Pamplona (EFE).- La necesidad de una gran potencia, que puede llegar a los 20 megavatios para un avión de pasajeros, es uno de los retos a los que debe enfrentarse la industria del sector para desarrollar aviones con motores eléctricos, ha explicado Daniel Izquierdo-Gil, experto en sistemas eléctricos de aeronaves de Airbus.
Izquierdo-Gil, ponente del IV Smart Green Mobility que se celebra en Pamplona, ha comentado que hay grandes países que están empezando a usar masivamente el transporte aéreo, como China e India, lo que genera un problema de emisiones.
Así, en Europa por ejemplo se ha fijado el objetivo de lograr para 2050 la neutralidad en todo el ciclo del sector aéreo, desde la producción de aeronaves hasta las emisiones en vuelo.
En Europa, ha indicado, un 72% de las emisiones de CO2 en el sector del transporte proceden de la automoción, un 14% del transporte por barco y un 14%, del aéreo.
La electrificación de aeronaves
El experto de Airbus ha afirmado que la compañía lleva trabajando los últimos veinte años por la electrificación de aeronaves, un objetivo que no es sencillo, ya que se requieren potencias muy elevadas, de 200 a 800 kilovatios para un taxi o de 20 megavatios para un avión de pasajeros grande.

También se han desarrollado prototipos de aviones para vuelos regionales basados en pilas de hidrógeno con seis motores eléctricos, tres por ala, de unos 3 megavatios en total.
Y ante la pregunta de cómo generar esa potencia en vuelo, Izquierdo-Gil ha explicado que, para conceptos de despegue vertical, se está trabajando con baterías.
El cableado dentro del avión
Para vehículos más grandes se trabaja con pilas de hidrógeno, pero el problema, ha señalado, es que este sistema es mucho menos eficiente comparado con las baterías, aunque en densidad energética (potencia obtenida por kilo) el hidrógeno es muy superior. La batería de estado sólido, ha dicho, podría paliar esa desventaja.
También está el problema de la distribución de esa gran potencia mediante cableado dentro del avión. En Airbus se está trabajando en proyectos financiados por la Comisión Europea basados en una red propulsiva, que alimenta los motores, y una no propulsiva, para el resto de sistemas.
Uno de los principales retos, ha agregado, es el aislamiento de ese cableado, además del riesgo de calentamiento y degradación de los conectores, con el consiguiente peligro de un fuego a bordo. Y está el reto de por dónde conducir las líneas de potencia, ya que «no las podemos llevar por cualquier sitio».
«El tubo de escape es el pasado»
La directora de ESG (environmental, social and governance) de la empresa Horse, Ana Benavente, ha asegurado este miércoles, en el IV Smart Green Mobility que se celebra en Pamplona, que «el tubo de escape es el pasado» y el presente es el Análisis del Ciclo de Vida o balance ambiental «de la cuna a la tumba» de un proceso productivo.
Horse es un a empresa española productora de motores y cajas de cambio para vehículos de la que son accionistas algunos de los principales fabricantes de automóviles.

En su intervención en este foro, Benavente ha apuntado que el FMI calcula para 2025 un crecimiento global del 3,2%, una cifra similar a la que prevé para 2026, una tasa que «está produciendo impactos ambientales muy graves».
Consumidos recursos por 1,8 planetas
El año pasado, ha dicho, se sobrepasaron todos los límites de extracción de recursos en el mundo, que ascendieron al equivalente a 1,8 planetas, y ante este problema «es la economía circular la que puede actuar sobre esta protección de recursos naturales».
Además, ha afirmado, está el problema añadido de que la distribución de recursos en el mundo es muy desigual, ya que un 80 % de los mismos son consumidos por el 20% de la población.
Benavente ha señalado que, en este contexto, han aparecido nuevos fabricantes en el sector de la automoción, nuevas tecnologías y combustibles y ha cambiado «la manera en que viajamos y conducimos» debido a los sistemas de coche conectado o autónomo.

Y hay otros sistemas «futurísticos» como drones de carga, taxis autónomos, trenes de levitación, hiper-loop o carreteras inteligentes, ha destacado.
El coche más vendido en España, uno de segunda mano
La directiva de Horse ha apuntado que hay casi 1.500 millones de coches en el mundo (un 18% de la población tiene un vehículo). El país que más automóviles tiene es China, con un 30% de los vehículos del mundo.
La producción anual en el mundo es de 85 millones de vehículos. España produce al año 25 millones de coches, de los que un 30% no tienen distintivo ambiental y su edad media es de 14 años. Sólo un 1% son eléctricos, ha informado.
El coche más vendido el año pasado en España es de segunda mano, diésel y de más de diez años de antigüedad.
Transición justa en la automoción
Benavente ha aseverado que, en esta situación, se necesitan «todas las soluciones posibles» y en este sentido ha puesto el símil de los principios del siglo XX cuando coexistían coches de caballos y a motor.
Como conclusión, ha subrayado la necesidad de una transición justa en la automoción, ya que «el mundo está cambiando, pero va a diferentes velocidades». Es imprescindible, ha considerado, lograr «una justicia climática mediante una transición justa».
También ha puesto de relieve la necesidad de desarrollar la mayor sostenibilidad posible con el objetivo de la competitividad. «El enemigo es el CO2, no la tecnología», ha manifestado.