Presentación en Seúl del informe de la ONG NKDB sobre abusos a los trabajadores norcoreanos en Rusia, EFE/Ruy Alberto Valdés

Denuncian que Corea del Norte camufla como «estudiantes» a trabajadores en Rusia para financiar sus armas

Seúl (EFE).- Pionyang ha logrado mantener un sistema de exportación de mano de obra en Rusia camuflando a unos 15.000 trabajadores con visas de estudiantes, pese a la prohibición expresa de la ONU, mientras se apropia de hasta el 90 % de sus salarios para financiar sus programas armamentísticos.

Es la denuncia que recoge un informe de una ONG especializada en derechos humanos en Corea del Norte.

Aunque las estadísticas oficiales rusas muestran que casi ningún norcoreano está registrado como trabajador y solo un puñado ingresa como turistas, un reporte del Database Center for North Korean Human Rights (NKDB) presentado esta semana en Seúl sugiere que una gran parte permanece en Rusia bajo esquemas fraudulentos de visas de estudiante.

Trabajo forzado para financiar el régimen

El informe ‘Represión y explotación transnacional de trabajadores norcoreanos en Rusia’ sostiene que este sistema se consolidó tras una resolución de la ONU que en 2017 prohibió nuevos permisos laborales y obligaba a repatriar a todos los norcoreanos antes de 2019. 

El desertor norcoreano Lee presenta el testimonio sobre los abusos sufridos como trabajador en Rusia. EFE/Ruy Alberto Valdés

Los trabajadores solo reciben entre el 10 % y 30 % de su paga, mientras que el resto es confiscado y remitido a Pionyang. El régimen recauda entre cientos de millones y más de 2.000 millones de dólares anuales con estos envíos, según NKDB. 

El informe se centra en trabajadores del sector de construcción, aunque también menciona su presencia en áreas como la construcción naval y la agricultura, todas catalogadas como sectores de alto riesgo para prácticas de explotación laboral. 

Las condiciones en las que trabajan los norcoreanos en Rusia cumplen los once indicadores de trabajo forzoso de la Organización Internacional del Trabajo: jornadas de hasta 17 horas, retención de documentos y salarios, aislamiento, abusos físicos, entre otros.

En algunos casos, las condiciones laborales superan el umbral de servidumbre y esclavitud moderna, según NKDB.

Los trabajadores también pagan las sanciones

 El fenómeno también plantea un debate sobre el impacto de las sanciones. El reporte indica que tras las sanciones empeoraron las condiciones de varios de los trabajadores al obligarlos a operar en la clandestinidad e incluso reduciendo sus ingresos personales.

 Para Lee Kwang-baek, presidente del diario especializado en Corea del Norte Daily NK, la prohibición solo ha empujado a los trabajadores a la clandestinidad y a condiciones más precarias, según sus declaraciones en el panel de discusión sobre el reporte. 

También señaló que, pese a la explotación y abusos, sus condiciones de vida en Rusia son un poco mejores que en Corea del Norte y que, al estar expuestos al mundo exterior, pueden conocer la realidad de su país y compartir la información al volver.

Por su parte, James Heenan, jefe de la oficina de derechos humanos de la ONU en Seúl, defendió la postura de la ONU insistiendo en que las sanciones buscan cortar el flujo de divisas al programa armamentístico. 

NKDB propone reemplazar la prohibición con un marco de «compromiso con principios» que garantice el acceso directo de los trabajadores a sus salarios y evite su desvío a fines militares.