Fotografía de archivo de una carretera cercana a Deir al Balah (Gaza), donde circulan vehículos de la ONU. EFE/Mohammed Saber

La ONU no acata la orden de Israel de evacuar Deir el Balah, pese a sufrir dos ataques

Naciones Unidas (EFE).- La ONU dejó claro este lunes que no acatará la orden de Israel de evacuar Deir al Balah (centro de Gaza), zona atacada ayer por el Ejército israelí, pese a que dos de sus edificios resultaron afectados en las últimas horas.

El portavoz de la secretaría general, Stéphane Dujarric, dijo hoy en su rueda de prensa diaria que «el personal de la ONU se queda en Gaza», y frente a preguntas sobre si eso significaba desobedecer la orden de evacuación, respondió escuetamente: «Sí».

Dujarric precisó que dos de sus edificios en Deir Al Balah que servían como alojamiento de su personal resultaron «impactados y sufrieron daños pese a que a las partes se les había informado de la ubicación de estos edificios».

La ONU no acata la orden de Israel de evacuar Deir el Balah, pese a sufrir dos ataques
Fotografía de archivo de un campamento de refugiados palestinos en Deir al Balah (Gaza), zona que Israel pidió evacuar. EFE/Mohammed Saber

«El personal de la ONU quedó, por decirlo suave, estremecido», dijo Dujarric, quien precisó que entre los afectados hay personal internacional de distintos países y personal palestino con familiares o dependientes.

Estos edificios de la ONU, como todos los civiles, «deben estar protegidos sean cuales sean las órdenes de evacuación», reiteró Dujarric, quien subrayó que «nuestros colegas en el terreno están más que entregados y lo muestran cada día al permanecer en la línea de fuego y en casas de huéspedes que luego son blanco de ataques».

Preocupación en la ONU por la situación en Gaza

En un comunicado previo, el secretario general de la ONU, António Guterres, había dicho sentirse «horrorizado» por la degradación de las condiciones de vida en Gaza «donde se derrumban los últimos salvavidas que mantienen a la gente en pie».

Guterres precisó que además del número creciente de niños y adultos que sufren malnutrición, era especialmente condenable «la violencia continua, incluidos disparos, las matanzas y daños a las personas que tratan de conseguir comida para sus familias».