Saná/Washington (EFE).- Los rebeldes chiíes hutíes del Yemen confirmaron hoy que Estados Unidos y el Reino Unido realizaron el lunes dieciocho ataques contra sus posiciones en tres provincias yemeníes, y prometieron «respuesta y castigo».
«Los aviones (militares) de la agresión estadounidense-británica lanzaron 18 ataques aéreos durante las últimas horas (…) estas agresiones no quedarán sin respuesta y castigo», dijo el portavoz militar hutí, Yehya Sarea, en su cuenta oficial en X.
El portavoz explicó que los nuevos ataques conjuntos de EE.UU. y Reino Unido han tenido como blanco supuestas posiciones del movimiento chií proiraní en la capital yemení, Saná, y sus inmediaciones, así como en las provincias de Taiz, Al Bayda y Al Hudeidah, en el centro y el oeste del país árabe.
Esta última, que según Sarea fue blanco de tres de los dieciocho bombardeos, se ubica en la costa del mar Rojo y cuenta con el puerto del mismo nombre, cerca del estrecho de Bab el Mandeb, donde numerosas embarcaciones han sido amenazadas o atacadas por los insurgentes hutíes en las últimas semanas.

Segunda operación conjunta de Washington y Londres
El Pentágono informó esta madrugada de los bombardeos de EE.UU. y el Reino Unido contra varias posiciones de los rebeldes hutíes, en la segunda operación conjunta de las dos potencias occidentales contra ese grupo yemení, respaldado por Irán.
Los bombardeos, según indicaron, tuvieron como objetivo sistemas de misiles, así como de defensa aérea y radares usados por los hutíes, además de uno de los almacenes subterráneos donde éste grupo guarda algunos de los misiles que utilizan contra embarcaciones en el mar Rojo.
En concreto, la operación se dirigió contra ocho áreas bajo control hutí, y contó con el respaldo de Australia, Baréin, Canadá y los Países Bajos, según dieron a conocer sus respectivos Gobiernos.
Justo este lunes, el presidente estadounidense, Joe Biden, habló por teléfono con el primer ministro británico, Rishi Sunak, sobre diversos temas, incluida la seguridad en el mar Rojo, informó la Casa Blanca.
Hoy, el ministro británico de Exteriores, David Cameron, aseguraba que los bombardeos efectuados anoche por Estados Unidos y el Reino Unido en Yemen pretenden enviar «el mensaje más claro posible» a los hutíes por sus asaltos en el mar Rojo, que ha calificado de «ilegales e inaceptables».

Estados Unidos y el Reino Unido lanzaron el pasado 12 de enero la primera ofensiva conjunta contra 60 objetivos en Yemen relacionados con los hutíes, en lo que fue el primer gran acto de represalia contra los insurgentes por los ataques en el mar Rojo.
Ataques en el mar Rojo
En este segundo ataque, el portavoz militar hutí no se refirió a víctimas ni tampoco reveló detalles sobre la esperada «respuesta y castigo» que su grupo prepara.
Los hutíes, una milicia respalda por Irán que controla extensas áreas en Yemen, ha perpetrado numerosos ataques en el mar Rojo y el estrecho de Bab al Mandeb contra barcos a los que relacionan con Israel o se dirigen hacia ese país, en «represalia» por la ofensiva de Israel sobre la Franja de Gaza tras el ataque del grupo palestino Hamás el 7 de octubre.
La violencia ha avivado los temores de que la guerra en Gaza, donde ya han muerto 25.000 personas, se intensifique y se convierta en una guerra regional.

Impacto en la economía mundial
Además, esos ataques de los hutíes podrían tener un gran impacto para la economía mundial porque, por el mar Rojo, circula casi el 15 % del comercio marítimo global.
En el ámbito diplomático, la semana pasada, Estados Unidos intentó interrumpir las vías de financiación de los hutíes al designarlos como «terroristas», una acción que el grupo consideró como un «honor».
Los hutíes forman parte del llamado «Eje de la Resistencia» orquestado por Irán para expandir su influencia en Oriente Medio.
El puerto israelí de Eilat no recibió ningún barco en los últimos dos meses y medio
El puerto de Eilat, en el sur de Israel, no recibió ningún barco en los últimos dos meses y medio, según explicó este martes en declaraciones a EFE su director, Gideon Golber, a raíz de los ataques de los rebeldes yemenís hutíes en el mar Rojo.
«Israel es como una isla», aseguró Golber, quién añadió que «el 98 % del cargamento que entra y sale del país es por mar», una vía afectada desde el pasado noviembre por los ataques de la milicia del Yemen, quien, en apoyo a la causa palestina, ataca a buques en dirección a puertos israelíes a la altura del paso de Bab el Mandab.
La situación afecta principalmente al puerto de Eilat, en la costa del mar Rojo, «la puerta sur de Israel a Asia Oriental y Australia», según Golber y que, antes del conflicto en Gaza, «exportaba 1,8 millones de fertilizante» e «importaba 160.000 coches», entre otros.
El directivo de la institución aseguró que aún no se pueden cifrar las pérdidas del puerto a raíz del conflicto, pero avisó de que la situación puede ser catastrófica al haberse reducido la actividad a cero.
Golber indicó que los barcos que antes recalaban en Eilat ahora se desvían hasta Sudáfrica, lo que aumenta los trayectos de los buques mercantes hasta 20 días, y por consiguiente, los costes.