Logroño, (EFE).- Las fiestas de la vendimia de Logroño han vivido uno de sus puntos álgidos con la ofrenda del primer mosto de la cosecha a la patrona de La Rioja, la virgen de Valvanera, una tradición con la que no ha podido la amenaza de lluvia.
Una amenaza que sí ha obligado, por tercer año consecutivo, a trasladar el acto desde el paseo del Espolón a uno de los patios cubiertos del Instituto Sagasta, lo que de nuevo ha hecho que no sea un evento multitudinario.
De hecho, el patio en el que se ha celebrado ha contado con los invitados institucionales, representantes de la sociedad riojana en diferentes ámbitos, mientras que unos centenares de personas lo han seguido en el patio anexo.
La imagen de la Virgen de Valvanera, portada por miembros de los Caballeros de Valvanera, ha precedido la entrada del presidente del Gobierno regional, Gonzalo Capellán, la presidenta del Parlamento riojano, Marta Ferrnández, el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, y otras autoridades.
Miembros del grupo de danzas de La Rioja con coloridos trajes representantes de las comarcas y de los colegios de Logroño han depositado en el tinanco racimos de uva que poco después han pisado los dos jóvenes que continúan con la tradición que iniciaron los hermanos Urdiales.
Tras el pisado se ha extraído el primer mosto que poco después el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya, ha ofrecido a la virgen.
El presidente del Gobierno de La Rioja ha marcado otro de los momentos centrales del acto con un discurso cargado de evocaciones a la paz y al carácter perseverante de los riojanos, entre otras ideas.
Danzas de diferentes puntos de la comunidad y los himnos a La Rioja y a España han cerrado este acto, con la esperanza de que el año próximo pueda volver a su emplazamiento tradicional en el centro de Logroño.