Tokio (EFE).- Japón ha restablecido las sanciones a Irán por su programa nuclear, siguiendo a la reimposición de medidas restrictivas ordenada por Naciones Unidas debido a la falta de cooperación de Teherán con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El ministerio de Exteriores nipón detalló en un comunicado, publicado en la noche del lunes, la congelación de activos de 78 entidades encabezadas por la Organización de Energía Atómica de Irán (AEOI), y 43 individuos principalmente vinculados al programa nuclear y de defensa.
Japón también prohíbe que las empresas iraníes inviertan en empresas japonesas dedicadas a la tecnología nuclear, así como la transferencia de fondos a Irán para el desarrollo de tecnologías nucleares o de misiles, y la importación de productos nucleares y relacionados con misiles desde Irán.
La restauración de las sanciones japonesas se producen después de que Naciones Unidas confirmara que las medidas adoptadas en su momento por su Consejo de Seguridad se reactivaron el domingo.

Las sanciones de Japón a Irán
En lo que se refiere a las sanciones niponas, contemplan la congelación de activos de 78 entidades, encabezadas por la Organización de Energía Atómica de Irán (AEOI), y 43 individuos principalmente vinculados al programa nuclear y de defensa.
Japón también prohíbe, en principio, que las empresas iraníes inviertan en empresas japonesas dedicadas a la tecnología nuclear, así como la transferencia de fondos a Irán para el desarrollo de tecnologías nucleares o de misiles, y la importación de productos nucleares y relacionados con misiles desde Irán.
Teherán se unió al Tratado de No proliferación Nuclear (TNP) en 1970 y ha afirmado en repetidas ocasiones que su programa nuclear es pacífico, a pesar de que acumula más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al uso militar.
El TNP compromete a los países firmantes a no desarrollar armas nucleares y ser objeto de inspecciones por parte del OIEA.
Japón, el único país que ha sufrido un ataque con armas nucleares, es un gran defensor de la no proliferación nuclear y tras los últimos desarrollos pidió a Irán que no abandone esa senda.