celebrado este domingo la Fiesta de la Molienda, que ha cumplido su edición número 18 para recordar y enseñar a los jóvenes cómo se vivía en gran parte de La Rioja hasta hace algunas décadas y cómo era el trabajo que se realizaba en torno al cultivo de cereal.
Alrededor de dos mil quinientas personas han podido ver cómo se realizaban los trabajos de siega, acarreo del cereal, la trilla y la separación de la paja y el trigo, todo ello a mano, como se realizaba en todos los municipios cerealistas riojanos hasta la llegada de las cosechadoras.
Esta fiesta tiene un carácter especial en el valle de Ocón, porque aquí está ubicado el único molino de molienda que existe en La Rioja y que fue reconstruido hace años para uso turístico.
Desde hace años, los organizadores de esta fiesta mantienen el objetivo de poder completar todo el «ciclo» del cereal y moler el trigo en este molino para convertirlo en harina.
Ayuda comprometida
La alcaldesa de Ocón, Inmaculada Ortega, ha recordado en declaraciones a EFE que este molino es una réplica del que había en este mismo lugar desde el siglo XIV «y por eso este lugar se llamaba el cerro del molino» y «por eso esto es un símbolo de Ocón».
«La Rioja no es solo vino, tiene un pasado cerealista muy interesante y eso es lo que queremos representar en esta jornada, en la que colaboran muchas personas de las 12 asociaciones que hay en nuestros 6 pueblos y muchas personas que hacían estos oficios de verdad», ha explicado.

Ortega ha destacado la atracción de esta fiesta a personas de diferentes regiones, principalmente Navarra, Aragón o Castilla León «aunque, por ejemplo, este año ha llegado un equipo de una universidad de Cádiz».
Además Ortega ha agradecido el compromiso del presidente del Ejecutivo regional, Gonzalo Capellán, que ha acudido a la fiesta «y nos ha confirmado que se va a consolidar la ayuda que recibimos para poder organizar esta jornada y que estaba en el aire».
Los jóvenes no se lo creen
Luis Orio es uno de las personas que muestra a los asistentes los trabajos con el cereal tal y como se hacían hace más de medio siglo «y la gente joven no se cree todo lo que había que hacer», ha afirmado.
Así, han segado, trillado, ablentado (echar al aire), cribado y acarreado la paja separada del grano, algo que «hacía que nos levantáramos a las cinco de la mañana y estuviéramos sin parar hasta las diez de la noche» que «es lo que no se cree la gente».
«El trabajo en el campo sigue siendo duro y por eso no lo quieren los jóvenes, pero es cierto que ahora hay avances que lo hacen más llevadero que entonces», ha subrayado este veterano agricultor.